Acusaciones cruzadas entre Rusia, Estados Unidos, Ucrania y la UE a propósito del supuesto ataque con drones a la residencia de Putin
El Ministerio de Defensa ruso ha entregado a Estados Unidos más pruebas del supuesto ataque de drones ucranianos a la residencia de Vladimir Putin en Novgorod
En pleno recrudecimiento de las hostilidades en la guerra de Ucrania, con bombardeos rusos en distintas ciudades ucranianas coincidiendo con la llegada del Año Nuevo, Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea se han enzarzado en un cruce de acusaciones a propósito del supuesto ataque con drones a una residencia de Vladimir Putin en Novgorod el pasado 30 de diciembre.
Nuevas pruebas
La última novedad al respecto es que el Ministerio de Defensa ruso anunció el jueves 1 de enero que el jefe de la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el almirante Igor Kostyukov, había entregado a un representante de la Oficina del Agregado Militar en la Embajada de los Estados Unidos en Moscú “los materiales que contienen datos de ruta descifrados y el controlador del dron ucraniano” derribado en la noche del 29 al 30 de diciembre.
Según el Kremlin, este ataque no es sólo una agresión contra el presidente ruso, Vladimir Putin, sino también contra su homólogo estadounidense, Donald Trump, y sus “esfuerzos” por alcanzar una solución negociada a la invasión ruda de Ucrania.
Además, las autoridades rusas han amenazado con que “este tipo de acciones imprudentes no quedarían sin respuesta”.
Dudas desde Estados Unidos
En Estados Unidos, la denuncia de Rusia fue acogida primero con preocupación y luego con escepticismo, después de que la CIA dudara de la veracidad de los hechos.
Todo comenzó el pasado lunes, cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, informó a Donald Trump, durante una conversación telefónica entre ambos, del ataque con drones ucranianos a una de sus residencias, en la ciudad rusa de Novgorod.
Ello despertó la lógica preocupación del presidente estadounidense, quien ordenó a la CIA una investigación sobre los hechos.
Tras recibir el informe de John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Investigación estadounidense, en el que la CIA manifestaba sus dudas respecto a la veracidad del ataque, la postura de Trump cambió.
El miércoles, 31 de diciembre, el propio Trump compartió en sus redes sociales un enlace a un editorial del New York Post titulado “La bravuconería sobre el ‘ataque’ de Putin demuestra que Rusia es quien obstaculiza la paz”.
La conclusión de la CIA es que el ataque con drones denunciado por Putin en realidad nunca se produjo. Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, negó rotundamente el ataque a la residencia de Putin con drones ucranianos.
Según un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, las imágenes de vídeo presentadas por Rusia como prueba de un supuesto ataque a la residencia del presidente Vladimir Putin son “risibles”: “Estamos absolutamente convencidos de que no ocurrió tal ataque”, señaló Heorhii Tykhyi.
La UE arremete contra Rusia
Otra de las partes interesadas, la Unión Europea, reaccionó de forma contundente a los acontecimientos. La Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y vicepresidenta en la Comisión Europea, Kaja Kallas, ha acusado a Rusia de intentar “descarrilar los esfuerzos de paz con Ucrania, al presentar acusaciones “infundadas” sobre el ataque contra una residencia del presidente ruso Vladimir Putin.
En una publicación en su cuenta de la red social X, la que fuera primea ministra de Estonia entre 2021 y 2024 señaló que “la acusación de Rusia de que Ucrania atacó recientemente sitios gubernamentales clave en Rusia tiene como objetivo crear una distracción”.