Gustavo de Arístegui: Análisis geopolítico 7 de enero

Posicionamiento global - Depositphotos
A continuación, se presenta el análisis de la actualidad global, estructurado en temas clave para una comprensión clara y directa, seguido de un resumen de la cobertura en los principales medios de comunicación
  1. Noticias más importantes de las últimas 24 horas
  2. Rack de Medios
  3. Comentario Editorial

En las últimas 24 horas, la geopolítica ha entrado en uno de esos tramos de carretera sin arcén donde la realidad supera a la retórica y la retórica, a su vez, pretende reescribir la realidad. El epicentro sigue siendo Venezuela, pero las ondas sísmicas alcanzan ya al Ártico, a la cohesión atlántica, a los mercados energéticos y al tablero de Ucrania, justo cuando Europa intenta blindar un eventual alto el fuego (ceasefire) con garantías serias y no con papel mojado.

La captura de Nicolás Maduro, su comparecencia judicial en Nueva York y la disputa sobre su inmunidad no son un episodio latinoamericano aislado: son un caso de prueba sobre cuánto vale, en 2026, el “orden basado en reglas” (rule-based order) cuando una superpotencia decide actuar como si el hemisferio occidental fuera un tablero propio. Y, al mismo tiempo, son también una oportunidad histórica —si se gestiona con cabeza fría— para desmontar una estructura criminal enquistada en un Estado y abrir una transición que no sea cosmética.

En paralelo, Donald Trump eleva el listón —Greenland incluida— con una diplomacia de presión máxima que mezcla negociación y amenaza. Eso puede producir resultados, sí. Pero también puede romper alianzas o, peor, convertirlas en instrumentos del miedo. Y el miedo, cuando se instala, cobra su factura.

Una fotografía publicada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en su cuenta de Truth Social lo muestra sentado junto al director de la CIA, John Ratcliffe, y al secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, mientras observan la operación militar estadounidense en Venezuela desde el complejo Mar-a-Lago de Trump, en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 3 de enero de 2026 - @realDonaldTrump vía REUTERS

Noticias más importantes de las últimas 24 horas

A) Hechos

1) Detención y proceso judicial de Nicolás Maduro tras la operación estadounidense.

Maduro compareció ante un tribunal federal en Manhattan, se declaró no culpable y su defensa prepara una ofensiva jurídica: cuestiona la captura como “abducción” (secuestro) y plantea el choque mayor, el de la inmunidad de jefe de Estado (head-of-state immunity).

2) La cuestión de legitimidad: Washington insiste en que Maduro no era presidente y eso tensiona la inmunidad.

Estados Unidos argumenta que, tras una elección disputada en 2018, Maduro no debe ser tratado como presidente legítimo; esta tesis no es menor porque erosiona el paraguas de inmunidad. En paralelo, se recuerda que más de 50 países no le reconocían como jefe de Estado, reforzando la lectura de “presidencia de facto” (poder efectivo sin legitimidad plena). 

3) El “Cartel de los Soles” vuelve al centro del tablero: Estado, corrupción y crimen organizado.

Washington sostiene que el “Cartel de los Soles” es una red incrustada en la élite venezolana; Reuters recuerda que Estados Unidos ha vinculado esa red a Maduro y altos cargos, aunque analistas especializados advierten contra la simplificación: más que “un cartel clásico”, sería un sistema de corrupción donde militares y políticos lucran con el narcotráfico. 

4) Designación formal como Organización Terrorista Extranjera y su marco temporal.

La designación del “Cartel de los Soles” como Foreign Terrorist Organization (Organización Terrorista Extranjera) entra en vigor, según el registro oficial, el 24 de noviembre de 2025 (no el 25). Este detalle importa porque fija el marco de sanciones y delitos de “apoyo material” (material support) asociados. 

5) Confirmación y debate sobre los cargos: narcoterrorismo, cocaína y el problema probatorio.

Los cargos federales incluyen narcoterrorismo, conspiración y delitos de drogas, y el proceso anticipa una batalla compleja: expertos citados por Reuters apuntan a que la acusación debe vincular a Maduro con hechos concretos dentro de una supuesta conspiración de décadas, además del pulso por la jurisdicción extraterritorial (long-arm jurisdiction).

6) Transición venezolana: Delcy Rodríguez asume como presidenta interina, pero el poder real permanece en manos del bloque chavista.

Reuters informa que Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina, con el Partido Socialista manteniendo el control institucional. El mismo Reuters describe que Washington parece optar, por ahora, por una estabilización pragmática con los “aliados senior” (núcleo duro) del régimen, mientras la oposición queda “en sala de espera”.

7) Reacciones: júbilo en la diáspora venezolana, indignación de aliados de Caracas y críticas de la izquierda radical estadounidense.

La diáspora venezolana, cercana a 7,9 millones de refugiados y migrantes según ACNUR, aparece como un actor emocional y político de primer orden; Reuters recoge celebraciones en el exterior. China denuncia “matonismo” (bullying) y Rusia también protesta; en Estados Unidos, figuras progresistas y organizaciones como DSA condenan la operación, y AOC la califica en términos abiertamente críticos, reactivando el viejo reflejo de “imperialismo” como explicación total.

Fotografía publicada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en su cuenta de Truth Social, en la que aparece sentado junto al secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, mientras el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio, están de pie frente a una pantalla que muestra publicaciones del sitio web X.com, mientras observan la operación militar estadounidense en Venezuela desde el complejo Mar-a-Lago de Trump, en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 3 de enero de 2026 - @realDonaldTrump via REUTERS

8) Trump sube el tono contra Gustavo Petro y Colombia se prepara para un escenario de presión extrema.

Reuters recoge que Trump amenazó a Colombia con una acción militar similar a la de Venezuela, y la canciller colombiana declaró que las Fuerzas Armadas deben defender la soberanía ante una hipotética agresión. Es un salto cualitativo en el riesgo regional.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro - REUTERS/LUISA GONZÁLEZ 

9) Trump reabre el frente Groenlandia: “opción militar” y choque político dentro de la OTAN.

La Casa Blanca deja claro que usar el Ejército “siempre es una opción” para “adquirir” Groenlandia, mientras, según el Washington Post, Rubio habría explicado en privado que la escalada retórica busca presionar a Dinamarca para vender. Europa reacciona apelando a la inviolabilidad de fronteras y Canadá anuncia medidas concretas (consulado en Nuuk).

Glaciar Sermeq, ubicado a unos 80 km al sur de Nuuk, en esta vista aérea sobre Groenlandia - REUTERS/ HANNIBAL HASSCHKE

10) Cumbre de París sobre Ucrania: EE. UU. respalda garantías de seguridad y se plantea despliegue europeo tras un alto el fuego.

En París, la “coalition of the willing (coalición de los dispuestos)” pacta avanzar hacia garantías legalmente vinculantes; EE. UU. participa con Witkoff y Kushner y se perfila un mecanismo estadounidense de verificación (monitoring and verification) sin tropas sobre el terreno. Francia y Reino Unido firman una declaración de intención para desplegar fuerzas multinacionales tras el alto el fuego, y Macron habla de miles de soldados franceses.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski  - REUTERS/Alexander Drago

B) Implicaciones

1) Venezuela: el golpe a la cúspide no basta; la clave es desmantelar la arquitectura criminal.

La captura de Maduro puede ser el inicio del fin del régimen, o puede ser el prólogo de una mutación: el mismo sistema con otro rostro. Si la estructura de seguridad, inteligencia y finanzas permanece intacta, el narcotráfico no desaparece; cambia de administrador. El verdadero éxito no es una fotografía judicial en Manhattan, sino la descontaminación institucional de Caracas.

2) La inmunidad y el reconocimiento: un precedente que otros usarán mañana contra Occidente.

Si un tribunal estadounidense logra sostener la tesis de que Maduro no tiene inmunidad porque no es reconocido como presidente legítimo, se abre una caja de herramientas jurídica y política. Puede servir para perseguir a tiranos, sí. Pero también puede ser instrumentalizada por potencias revisionistas para justificar capturas, “extracciones” (renditions) o agresiones en nombre de su propia “legitimidad”. Y ahí el listón deja de ser moral y pasa a ser pura fuerza.

3) “Cartel de los Soles”: cuidado con el eslogan; lo operativo es seguir el dinero.

Convertir el diagnóstico en consigna (“el Estado es el cartel”) puede servir en la batalla política, pero en la batalla real —la de fiscales, unidades financieras y cooperación internacional— lo decisivo es seguir rutas, cuentas, testaferros y empresas pantalla. La propia cobertura recuerda que hay debate analítico sobre el grado de dirección centralizada. Eso exige precisión: sin precisión no hay condena, y sin condena no hay justicia.

El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores reaccionan el día de su toma de posesión para un tercer mandato de seis años en Caracas, Venezuela, el 10 de enero de 2025 - REUTERS/ LEONARDO FERNÁNDEZ VILORIA

4) La etiqueta FTO: endurece sanciones, pero no reemplaza una estrategia de transición.

La designación como FTO (Organización Terrorista Extranjera) incrementa riesgos para intermediarios, redes logísticas y financiadores. Pero no construye, por sí sola, un Estado funcional. Si el “día después” se reduce a repartir concesiones y controlar petróleo, la transición nacerá viciada y los venezolanos lo pagarán con otra década de frustración. 

5) Los cargos contra Maduro: la justicia debe ganar sin atajos.

Si la fiscalía no prueba con solidez la conspiración, la narrativa del “secuestro” (kidnapping) se convertirá en gasolina para Caracas, La Habana, Teherán, Moscú y Pekín. La credibilidad occidental se juega en la forma: garantías procesales, evidencia, transparencia y sentencia. El fin no justifica cualquier medio; menos aún cuando se pretende defender la democracia liberal.

6) Transición: tres fases plausibles y un riesgo claro.

Primera fase: estabilización y control territorial, evitando vacío de poder. Segunda fase: negociación interna y presión externa para calendario electoral con garantías y liberación de presos políticos. Tercera fase: reconstrucción económica, retorno de capital y reinstitucionalización del Estado. El riesgo es evidente: que la fase uno se eternice y se convierta en un “interinato” que no transiciona, sino que administra.

7) Reacciones: el eje China–Rusia–Irán intenta convertir Venezuela en prueba del “imperialismo” estadounidense; la izquierda radical hace coro por reflejo.

Pekín denuncia el “bullying (matonismo)” y enfatiza soberanía; Moscú protesta y utiliza el caso para señalar dobles raseros; Teherán encuentra un nuevo relato para su propaganda. En Occidente, parte de la izquierda radical vuelve al automatismo: si EE. UU. actúa, entonces siempre es saqueo. Ese marco mental es intelectualmente cómodo, pero políticamente irresponsable: borra los crímenes de una dictadura y niega la naturaleza criminal de su aparato. A la vez, la crítica jurídica a la operación no es “woke (identitaria)”; puede ser una advertencia liberal clásica sobre límites del poder.

El presidente ruso, Vladimir Putin, el presidente chino, Xi Jinping, en un desfile militar el 3 de septiembre de 2025 - SPUTNIK/ SERGEY BOBYLEV via  REUTERS

8) Colombia: el riesgo no es sólo militar; es diplomático, económico y de seguridad interna.

Cuando un presidente estadounidense amenaza con fuerza militar, Colombia entra en modo defensa estratégica, pero también se expone a crisis de inversiones, tensiones fronterizas y reacomodos de grupos armados. La prioridad de Bogotá debería ser blindar cooperación antidroga sin aceptar chantajes, y a la vez no regalar a Petro el relato de la victimización permanente. La firmeza contra el narco es imprescindible; la teatralización geopolítica es un lujo peligroso.

9) Groenlandia: el Ártico es serio, la amenaza es grave y la OTAN no puede permitirse una guerra de nervios.

Groenlandia tiene valor estratégico y de recursos críticos, sí. Pero convertir la adquisición en un objetivo de fuerza fractura el principio de autodeterminación y dinamita la confianza entre aliados. La OTAN es una alianza de seguridad, no un mercado de territorios. Presionar a Dinamarca puede ser negociación; insinuar invasión es otra cosa. Y el mero ruido ya es victoria para Rusia y China, que buscan división atlántica.

10) Ucrania: garantías vinculantes son la única manera de que un alto el fuego no sea una pausa rusa para rearmarse.

La cumbre de París apunta en la dirección correcta: garantías legalmente vinculantes, disuasión, verificación y fuerza multinacional tras un alto el fuego. El hecho de que EE. UU. se asome —aunque con lenguaje “no plenamente endosado” (not explicitly endorsed) en el comunicado— es relevante. Rusia, que ya rechazó tropas de la OTAN dentro de Ucrania, tendrá incentivos para sabotear cualquier arquitectura seria. La Unión Europea, si quiere ser adulta geopolíticamente, debe sostener a Ucrania con dinero, industria y voluntad política, sin complejos.

Rack de Medios

Lectura comparada: quién pone el foco y cómo lo enmarca

Agencias (columna vertebral del relato internacional)

  • Reuters coloca el foco en el choque jurídico (inmunidad), la discusión en la ONU, la transición controlada por el chavismo, el impacto energético y la reacción china al plan petrolero de Trump, además de la escalada con Colombia y el vector Groenlandia.
  • AP enfatiza el ángulo político-diplomático en el Ártico: Canadá se mueve y abre consulado en Nuuk como señal de apoyo a la soberanía danesa/ groenlandesa.
  • FP / DPA: en esta ventana, no he encontrado piezas completas verificables en abierto de AFP; de DPA aparece sindicación en medios alemanes (newsticker) sobre la juramentación de Rodríguez.

Estados Unidos (seguridad nacional, poder duro y política interna)

  • The Washington Post subraya el nervio de la crisis: la Casa Blanca flota opción militar en Groenlandia, y la diplomacia europea lo vive como amenaza existencial para la OTAN.
  • WSJ aparece citado/recogido por otros medios y por Reuters en relación con movimientos rusos en torno a petroleros; el acceso completo está limitado por muro de pago, pero el tema central es la interdicción marítima y el pulso de escoltas.
  • Financial Times se centra en la dimensión financiera y de energía: el petróleo venezolano como pieza geoeconómica y el ruido de mercado, incluida Groenlandia en su “FirstFT”.
  • POLITICO / The Hill / USA Today / CNBC / CBS / Newsweek / The Daily Beast / Washington Times: sin verificación directa en abierto dentro de esta ejecución; el relato dominante que sí se observa en el ecosistema estadounidense pivota entre legalidad, coste político y precedentes. (Donde ha habido acceso verificable, se cita a fuentes primarias arriba).
  • NYT / CNN / BBC: acceso no verificable aquí por restricciones técnicas (bloqueo de acceso), por lo que no atribuyo titulares concretos.

Reino Unido (crítica ideológica y economía de la energía)

  • The Guardian mezcla minuto a minuto y contexto: Venezuela, reacciones internas en EE. UU., y el efecto en el crudo, con un vocabulario crítico sobre “oil grab (apropiación de petróleo)”.
  • The Times / The Telegraph / The Economist: sin verificación directa en abierto en esta ventana (muro de pago o no sindicación accesible).
  • Francia (legalidad, método, y recelo ante la deriva imperial)
  • Le Monde enmarca la operación como “enlèvement (secuestro)” y tensiona el debate de legalidad y método; además aporta un matiz relevante: señala que en la acusación reciente EE. UU. ya no formularía exactamente el cargo de “cabeza del cartel” tal como se planteó años atrás, lo que refuerza la idea de que el caso se juega en precisión probatoria.
  • LCI / BFM / France Info / Libération: sin verificación directa en abierto en esta ejecución.

Alemania (debate sobre derecho internacional, y espejo ruso)

  • Die Welt observa la reacción de medios rusos y el debate sobre el “Völkerrecht (derecho internacional)”, con énfasis en el precedente y la narrativa de poder.
  • DIE ZEIT aporta reconstrucción (reconstruction) y reflexión crítica, aunque parte del contenido es de pago; el enfoque es el “cómo” de la operación y lo que revela sobre Trump.
  • FAZ: acceso no verificable aquí por restricción técnica.
  • Italia y Vaticano (la pregunta moral: mundo sin dictadores, pero con superpotencias sin freno)
  • Corriere della Sera pone el acento humano y político: el momento judicial, el discurso de Maduro y, sobre todo, la pregunta de fondo: ¿mejora el mundo sin Maduro si el método erosiona límites? Es un enfoque útil porque obliga a pensar más allá del titular.
  • L’Osservatore Romano: sin verificación directa en abierto.

Otros bloques de su lista (Rusia, Asia, Oriente Medio, Ucrania, Latinoamérica)

En esta ejecución no he podido verificar en abierto —de forma directa y con seguridad— titulares de RT, TASS, WION, SCMP, China Daily, Kyiv Independent, Ukrinform, Haaretz, Al Jazeera/Al Arabiya, ni del resto de cabeceras regionales enumeradas, dentro de la ventana y con acceso trazable. Donde sí hay reacción oficial y narrativa internacional (China/Rusia/ONU), queda reflejada mediante agencias y fuentes primarias ya citadas.

Comentario Editorial

Un mundo sin Nicolás Maduro al mando es, sencillamente, un mundo mejor. No por romanticismo, sino por higiene política: menos impunidad, menos narcoeconomía, menos Estado secuestrado por redes criminales. Ahora bien, el verdadero examen —el que separa la victoria de la chapuza— es si la caída del hombre se convierte en la caída del sistema, o si el sistema se reconfigura para sobrevivir.

Aquí conviene hablar claro. La izquierda radical estadounidense —esa que convierte cualquier acción de Washington en pecado original y cualquier tiranía “antiimperialista” en un mal menor— vuelve a equivocarse de siglo y de mapa. Llamar “secuestro” a todo, sin mirar el historial del régimen, no es lucidez; es pereza moral. Y, sin embargo, también sería un error simétrico que el mundo liberal celebrase el hecho y despreciase el método: si se quiere defender la democracia liberal, hay que hacerlo con ley, evidencia y garantías, porque la fuerza sin forma termina pareciéndose demasiado a lo que dice combatir.

En esa misma línea, la pulsión de “tomar” Groenlandia por presión o amenaza es una mala idea en el peor momento. Sí: el Ártico es estratégico, y Groenlandia importa. Pero el atlantismo no se predica, se practica, y se practica respetando aliados, fronteras y autodeterminación. Lo contrario no es “realismo”; es abrir una grieta donde Rusia y China se convertirán en expertos albañiles.

Y mientras tanto, París ofrece una noticia que, bien leída, es esperanzadora: Europa intenta dejar de ser espectadora en Ucrania, y EE. UU. —aunque con ambigüedad calculada— se asoma al diseño de garantías. Si queremos que Ucrania no sea una pausa bélica, sino una paz defendible, necesitamos disuasión, verificación y compromisos vinculantes. No hay atajo.