Gustavo de Arístegui: Análisis geopolítico 25 de noviembre

Posicionamiento global - Depositphotos
A continuación, se presenta el análisis de la actualidad global, estructurado en temas clave para una comprensión clara y directa, seguido de un resumen de la cobertura en los principales medios de comunicación
  1. Invierno demográfico en Estados Unidos: debilidad estructural en el corazón de Occidente
  2. Sedición en las Fuerzas Armadas: los “Seis” cruzan una gravísima línea roja
  3. Cumbre Trump-Xi: negociar con China sí, pero desde la fortaleza y la razón
  4. Plan de paz para Ucrania: cerrar la guerra no puede ser sinónimo de premiar a Putin
  5. Hermandad Musulmana: por fin se llama terrorismo a la matriz del islamismo radical y del yihadismo
  6. Venezuela: narcoestado, narcodictadura y el Cártel de los Soles y despliegue militar estadounidense
  7. Asilo: de derecho automático a privilegio condicionado
  8. Amazon, IA y el nuevo complejo militar-digital
  9. G20 de Johannesburgo: multilateralismo retórico, Gobierno sudafricano muy lejos de ser ejemplar
  10. Golpe a Hezbolá en Beirut: una operación quirúrgica necesaria, aunque peligrosa
  11. Rack de medios
  12. Conclusión editorial

Hoy el mapa internacional se entiende desde tres vectores muy claros:

  • Occidente envejece y pierde músculo – Estados Unidos entra en un invierno demográfico que recuerda demasiado al europeo. 
  • El conflicto ya no es solo entre democracias y autocracias, sino entre Estados dispuestos a defenderse y élites occidentales atrapadas entre el buenismo, la amnesia histórica y el complejo de culpa. 
  • La Casa Blanca ha decidido, esta vez sí, nombrar al enemigo: la Hermandad Musulmana como matriz del islamismo político y yihadista; el Cartel de los Soles como expresión criminal del régimen chavista; y el caos migratorio de la era Biden como problema de seguridad nacional, no solo humanitario. 

En este contexto, la línea editorial tiene que ser nítida: 

  • Ni equidistancia con un partido demócrata que ha perdido el norte en política exterior, inmigración y seguridad, ni complacencia con el eje ruso-chino-iraní y sus subdelegaciones (Maduro, Hezbolá, la Hermandad Musulmana, carteles). 
  • Apoyo claro a las decisiones que refuerzan la seguridad de Occidente: designar como organización terrorista lo que actúa como organización terrorista; cortar el oxígeno financiero a narcoestados; blindar el asilo como privilegio condicionado, no como cheque en blanco moral; rearmar tecnológicamente al Estado frente a China. 
  • Crítica firme pero serena allí donde la tentación de la “paz rápida” pone en peligro la lógica de disuasión occidental, como ocurre con el borrador de plan de paz para Ucrania. 

Ese es el marco editorial de nuestros informes: duros con la deriva de algunos miembros de Partido Demócrata y con la complacencia europea; claros contra el islamismo radical y el yihadismo y el narco-chavismo; exigentes con Trump cuando la búsqueda de soluciones rápidas roza la cesión estratégica. 

Invierno demográfico en Estados Unidos: debilidad estructural en el corazón de Occidente

Hechos: 

Los nuevos datos demográficos confirman que Estados Unidos se acerca al punto en el que, cada invierno, las muertes superarán a los nacimientos, como ya ocurre en varias regiones y grupos raciales. Entre los blancos, ese giro se produjo en 2016 y la brecha se ensancha año a año. 

El problema no es solo el envejecimiento: ajustando por edad, las defunciones apenas han caído desde 2008, mientras la natalidad se hunde de forma estructural. Ken Johnson y otros demógrafos apuntan a un cambio cultural de fondo, no a una simple “postergación” de hijos: precariedad, vivienda prohibitiva, retraso del matrimonio y una visión cada vez más individualista de la vida adulta. 

Implicaciones: 

Este invierno demográfico tiene consecuencias estratégicas claras: 

  • Menos jóvenes y contribuyentes significan menos margen fiscal para defensa, para innovación y para sostener una posición hegemónica. 
  • Sin una política natalidad + inmigración ordenada, la alternativa es la combinación letal de economía envejecida y fronteras de par en par, justo el modelo que nos ha estallado en Europa. 

Aquí la lógica de Trump va en la buena dirección: si la demografía es poder, no se puede seguir gestionando la inmigración y el asilo como si fueran derechos ilimitados, desconectados de la seguridad y de la cohesión interna. La revisión de los refugiados de la era Biden, por polémica que sea, parte de un dato innegociable: el Estado tiene derecho –y obligación– de saber quién entra, por qué entra y si sigue cumpliendo las condiciones. 

Trabajadores preparan periódicos impresos para su circulación con una imagen del recién elegido papa León XIV, el cardenal Robert Prevost de los Estados Unidos, en la imprenta de Nation Media Group en las afueras de Nairobi, Kenia, el 8 de mayo de 2025 - REUTERS/ THOMAS MUKOYA 

Sedición en las Fuerzas Armadas: los “Seis” cruzan una gravísima línea roja

Hechos: 

Según Reuters, el Pentágono ha advertido al senador Mark Kelly —excapitán de la Marina— que puede ser llamado de nuevo al servicio activo para responder ante la justicia militar por “graves acusaciones de mala conducta”, a raíz de un vídeo donde él y otros cinco legisladores demócratas animan a militares y personal de inteligencia a “rechazar órdenes ilegales”. 

Trump ha calificado públicamente su conducta de “sediciosa”. La clave jurídica no es inventada: el Código Uniforme de Justicia Militar permite procesar a oficiales retirados que vuelvan a servicio activo si se demuestra mala conducta grave. 

Implicaciones: 

Aquí conviene ser muy claros: 

  • En una democracia seria no se juega a politizar a las Fuerzas Armadas desde el Congreso. Animar a la tropa —por muy envuelto que venga en un discurso sobre “órdenes ilegales”— es una irresponsabilidad monumental. Esa es la línea que cruzan Kelly y sus compañeros. 
  • Que el Pentágono estudie medidas disciplinarias no es “autoritarismo trumpista”, es defensa de la cadena de mando frente a la tentación de convertir al Ejército en actor partidista. 

¿Hay que vigilar que este precedente no se convierta en un mecanismo para silenciar cualquier crítica de exmilitares al poder político? Sí. Pero la prioridad, frente a una oposición demócrata que coquetea con la idea de la “resistencia” interna al presidente, es blindar la neutralidad del uniforme. 

Quien rompe la norma aquí no es Trump: es un sector del Partido Demócrata que ha decidido que todo vale contra el presidente, incluso jugar con el fuego de la disciplina militar. 

Vista aérea del Pentágono en Washington, EE. UU. - REUTERS/JOSHUA ROBERTS

Cumbre Trump-Xi: negociar con China sí, pero desde la fortaleza y la razón

Hechos: 

Trump ha aceptado la invitación de Xi para visitar Pekín en abril, tras una llamada calificada por la Casa Blanca de “muy buena” y que giró en torno a Ucrania, fentanilo y comercio agrícola. El viaje llegará pocos meses después del encuentro en Corea del Sur, donde se pactó una tregua arancelaria anual. 

Según la narrativa china, Xi insistió en que Taiwán es parte esencial del orden internacional de posguerra. En la versión estadounidense, Trump subraya los avances en soja, otros productos agrícolas y el compromiso de Pekín de contener el flujo de fentanilo. 

Implicaciones: 

En este punto hay más aciertos que riesgos: 

  • Trump entiende que no se puede sostener una guerra comercial permanente con China mientras se libra una guerra real en Ucrania y se prepara otra en el Caribe. Algún tipo de tregua era inevitable. 
  • La clave es que esta relajación arancelaria no se traduzca en una cesión estratégica en Taiwán o en tecnología crítica. 

Preocupa, con razón, el temor japonés y de otros aliados del Indo-Pacífico a un gran acuerdo en clave “comercio a cambio de silencio sobre Taiwán”. Pero también es verdad que ninguna Administración anterior había presionado tanto a Pekín en materia de fentanilo, robos de propiedad intelectual y reequilibrio comercial. 

Crítica sí, pero bien dirigida: lo peligroso no es que Trump hable con Xi; lo peligroso sería que esa conversación se traduzca en un trato blando en Ucrania o en una desprotección de Taiwán. Ese es el punto que habrá que vigilar, no la mera existencia de la cumbre. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el presidente de China, Xi Jinping, al inicio de su reunión bilateral en la cumbre de líderes del G20 en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019 - REUTERS/ KEVIN LAMARQUE

Plan de paz para Ucrania: cerrar la guerra no puede ser sinónimo de premiar a Putin

Hechos: 

El borrador de 28 puntos —hoy ya reducido a 19— del plan estadounidense para Ucrania asume, según Reuters y otras fuentes, concesiones territoriales masivas: cesión íntegra de Crimea, Lugansk y Donetsk; congelación de las líneas actuales en Jersón y Zaporiyia; reducción del ejército ucraniano; veto constitucional y dentro de la OTAN a una futura adhesión de Kiev; y amnistía generalizada. 

Rusia ha calificado el plan como “en su mayor parte aceptable”, mientras ha tachado de “no constructiva” la contrapropuesta europea que buscaba salvaguardar garantías de seguridad más sólidas y no consagrar las anexiones. 

Implicaciones: 

  • Aquí sí hay que ser muy contundentes: tal y como está redactado, el plan es inaceptable para cualquier atlantista serio. 
  • Premia la agresión: legitima anexiones por la fuerza. 
  • Desarma en la práctica a Ucrania: recorta su ejército sin exigir nada equivalente a Rusia. 
  • Dinamita la disuasión: envía a Moscú y a Pekín el mensaje de que, si eres suficientemente brutal, al final Occidente te homologará. 

La crítica no es “anti-Trump”; es anti-rendición. Se entiende el cansancio de la opinión pública estadounidense, se entiende la necesidad de Trump de mostrar “resultados”; pero no hay peor resultado que una paz que plante la semilla de la próxima guerra en Polonia o en los bálticos. 

Europa, por su parte, vuelve a aparecer como lo que es: una potencia económica incapaz de sostener una guerra sin Washington y dividida entre quienes quieren plantarse y quienes están dispuestos a aceptar una Finlandización ampliada del Este antes que pagar el precio del rearme. 

Si la Casa Blanca insiste en este plan, el deber de Europa no es aplaudir por reflejo atlantista, sino defender la lógica mínima de la disuasión occidental: no se premia al agresor, ni se desarma al agredido. 

Casa, que fue destruida por los bombardeos rusos, en medio de la Invasión rusa de Ucrania en Chernihiv, Ucrania - REUTERS/ ZOHRA BENSAMRA

Hermandad Musulmana: por fin se llama terrorismo a la matriz del islamismo radical y del yihadismo

Hechos: 

Trump ha firmado una orden ejecutiva que instruye al Departamento de Estado y al Tesoro a preparar la designación de varias ramas de la Hermandad Musulmana como organizaciones terroristas extranjeras. 

En paralelo, avanzan en el Congreso las iniciativas legislativas que desde 2015 pedían lo mismo. Lo relevante hoy es que algunos demócratas han decidido romper la disciplina de partido y apoyar estas medidas, un giro que reconoce lo que llevamos años diciendo: no se puede tratar igual al islam conservador que al islamismo revolucionario de la Hermandad, origen ideológico del yihadismo moderno. 

Implicaciones: 

La Hermandad Musulmana no es “un islam moderado”. Es una organización que, en su matriz, persigue usar el islam como ideología política, para instaurar regímenes monstruosos y opresivos. Es verdad que hay diferentes grados de radicalidad en el islamismo radical. Digamos que, ideológicamente, todo yihadista es islamista radical y salafista. No todos los islamistas son radicales, salafistas, o terroristas yihadistas. La Hermandad Musulmana fue la primera organización religiosa con vocación política dictatorial y violenta y es la madre ideológica del salafismo, la ideología de Al-Qaeda y de ISIS. En este sentido han servido de semillero doctrinal para Hamás, Al Qaeda, Daesh y a todo el yihadismo global. 

Otra cosa son los musulmanes conservadores que viven, trabajan y cumplen la ley en sociedades occidentales: ahí el enemigo no es la fe, sino el proyecto político totalitario. 

Estados Unidos hace lo que Europa lleva décadas evitando por cobardía: trazar una línea nítida entre islam e islamismo. El siguiente paso debería ser europeo: auditar redes de financiación, presencia en mezquitas, asociaciones y fachada de ONG que actúan como correas de transmisión de la Hermandad en suelo europeo. 

¿Habrá efectos colaterales, tensiones con aliados como Jordania o Turquía, dificultades jurídicas? Por supuesto. Pero el coste de no hacer nada —cesión de barrios, de espacios públicos y de debate cultural a estructuras islamistas— lo estamos pagando ya. 

En este punto, la línea de Trump es correcta y coincide con los intereses de seguridad de Europa: la Hermandad pertenece al ecosistema del islamismo radical, no al de la moderación religiosa. 

Hassan-al-Banna, Hermanos Musulmanes

Venezuela: narcoestado, narcodictadura y el Cártel de los Soles y despliegue militar estadounidense

Hechos: 

El Departamento de Estado ha designado formalmente al Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera, explicitando que está encabezado por Nicolás Maduro y vinculado a redes de narcotráfico que operan con carteles mexicanos y grupos criminales regionales. 

Paralelamente, Estados Unidos ha desplegado en el Caribe unos 15.000 efectivos y más de una docena de buques, incluyendo el portaaviones USS Gerald R. Ford y un submarino nuclear, en el marco de operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico que ya han dejado decenas de muertos. 

Gobiernos y medios de izquierda en Europa y América Latina hablan de “preparativos para una intervención”. Algunos ministros del G7, sectores de la UE y parte de la inteligencia británica se han apresurado a criticar estas operaciones casi con más dureza que al propio narco-régimen chavista. 

Implicaciones: 

Aquí no puede haber equidistancia: Venezuela es hoy un narcoestado con fachada institucional y el Cartel de los Soles no es una metáfora periodística, sino una estructura criminal incrustada en las Fuerzas Armadas y el aparato político de Maduro. La designación como organización terrorista es una decisión correcta… y tardía. Debería haberse tomado en el primer mandato de Trump. 

Las operaciones contra el narcotráfico —incluidas las que se desarrollan en aguas internacionales o sobre territorio de Estados con los que se mantienen relaciones diplomáticas— son perfectamente legales y legítimas cuando se dirigen contra actores armados que operan como enemigos de hecho. Conviene recordar a los europeos amnésicos que la Administración Obama ejecutó con drones a líderes terroristas en Pakistán, Yemen, Afganistán o Irak sin que el G7 se rasgara las vestiduras. 

La diferencia ahora es incómoda para cierta izquierda: el enemigo ya no es solo un grupo terrorista islamista, sino un régimen “bolivariano” al que durante años se presentó como experimento social heroico. 

¿Hay riesgo de escalada militar clásica? Sí. ¿Puede una intervención mal planificada desestabilizar aún más la región? También. Pero eso no invalida la premisa de fondo: el chavismo convertido en narco-mafia no va a entregar el poder por las buenas y constituye una amenaza directa para la seguridad hemisférica. 

Lo criticable no es que se apriete a Maduro; lo criticable es que el mundo mirara hacia otro lado mientras el narcoestado se consolidaba. 

El Grupo de Ataque del Portaaviones Gerald R. Ford de la Marina de los Estados Unidos, que incluye el buque insignia USS Gerald R. Ford, el USS Winston S. Churchill, el USS Mahan y el USS Bainbridge, navega hacia el mar Caribe bajo en el océano Atlántico, el 13 de noviembre de 2025 - PHOTO/Marina de los Estados Unidos/Contramaestre de tercera clase Gladjimi Balisage via  REUTERS

Asilo: de derecho automático a privilegio condicionado

Hechos: 

La Administración Trump ha ordenado revisar y entrevistar a unos 200.000–230.000 refugiados admitidos durante la era Biden, suspendiendo además el trámite automático hacia la residencia permanente hasta nueva orden. 

El número de admisiones futuras se reduce a mínimos históricos, con un criterio de selección que prioriza perfil cultural y de seguridad sobre cuotas simbólicas. 

Implicaciones: 

Aquí la ruptura es conceptual y bienvenida: el asilo deja de tratarse como un “derecho humano” abstracto y pasa a verse como lo que siempre debería haber sido: una prerrogativa soberana. 

El Estado tiene la obligación moral de ofrecer refugio a quienes huyen de persecución real, pero no tiene el deber de aceptar sin rechistar el filtro ideológico, cultural o de seguridad que otros quieran imponernos. 

La experiencia europea después de 2015 demuestra lo que pasa cuando se confunde generosidad con ingenuidad: redes islamistas aprovechando vacíos legales, sobrecarga de servicios públicos, reacción populista y fractura interna. Que Estados Unidos corrija ahora el exceso de la era Biden —donde la frontera sur se convirtió en un coladero— es un movimiento coherente con la realidad demográfica y de seguridad. 

¿Habrá casos individuales injustos? Seguro. Por eso hacen falta mecanismos de revisión. Pero la lógica general es la correcta: el asilo no puede ser un canal paralelo de inmigración masiva mal filtrada; debe ser un privilegio condicionado a la seguridad y compatibilidad con la sociedad de acogida. 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con la vicepresidenta, Kamala Harris, y el secretario de Estado, Antony Blinken, anunciando el alto el fuego entre Israel y Hamás - REUTERS/Evelyn Hockstein

Amazon, IA y el nuevo complejo militar-digital

Hechos: 

Amazon Web Services ha anunciado un compromiso de hasta 50.000 millones de dólares para ampliar la infraestructura de inteligencia artificial y supercomputación destinada a clientes del gobierno estadounidense, añadiendo unos 1,3 GW de capacidad de cómputo en regiones clasificadas. 

Más de 11.000 agencias y organismos federales podrán utilizar servicios como SageMaker, Bedrock y modelos fundacionales (Nova, Claude) para tareas que van de la ciberseguridad al análisis masivo de inteligencia. 

Implicaciones: 

La decisión es correcta y necesaria desde el punto de vista geopolítico: 

  • Estados Unidos no puede permitirse perder la carrera de la IA frente a China. 
  • Esa carrera no se gana con discursos en Davos, sino con gigavatios de cómputo, modelos avanzados y un ecosistema Estado-empresa capaz de desplegar capacidades militares y de inteligencia en tiempo real. 

¿Hay riesgos de concentración de poder tecnológico? Por supuesto. Habrá que discutir controles, auditorías y garantías de que la IA no se convierte en un monstruo de vigilancia sin frenos. Pero el verdadero riesgo sería un Pentágono analógico frente a un Ejército Popular de Liberación digitalizado. 

Que el músculo privado (Amazon, Microsoft, etc.) se ponga al servicio de la seguridad nacional es, en este momento histórico, una buena noticia para Occidente. Lo que debería preocuparnos en Europa no es tanto el “peligro” de Amazon como nuestra absoluta incapacidad de construir algo comparable. 

Vista completa del Apple Park, en Silicon Valley, San Francisco, Estados Unidos - Depositphotos

G20 de Johannesburgo: multilateralismo retórico, Gobierno sudafricano muy lejos de ser ejemplar

Hechos: 

El G20 de Johannesburgo ha aprobado una declaración consensuada sin presencia estadounidense, tras el boicot de Washington al denunciar discriminación contra la minoría afrikáner, acusación descartada por el Gobierno sudafricano y por buena parte de los observadores.  

La presidencia sudafricana vende el resultado como “victoria del multilateralismo”, con énfasis en deuda, clima e inequidad. El vacío de la silla norteamericana es real; también lo es la ausencia de Rusia y China al máximo nivel.  

Implicaciones: 

Es cierto que Trump sobreactúa con parte de sus acusaciones a Pretoria; la retórica sobre la “persecución sistemática” de blancos en Sudáfrica no se sostiene tal y como se formula. 

Pero tampoco hay que idealizar al Gobierno sudafricano: corrupción sistémica, proximidad a Rusia y China, complacencia con narrativas anti sionistas y un récord interno muy discutible no lo convierten precisamente en modelo. 

El “multilateralismo” que se celebra en Johannesburgo es, en buena medida, un multilateralismo de discurso, donde muchos líderes aprovechan la ocasión para ajustar cuentas con Occidente… mientras piden más financiación, acceso a tecnología y perdón de deuda. 

La crítica a Trump debe ser moderada: su boicot debilita la posición occidental en un foro clave, pero también es legítimo señalar las incoherencias de una presidencia sudafricana que se presenta como árbitro moral con el expediente que tiene. 

Foto de familia en la Cumbre del G20, en Johannesburgo, Sudáfrica, el 22 de noviembre de 2025 - LEON NEAL via REUTERS

Golpe a Hezbolá en Beirut: una operación quirúrgica necesaria, aunque peligrosa

Hechos: 

Israel ha matado en un ataque aéreo en un suburbio de Beirut a Haytham Ali Tabtabai, jefe de Estado Mayor de Hezbolá, designado terrorista global por Estados Unidos desde 2016. El ataque, según Reuters y otros medios, ha causado varios muertos y más de veinte heridos, y supone la mayor eliminación de un líder de Hezbolá desde la entrada en vigor del alto el fuego de 2024.  

Hezbolá ha prometido responder “en el momento adecuado”, mientras el presidente libanés denuncia una violación grave de la tregua y pide a la comunidad internacional que actúe. 

Implicaciones: 

Desde la óptica occidental e israelí, la operación es legítima y necesaria: 

  • Tabtabai no era un político, era un jefe militar de una organización terrorista respaldada por Irán, implicada en guerras en Siria, Yemen e Irak y dedicada a la preparación de la próxima ofensiva contra Israel. 
  • El alto el fuego no puede convertirse en licencia para que Hezbolá se rearme impunemente. 

¿Riesgo de escalada? Evidente. Pero la alternativa es permitir que Hezbolá recupere su capacidad ofensiva y utilice el norte de Israel como rehén permanente, algo que Europa parece dispuesta a tolerar mientras se indigna selectivamente cada vez que Israel actúa. 

La hipocresía es clamorosa: los mismos que toleran sin pestañear la presencia de milicias armadas proiraníes en el Líbano se escandalizan porque Israel elimine a un jefe terrorista designado. El equilibrio razonable pasa por ahí: apoyo al derecho de Israel a defenderse; presión para evitar una guerra total; cero indulgencias con Hezbolá y sus patronos iraníes. 

La gente se reúne para asistir al funeral del máximo responsable militar de Hezbolá, Haytham Ali Tabtabai, y de otras personas que murieron en un ataque aéreo israelí el domingo, en los suburbios del sur de Beirut, Líbano, el 24 de noviembre de 2025 - REUTERS/ MOHAMED AZAKI

Rack de medios

Estados Unidos (NYT, WaPo, WSJ, CNN, Fox, Politico, The Hill, USA Today, AP, Reuters) 

NYT, Washington Post, CNN, NPR: tono alarmado con Trump (refugiados, Kelly, Venezuela), claro énfasis en la “sobrerreacción” del presidente. Sí se toman en serio el invierno demográfico, pero les cuesta extraer conclusiones sobre familia, natalidad y asilo. 

WSJ, Fox News, Washington Times, National Interest: línea mucho más cercana a la que aquí defendemos: apoyo a la designación del Cartel de los Soles, de la Hermandad y a la revisión del asilo; críticas a la ceguera demócrata en seguridad. 

Reino Unido (The Times, Telegraph, Guardian, Financial Times, The Economist, BBC) 

The Times, Telegraph: firmes contra Rusia y contra Maduro, relativamente comprensivos con la línea dura de Trump en seguridad, críticos con el plan de paz ucraniano cuando se ve que concede demasiado a Moscú. 

The Guardian, BBC: muy críticas con la revisión de refugiados, con las operaciones en el Caribe y con la designación del Cartel de los Soles; ven en todo ello la sombra de “Iraq 2.0”. Menos contundentes con Hezbolá. 

FT, The Economist: análisis de fondo de demografía, IA y orden global. Ven con buenos ojos la inversión de Amazon y se muestran muy inquietas con el plan para Ucrania y con la ausencia de EE. UU. en el G20. 

Europa Continental (Le Monde, Le Figaro, FAZ, Die Welt, Die Zeit, Corriere, El País, etc.) 

Francia y Alemania: obsesionadas con el plan ucraniano y con la crisis de autonomía estratégica. Buen reflejo del peligro que supondría aceptar el borrador tal cual, pero poca claridad sobre cómo financiar y sostener una alternativa creíble sin Washington. 

Sur de Europa (Italia, España): análisis correctos sobre Venezuela y Ucrania, pero poca voluntad de tomar partido claro. 

Mundo árabe y musulmán (Al Jazeera, Al Arabiya, Arab News, Asharq al Awsat, prensa libanesa y jordana) 

Eje Qatar/Turquía (Al Jazeera, Al-Quds al Arabi): muy críticos con la designación de la Hermandad, hostiles a Israel y comprensivos con Hezbolá. 

Eje saudí/emiratí (Al Arabiya, Arab News, Asharq al Awsat): aplauden la línea dura contra la Hermandad y observan con preocupación la escalada con Hezbolá; respaldan, con matices, la presión sobre Irán y sus proxies. 

Israel (Haaretz, Yedioth Ahronoth, Israel Hayom, Jerusalem Post, Times of Israel) 

Amplio apoyo a la eliminación de Tabtabai como éxito de inteligencia; debate interno sobre el riesgo de abrir completamente el frente libanés mientras se intenta estabilizar Gaza. 

Rusia y Ucrania (TASS, RT, Ukrainska Pravda, Ukrinform, Kyiv Independent) 

TASS y RT venden el plan estadounidense para Ucrania como confirmación de que la “operación militar especial” ha logrado sus objetivos estratégicos. 

La prensa ucraniana se debate entre la necesidad de explorar cualquier vía de paz y la conciencia de que aceptar estas condiciones sería renunciar a la soberanía real. 

América Latina (Clarín, El Mercurio, Reforma, El País, Latin News, MercoPress) 

Miedo muy real a una intervención militar en Venezuela, sobre todo en Colombia y Brasil, pero también percepción extendida de que el régimen chavista es insostenible y peligrosamente conectado al narcotráfico. 

Think tanks y revistas estratégicas (Foreign Affairs, Foreign Policy, National Interest, Chatham House, CFR) 

Coinciden en la gravedad estructural del declive demográfico occidental, en la importancia de la IA como campo de batalla del siglo XXI y en el riesgo de premiar a Rusia con una paz mal diseñada. Divergen más en la valoración de la línea dura de Trump en refugiados y Venezuela, donde el sesgo ideológico de cada casa queda muy expuesto. 

Conclusión editorial

El día deja un mensaje claro: Occidente solo sobrevivirá como tal si tiene el coraje de nombrar a sus enemigos y de corregir sus propias debilidades. 

En estas 24 horas hemos visto ambas cosas: 

  • Una Casa Blanca que acierta al designar como terroristas a la Hermandad Musulmana y al Cartel de los Soles, al endurecer el asilo y al invertir de forma masiva en IA para mantener la superioridad tecnológica. Ahí hay una línea de continuidad que va en la buena dirección. 
  • Un plan de paz para Ucrania que, si no se corrige, traicionaría la lógica más básica de la seguridad europea, premiando a Putin y debilitando a Kiev. 
  • Un sistema político estadounidense donde un sector demócrata ha decidido que todo vale, incluso llamar a la tropa a “resistir” al presidente, obligando al Pentágono a hacer algo tan insólito como recordar a un senador que sigue sujeto —jurídicamente— al código militar. 
  • Europa aparece, una vez más, como el convidado de piedra: se escandaliza con las operaciones en el Caribe, mira con recelo a Israel cuando se defiende de Hezbolá, celebra el G20 africano como victoria moral… pero sigue dependiendo de Washington para su seguridad y de la demografía ajena para sostener su economía. 

La tarea —también para España y para el mundo hispano— es muy sencilla de formular y muy difícil de ejecutar: 

  • Recuperar una cultura estratégica que entienda que la fuerza no es un pecado en sí mismo, sino un instrumento que, bien utilizado, protege libertades. 
  • Distinguir con precisión entre islam e islamismo, entre refugiado genuino y migración desordenada, entre autocracia aliada coyunturalmente y narcoestado que hay que desmantelar. 
  • Exigir a Washington coherencia en Ucrania, no desde el antiamericanismo reflejo, sino desde el atlantismo adulto que sabe que una paz equivocada en Kiev se pagará en Varsovia, Tallin y quizá en el Mediterráneo. 

Esta nota editorial —crítica con la deriva demócrata, firme contra el yihadismo y el narco-chavismo, exigente pero no histérica con Trump— queda como guía para los próximos informes. 

A partir de aquí, la brújula es clara: defensa de Occidente, sin complejos; crítica sin concesiones a quienes lo erosionan desde fuera y desde dentro; y cero indulgencias con las fantasías morales que nos han traído hasta este borde del abismo.