La amenaza de la flota de altura china

Pesca en China
La flota de pesca de altura es un elemento clave para la economía china
  1. Importancia de la flota pesquera china
  2. Alimentación en China
  3. Sobreexplotación de caladeros y mercado pesquero

Iniciamos nuestra andadura en este espacio acercándonos a un problema apenas conocido, y prácticamente ausente, tanto en el debate internacional como en los medios de comunicación generalistas. 

No cabe duda de que China va a ser uno de los grandes protagonistas en el escenario geopolítico de las próximas décadas, y probablemente de los próximos siglos. Un aspecto interesante de la forma de proceder de China es la permanente renuencia para emplear su poder militar más allá de su zona natural de influencia. Incluso dentro de ésta, la proyección de su enorme músculo es muy limitada en comparación con la forma de proceder de otras potencias.

Pesca en China

Importancia de la flota pesquera china

Sin embargo, esto no quiere decir que Pekín no haga uso de otras herramientas para influir allá donde lo considera necesario o beneficioso para sus intereses, y su “modus operandi” toma innumerables formas. Una de ellas es el empleo de su flota de pesca de altura, un elemento clave para la economía china y para mantener el sustento de su inmensa población.

La flota pesquera de la República Popular China representa una capacidad marítima sin paralelo en el escenario global, que excede con creces las capacidades de todas las demás naciones combinadas. Este poder flotante no sólo busca beneficios económicos, sino que también opera como un vector crucial de la proyección de poder estatal en la "zona gris".

Las estimaciones sitúan el número total de embarcaciones pesqueras de China en más de 16.000 barcos, una cifra totalmente desorbitada. Esta magnitud la sitúa como el principal motor de la pesca de altura a nivel mundial. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha señalado en diversas ocasiones la importancia de esta flota en el contexto de una estrategia china más amplia, señalando la necesidad de actualizar las medidas de monitoreo y gestión de amenazas ante su posible uso en situaciones de peligro.

Mientras que los profesionales de la seguridad y los estrategas navales desarrollan teorías sobre el posible uso del asombroso número de barcos pesqueros chinos, su objetivo principal es suministrar alimento a una población china cada vez más próspera y con una creciente necesidad de proteínas. La evolución de la dieta de los 1.400 millones de ciudadanos chinos y el correspondiente aumento de las importaciones han cambiado drásticamente los mercados mundiales de proteínas en la última década.

Pesca en China

Alimentación en China

Coincidiendo con repetidos fracasos en la agricultura y la ganadería, provocados por enfermedades del ganado, contaminación de las aguas y una deficiente gestión de las tierras de cultivo, ya de por sí escasas, China ha experimentado un notable y creciente incremento en la demanda de carne para consumo humano. Como consecuencia, la producción interna de China se ha visto tan desbordada por la demanda que el país se ha expuesto, de forma poco habitual, a una dependencia comercial cada vez mayor, como el acuerdo comercial de la Fase Uno de 2.020 con Estados Unidos.

Aunque las importaciones de proteínas, bajo la perspectiva de los países occidentales, pueden parecer una necesidad de bajo riesgo, desde la de Pekín, impregnada de la filosofía maoísta, que preconiza la autosuficiencia en la producción de alimentos, representa un serio problema.

Pesca en China

Sobreexplotación de caladeros y mercado pesquero

La importante y creciente demanda de proteínas ha provocado que la flota pesquera china haya sobreexplotado de forma agresiva todos los caladeros regionales, lo que ha valido a China la primera posición como el peor infractor mundial de la pesca. Si bien, su flota, con más de dieciséis mil barcos de altura, parece un activo interesante de cara al estudio para los analistas militares, los economistas pueden considerar la necesidad de una flota que viaja tan lejos como una responsabilidad incorporada.  Requerir esta gran flota de alta mar sugiere que China podría estar experimentando un colapso de las poblaciones pesqueras en los mares cercanos mucho mayor del que se tiene conocimiento actualmente. Y ese problema no sólo afecta a China, sino que tendrá un claro impacto en toda la región, sumando más motivos de tensión a los ya existentes.

Después de devastar sus propios caladeros, Pekín ha extendido su praxis de pesca ilegal, no declarada y no regulada a África, Sudamérica, Oceanía y últimamente a la región ártica. Informes de fuentes abiertas de organizaciones no gubernamentales y agencias gubernamentales documentan exhaustivamente estas prácticas ilegales de China en África Occidental en particular. Muchos de los países afectados por éstas se asocian con la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, lo cual tiene todo el sentido, pero se enfrentan silenciosamente a una amenaza existencial por la sobrepesca debido a sus críticas dependencias nutricionales y económicas. Los retos de la sobrepesca plantean problemas enormes, pero no inmediatamente evidentes. Los efectos a menudo se extienden dentro de la economía legítima y desestabilizan una serie de factores como el desempleo, los ingresos fiscales y muchos otros. Generalmente además en regiones ya tensionadas previamente por otros factores como el subdesarrollo, la falta de inversión en infraestructuras, bajos niveles de educación, problemas étnicos, tribales…y los efectos de la pesca ilegal en sus caladeros, que ellos suelen explotar de manera tradicional y poco intensiva, termina redundando en la precaria situación existente y provocando nuevos conflictos, creando así una espiral imposible de cerrar.

El dominio de esta flota se puede cuantificar de manera rigurosa. El esfuerzo pesquero chino supera con mucho la suma combinada de las siguientes nueve flotas pesqueras más grandes del mundo. China, junto con Taiwán, Japón, España y Corea del Sur, forma parte del grupo que realiza más del 85% de la pesca en alta mar, de la cual la mitad (50 %) es llevada a cabo únicamente por buques chinos.

En la tabla anexa se presenta un resumen de la escala operacional de la flota pesquera de altura en comparación con sus competidores más cercanos:

Pesca en China

Para entender la amenaza, es fundamental definir los componentes de la pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR), ya que cada elemento de la actividad china explota una debilidad diferente en el marco regulatorio internacional.

La Pesca Ilegal (I) se refiere a las actividades realizadas por buques con pabellón de un Estado sin permiso de las autoridades competentes, o en contra de sus leyes. La Pesca No Declarada (ND) implica operaciones llevadas a cabo en la zona de competencia de una organización regional de ordenación pesquera (OROP) que no han sido declaradas, o han sido declaradas de modo inexacto, incumpliendo los procedimientos de declaración. Finalmente, la Pesca No Reglamentada (NR) se refiere a la pesca en zonas donde no hay medidas de gestión o conservación aplicables, o el Estado del pabellón no es miembro de la OROP pertinente.

En el contexto chino, la estrategia dominante está enfocada en maximizar las prácticas No Declaradas y No Reglamentadas en alta mar, en las zonas adyacentes a las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de terceros países. Este enfoque permite la explotación intensiva de poblaciones que se mueven en los límites de esas zonas de manera opaca, donde las capacidades de monitoreo, control y vigilancia (MCV) de los países costeros son difíciles de ejercer de manera sostenida.

Pescadería en China

El alcance masivo y la capacidad de la flota China para operar continuamente a miles de kilómetros de sus puertos base no sería posible sin un apoyo estatal sistemático. Los subsidios del Gobierno chino para la construcción y el mantenimiento de barcos son el mecanismo que permite que las operaciones sigan siendo económicamente viables a pesar de las largas distancias y el agotamiento de los recursos.

Estos subsidios cumplen una función estratégica de primer orden: distorsionan los mercados pesqueros globales, permitiendo a los operadores chinos mantener una ventaja competitiva desleal que desplaza a las flotas locales y artesanales. Además, los subsidios facilitan un ciclo de explotación y desplazamiento geográfico. Una vez que las flotas han agotado los mares cercanos a China, el capital, la liquidez y el entorno normativo favorable facilitan la extensión de la flota a regiones distantes como África y Oceanía. Este mecanismo transfiere el costo ambiental y económico de la sobreexplotación a naciones extranjeras más vulnerables, demostrando que la flota pesquera de altura china es un componente integral de la política exterior de Pekín, capaz de proyectar su influencia marítima sin recurrir directamente a activos militares.

Desde una perspectiva de seguridad, el desarrollo de esa desproporcionada flota pesquera de altura tiene un valor estratégico significativo. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha contextualizado la flota como parte de una estrategia china más amplia. Se ha señalado que esta fuerza experimentada podría ser "útil y decisiva en un conflicto marítimo grande y prolongado". Porque no debemos olvidar que, en la región Asia-Pacífico, el escenario principal de un hipotético conflicto será el dominio marítimo.

Esto sugiere un papel crucial como la Milicia Marítima China (MMC). La presencia constante de miles de buques pesqueros en aguas internacionales, y cerca de las fronteras marítimas de otros países, establece una presencia de facto del Estado chino. Estos buques pueden realizar tareas de reconocimiento, inteligencia de señales y actuar como apoyo o pantalla para activos navales y guardacostas, contribuyendo a la proyección de la presencia estatal sin desencadenar una respuesta militar de escalada, lo cual define la coerción en la zona gris.