Gustavo de Arístegui: Análisis geopolítico del 11 de noviembre de 2025

Posicionamiento global - Depositphotos
A continuación, se presenta un análisis de la actualidad mundial, estructurado en temas clave para una comprensión clara y directa, seguido de un resumen de la cobertura en los principales medios de comunicación
  1. La paradoja occidental y el giro pragmático
  2. Washington: crónica de una crisis postergada
  3. BBC: el coste del sectarismo y la muerte de la confianza
  4. Siria: el pacto de Damasco y el retorno de la Realpolitik
  5. Bolivia: el giro promercado y la batalla por el litio
  6. UE: el fracaso permanente del consenso migratorio
  7. China: el doble filo del control político
  8. Ucrania: la transición a un conflicto estructural
  9. Mercados: el vértigo de la incertidumbre política
  10. Análisis editorial final: el ocaso de las élites y la política de lo posible

La paradoja occidental y el giro pragmático

El 11 de noviembre de 2025 expone una paradoja crítica que define nuestro tiempo: mientras las instituciones occidentales, otrora pilares indiscutibles del orden global, se consumen en un espectáculo de autodestrucción, o como poco, parálisis, la Realpolitik más cruda se abre paso en los tableros de Oriente Medio e Iberoamérica. 

Asistimos al choque entre la decadencia interna y el imperativo pragmático. Por un lado, el bloqueo de gobernabilidad, hoy felizmente resuelto por la sensatez de 9 senadores demócratas moderados, en Estados Unidos, con un cierre administrativo que pone de manifiesto la creciente incapacidad de sus élites para gestionar el bien común. Por otro, el duro golpe a la credibilidad de la BBC, un gigante mediático que ha liquidado una parte no desdeñable de su capital de “neutralidad” al sucumbir al "sectarismo ideológico" y a la manipulación activista. 

Estos eventos no son aislados. Son síntomas de una misma enfermedad: la polarización extrema y el faccionalismo que han sustituido al interés nacional y a la objetividad. La confianza, el activo más valioso de Occidente, se está liquidando desde dentro. 

En contraposición, y casi como un reflejo defensivo, el realismo emerge. El giro "histórico" en Siria y el realineamiento de Bolivia no son decisiones fundamentadas en la ideología. Son actos de pragmatismo puro, presumiblemente de una administración estadounidense que prefiere los resultados tangibles a las posturas supuestamente moralizantes estériles que tanto gustan en ciertos salones del poder en Bruselas. 

El análisis de esta jornada plantea la pregunta central: ¿Puede el pragmatismo geopolítico de Occidente en el exterior compensar su vaciamiento institucional y moral en el interior? El día de hoy sugiere que el mundo no esperará a que Occidente resuelva sus crisis de identidad. La urgencia de los riesgos, amenazas y desafíos no permite vacilaciones, que son la especialidad de Europa. 

Washington: crónica de una crisis postergada

Hechos:  

El acuerdo bipartidista alcanzado en el Senado de EE. UU. no es un pacto de gobernabilidad; es una tregua temporal y la crónica de una crisis postergada. La "resolución de continuidad" que financia al gobierno hasta finales de enero es un parche que solo pospone el colapso fiscal. 

La clave del movimiento reside en la fractura expuesta: ocho demócratas "moderados" (centristas de estados bisagra) rompieron la disciplina de partido, exponiendo la fractura dentro del partido Demócrata y la debilidad del liderazgo de Chuck Schumer a quien responsabilizan de un bloqueo de 40 días para acabar cediendo. 

Implicaciones: 

Donald Trump gana la batalla de la narrativa sin ceder un ápice en el fondo. Ha demostrado que el grupo de poder demócrata es incapaz de negociar, incluso consigo mismo. La narrativa de "reabrir ya" pesó más que cualquier cuestión que los sectores más refractarios al acuerdo consideraban innegociable. Se trata de una victoria de la estrategia de comunicación política de Trump y de su firmeza.  

La fractura demócrata es más profunda que este shutdown. Revela la tensión insostenible entre el ala izquierdista dura y la radical y los moderados que deben enfrentarse a elecciones en distritos competidos. Schumer queda como un líder rehén, debilitado ante su propio partido y ante el ejecutivo. 

La verdadera batalla (el techo de deuda, el gasto social, la financiación de la sanidad pública) se traslada a enero. Esto no es una solución; es la institucionalización de la ingobernabilidad. El riesgo de un default técnico o una rebaja de la calificación crediticia (rating) soberana es una sombra que se proyecta obre los EE. UU., con los mercados globales como rehenes de las disputas partidistas de 100 miopes geopolíticos. 

Edificio del Capitolio de los Estados Unidos - REUTERS/ ELIZABETH FRANTZ

BBC: el coste del sectarismo y la muerte de la confianza

Hechos: 

La dimisión de Tim Davie (director general) y Deborah Turness (jefa de Informativos) no es por un "error", sino por la culminación de una deriva ideológica. La emisión de un documental con edición engañosa de un discurso de Donald Trump es la prueba flagrante de un sesgo activista que ha suplantado al rigor periodístico. La amenaza de una demanda de mil millones de dólares por parte de Trump, aunque teatral, actúa como un catalizador letal. 

Implicaciones: 

El Ocaso de una Institución: Este es "El permanente sectarismo de la BBC" hecho manifiesto. La corporación ha quemado décadas de valor de marca global al convertirse en un actor de la "infoespectacularización" y la polarización que decía combatir. 

Crisis de Modelo: Esto va más allá de la BBC. Es la crisis del modelo de radiodifusión pública (en Occidente. La renovación de su carta de principios en 2027, que garantiza su financiación, está ahora en juego y será muy difícil reconstruir la credibilidad quebrada. Esto puede tener serias consecuencias en su financiación. Se abre la puerta a un debate que el grupo de poder británico quería evitar: la legitimidad de su financiación obligatoria. 

Consecuencia Geopolítica: La pérdida de credibilidad de la BBC es una victoria estratégica para actores estatales como Rusia y China, que tenían en la BBC un crítico serio y creíble. El sectarismo de su dirigente ha terminado de ensuciar la reputación de la cadena pública, que hasta hace unos años era considerada el referente de las cadenas públicas por su rigor y seriedad. Ahora pueden descartar toda crítica occidental sobre derechos humanos o autoritarismo como "sesgo sistémico", y esta vez, tendrán pruebas aportadas por la propia BBC. Esto más que una torpeza es de una incompetencia irresponsable e imperdonable. 

El director general saliente de la BBC, Tim Davie - REUTERS/ HANNAH McKAY

Siria: el pacto de Damasco y el retorno de la Realpolitik

Hechos: 

La reunión en la Casa Blanca entre el presidente estadounidense y el nuevo líder sirio, Ahmed al-Sharaa, redefine el tablero de Oriente Medio. El levantamiento parcial y temporal de las sanciones del Caesar Act (un acto de poder ejecutivo) se intercambia por la entrada formal de Siria en la Coalición Global contra ISIS y punta de lanza contra Irán. No se descarta un acercamiento entre Israel y Siria, primero por canales informales y después, quizás, participando de los acuerdos de Abraham. 

Implicaciones: 

Es el movimiento más disruptivo en la región en una década. Damasco (bajo Sharaa, vinculado a Hayat-Tahrir al-Shams -HTS- y con apoyo incondicional del gobierno de Erdogan y su partido islamista AKP de Turquía) ejecuta un pivote desesperado para escapar de la asfixia de sus antiguos patrones, Irán y Rusia, y obtener legitimidad internacional. 

La administración Trump ignora las críticas morales (la prensa progresista, como The Guardian, habla de "blanqueo") a cambio de objetivos estratégicos claros: 1) Alejar a Siria de la órbita de Teherán, 2) Obtener un socio en la lucha anti-ISIS, y 3) Crear un nuevo marco de seguridad que tranquilice a aliados clave como Turquía e Israel (buscando una zona de desescalada en el Golán). 

Los destripes son evidentes: Yihadistas (el propio ISIS ya intenta asesinar a Sharaa), Irán y Rusia (que pierden un vasallo estratégico), y una parte del propio Congreso de EE. UU. (que puede intentar bloquear el levantamiento de sanciones). Es una apuesta de alto riesgo, pero potencialmente de altísima recompensa. 

Un giro copernicano, pero en absoluto inesperado desde que dos de los nuevos protagonistas de la geopolítica mundial y de Oriente Medio, Arabia Saudí y los EAU, respaldaron el levantamiento de sanciones, se comprometieron a la reconstrucción de Siria, incorporando al nuevo régimen en el club de las naciones y gobiernos decentes. 

Además de esto, Sharaa es un enemigo jurado de Irán (música para los oídos de sus interlocutores), de DAEC-ISIS e incluso de sus excompañeros de Al-Nusra, la rama siria de AL-Qaeda. Al Shaara debe cumplir con su compromiso de proteger y defender a las minorías que conforman el variado y rico mosaico sirio, especialmente cristianos, drusos y los miembros de la antigua minoría dominante los alauíes, sin olvidar la principal minoría del país los chiíes, a los que Irán intentará usar como cabeza de puente como ha hecho en toda la región con las minorías chiíes. 

Bolivia: el giro promercado y la batalla por el litio

Hechos: 

El nuevo presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, anuncia el restablecimiento pleno de relaciones a nivel de embajadores con EE. UU., poniendo fin a 17 años de ruptura de la era Morales/Arce y 20n años de populismo indigenista de izquierda radical. 

Implicaciones: 

El movimiento simboliza la erosión terminal del "Socialismo del Siglo XXI" en la región. Bolivia, ahogada económicamente, busca desesperadamente el pragmatismo promercado, multiplicando sus contactos con el FMI y el BID. Es un repudio inequívoco a la nefasta herencia de Morales. 

El subtexto evidente de este acuerdo es el litio. Estados Unidos busca asegurar el acceso a los vastos recursos bolivianos, compitiendo directamente con la penetración china y la influencia rusa en el estratégico "Triángulo del Litio". 

El gobierno de Paz Pereira camina sobre el alambre. Necesita las reformas promercado para atraer inversión y estabilizar la economía, pero estas reformas (austeridad, fin de subsidios) alienarán a las bases populistas e indígenas, lo que podría alimentar la conflictividad social y la desestabilización y dar argumentos a la izquierda indigenista extremista y antioccidental. 

El senador centrista y candidato presidencial Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), en La Paz, Bolivia, el 19 de octubre de 2025 - REUTERS/ CLAUDIA MORALES 

UE: el fracaso permanente del consenso migratorio

Hechos:  

París y Berlín intentan acelerar un pacto migratorio común basado en el reparto de cuotas y el refuerzo de controles fronterizos. Simultáneamente, Italia y Grecia, en primera línea, reclaman medidas más flexibles que alivien la presión real en el Mediterráneo. No hay consenso. 

Implicaciones: 

El debate migratorio expone la fractura fundacional de la UE post-Lisboa. Es imposible reconciliar la soberanía nacional (el derecho al control de fronteras) con la libre circulación y las cuotas obligatorias impuestas desde Bruselas. 

El "eje francoalemán" ya no posee la fuerza tractora para imponer su voluntad al resto de socios. La fragmentación (con el auge de gobiernos conservadores-nacionalistas en el Este y ahora en el Sur de Europa) puede ser un potente catalizador de la parálisis. Bruselas es estructuralmente incapaz de ofrecer una solución "redonda" (integral), solo parches temporales y más burocracia. 

El presidente francés, Emmanuel Macron - REUTERS/ STEPJANIE LECOCQ

China: el doble filo del control político

Hechos: 

Pekín desconcierta a los mercados con nuevas regulaciones en los sectores tecnológico y financiero, intensificando los controles sobre transferencias de capital y, crucialmente, sobre la gestión de datos. 

Implicaciones: 

El Partido Comunista Chino (PCC) envía un mensaje inequívoco al capital global: la estabilidad política y el control absoluto del Partido están por encima de la eficiencia del mercado o la confianza del inversor. No es volatilidad, es disciplina. 

China no está abandonando el capitalismo; lo está perfeccionando como una herramienta del Estado. Están dispuestos a sacrificar crecimiento a corto plazo (nerviosismo en bolsas) para asegurar el control a largo plazo y, sobre todo, la autosuficiencia tecnológica frente a Occidente. 

El programa lunar de Xi Jinping progresa con pasos firmes y metódicos, con la intención de que un par de astronautas chinos ponga sus pies sobre la Luna en 2030 o antes - PHOTO/Kremlin

Ucrania: la transición a un conflicto estructural

Hechos: 

Kiev exige mayor asistencia logística y militar de la OTAN mientras Rusia intensifica sus operaciones en los frentes clave de Jersón y Zaporiyia. La prensa occidental confirma el "desgaste acelerado" del conflicto. 

Implicaciones: 

La "Fatiga Bélica" es Real: La insistencia de Kiev se topa con la dura realidad de la crisis fiscal en EE. UU. y la parálisis burocrática de la UE. La "solidaridad occidental" tiene un límite, y ese límite es el presupuesto nacional y la voluntad política interna de democracias consumidas por sus propios problemas. 

Moscú gana esta batalla de desgaste. Su estrategia de "agotamiento táctico" se basa en la premisa (correcta, hasta ahora) de que las democracias occidentales, polarizadas y fiscalmente exhaustas, perderán el interés antes de que Rusia agote sus recursos. El conflicto ha pasado de ser una crisis aguda a una guerra estructural de largo plazo. 

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy habla durante una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 18 de agosto de 2025 - REUTERS/Alexander Drago

Mercados: el vértigo de la incertidumbre política

Hechos: 

Fuerte repunte del S&P 500 y el Nasdaq, secundado por índices europeos y asiáticos, tras conocerse el acuerdo temporal que pone fin al shutdown en Washington. 

Implicaciones: 

El rally es un alivio a corto plazo basado en una premisa falsa (que el problema está resuelto). Es un subidón de azúcar antes del inevitable choque de enero 

La verdadera lección es la "extrema vulnerabilidad" de la economía global. Los mercados ya no dependen de los fundamentos económicos, sino de los caprichos de cuarenta y ocho senadores demócratas y 52 republicanos, por lo menos en esta ocasión. 

La incertidumbre política interna de Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales elementos de inestabilidad sistémica global, si bien lo supera con creces en imprevisibilidad a la opacidad económica de China y las serias dudas sobre la salud de su sector financiero. 

Los peatones pasan frente al NASDAQ MarketSite en Times Square, Nueva York - REUTERS/ ERIC THAYER

Análisis editorial final: el ocaso de las élites y la política de lo posible

Los eventos de este 11 de noviembre no son un conjunto de crisis aleatorias; son el retrato del fracaso de las clases políticas y dirigentes, pues ya no se puede propiamente hablar de élites. La autodenominada “élite “política en Washington, difícilmente merezca tal título, que no puede financiar su propio gobierno, y la “élite” mediática en Londres que ha sacrificado la verdad en el altar de su propia ideología "sectaria" su credibilidad y prestigio. La BBC, en particular, representa la decadencia de una institución que se creía infalible y que ahora se revela, ante sus pares y el mundo, como un activista partidista más. 

Mientras estas “élites” se miran al ombligo, la realidad —en forma de acuciantes y urgentes necesidades energéticas, seguridad fronteriza y competencia estratégica — golpea la puerta. La "fatiga bélica" en Ucrania no es más que el resultado directo de la fatiga ciudadana con élites que exigen sacrificios en el exterior mientras fracasan en la gestión interna. 

Frente al fracaso de la rigidez ideológica (evidente en la parálisis de la UE en migración, emergen dos movimientos de pragmatismo crudo. El giro en Siria es moralmente complejo, como se apresura a señalar The Guardian, pero geopolíticamente necesario. Es la "política de lo posible" que busca estabilizar una región para contener a un adversario mayor (Irán). Del mismo modo, el giro de Bolivia, aunque plagado de riesgos internos, es la aceptación fáctica de que la ideología populista solo produce miseria, y que el retorno al pragmatismo económico es la única salida. 

La jornada demuestra el choque entre dos mundos. El primero, el de la superestructura globalista (la BBC, las élites de Washington, la burocracia de Bruselas), que se desmorona por su propio "sectarismo" e incompetencia. El segundo, el de la infraestructura de la Realpolitik (el interés nacional, la seguridad, los recursos como el litio), que se impone con fuerza. El 11 de noviembre de 2025 es un baño de realidad: el mundo ha dejado de esperar a que las élites occidentales recuperen la cordura. Sin olvidar que estamos inmersos en unas nuevas guerras frías, pues no es una si no varias.