Asia-Pacífico es la zona prioritaria para Estados Unidos por el gran auge de China

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, se dan la mano tras realizar declaraciones conjuntas en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China, el 9 de noviembre de 2017 - REUTERS/ DAMIR SAGOLJ 
José María Peredo, catedrático de Relaciones Internacionales y Comunicación de la Universidad Europea, analizó en el programa “De cara al mundo” el posicionamiento internacional estadounidense 

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se vio con Xi Jinping, presidente de China, en Corea del Sur aprovechando la cumbre de líderes de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), justo en un momento clave global por las guerras de Ucrania y Gaza.

José María Peredo, experto analista, autor del libro “Esto no va de Trump”, colaborador de Atalayar y catedrático de Relaciones Internacionales y Comunicación de la Universidad Europea de Madrid, analizó en el programa “De cara al mundo” de Onda Madrid las últimas actuaciones del presidente de Estados Unidos ofreciendo las principales claves sobre las mismas y el posicionamiento global estadounidense.

Reunión del presidente estadounidense, Donald Trump, con el presidente chino, Xi Jinping, en Corea del Sur, aprovechando también para hacer una gira por Asia para participar en una cumbre de líderes de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN). Creo que es una manera de tener en cuenta sus intereses en esa zona, que son muchos, y también compensar, si podemos decirlo de alguna manera.

Pues sí, en primer lugar, Asia y Asia-Pacífico en concreto, pues es la zona prioritaria para Estados Unidos desde hace diez años y de manera clarísima en los últimos, a pesar de que podía parecer que no, porque el hecho de su implicación política y en términos de apoyo en Gaza y su implicación, por supuesto, también política e incluso militar en la guerra de Ucrania pueden hacer perder el foco a veces. Estados Unidos está muy interesado en Asia.  

Estados Unidos está interesado naturalmente a nivel global en distintas regiones, en todas, pero su región prioritaria es Asia, por la importancia que tiene, por la emergencia de China, porque ya China es un competidor que rivaliza absolutamente con Estados Unidos y sobre todo en esa región. Eso primero. Entonces ahí la cumbre o la reunión con Xi Jinping es de máxima importancia, primero porque las relaciones con China son unas relaciones de rivalidad, no de enemistad. 

Esto hay que tenerlo muy en cuenta y matizarlo bien. China no es un enemigo, China es un rival y para Estados Unidos así lo es. Entonces esa rivalidad puede también derivar en algunos ámbitos de cooperación. 

Esos ámbitos de cooperación pueden incluir también, y ahí abro el diálogo, la propia presión para un final negociado en la guerra de Ucrania. ¿Quién sabe?

Además, hay que tener en cuenta los dientes de sierra de esa relación. Por un lado, nuevos aranceles, además aranceles muy altos. Sin embargo, luego un acuerdo para TikTok que pueda seguir funcionando. Están todas las sospechas sobre Huawei, pero también está todo el tema de la cooperación en tierras raras que se necesitan para que los norteamericanos también puedan fabricar ordenadores, teléfonos móviles, etcétera... En fin, que es una implicación de rivalidad, más allá del tema militar como vimos con ese famoso desfile por parte de China hace unos días, porque sobre todo está el tema económico, comercial y tecnológico, que es lo que está en juego.

El mundo ideal de China sería que Estados Unidos estuviera fuera de la costa oriental de Asia en términos de seguridad. Esa barrera que hay entre Japón, Corea del Sur y Taiwán. 

No podemos olvidar Taiwán, claro.

Y, por supuesto, al mismo tiempo, que Estados Unidos no saliera en términos económicos, porque evidentemente están las interdependencias económicas, comerciales, de desarrollo tecnológico... En fin, el mundo está en Asia en un porcentaje muy elevado, obviamente, y en las cuestiones de desarrollo tecnológico, de producción tecnológica, de recursos, pues también se debate fundamentalmente ahí. Es importante la cumbre de los países ASEAN, una organización heredera del orden liberal, creada durante el orden liberal. Algunos agoreros han señalado que este orden liberal se acabó, pero no es así.

No se acabó porque todavía, afortunadamente, hay organizaciones y organismos donde seguimos entendiéndonos y avanzando gracias a ese espíritu de interdependencia y ese espíritu también de entendimiento global que el orden liberal ha impulsado.

Y está Brasil también, está Lula da Silva.

Hay que tenerlo en cuenta también, otro personaje también importante en ese entorno, no voy a decir multilateral, porque esa palabra ya en este momento está muy en desuso, pero bueno, en ese entorno multipolar, mejor dicho. 

De lo que sí debemos también ser conscientes en Europa es que no solamente hay que observar desde Europa, lo que tiene que hacer es observar para adaptarse a esa nueva situación y ese nuevo entorno que vivimos, pero que sigue en transformación, en donde aparentemente hemos perdido protagonismo, pero económicamente seguimos teniendo un protagonismo extraordinario, y Europa tiene que ser consciente de que para poder entrar en esos diálogos, en la cumbre de China, de Estados Unidos, fundamentalmente tiene que ser una potencia cohesionada, tiene que ser una potencia con capacidades de seguridad, tiene que ser una potencia naturalmente multilateral y con diferentes estados con orden económico, no con esta serie de fuerzas disgregadoras que por la extrema derecha y, sobre todo, por la extrema izquierda pretenden deshacer lo que se ha construido con tanto dificultad durante décadas.

Sí, que Europa deje de ser un cierto gallinero, lo hemos visto en la última cumbre sobre Ucrania, no hay acuerdo para utilizar los fondos rusos congelados, sí se apoya a Zelenski, Europa sigue ahí, sí, pero no. Y, respecto a Rusia, consideras que Putin está toreando a Trump, porque se habla de una reunión en Budapest, luego se aplaza. Vamos a ver qué es lo que está ocurriendo, quizá Putin es mucho más complicado de lo que se pensaba Trump.

De lo que pensaba Trump, eso es lo primero, pero todos lo sabíamos, sí, totalmente, parece que el único que no lo sabía era Donald Trump, pero así ha sido.

Digamos que, efectivamente, tal cual lo has expuesto, la luz de Gaza pues se ve ensombrecida por no conseguir esa reunión y esos avances con Putin para la finalización de la guerra en Ucrania, puede ser una táctica política y también de negociación de los rusos, que son también muy hábiles, tanto para entrar en conflictos como para salir de ellos de una manera negociada, siempre atenta a cualquier circunstancia, en este caso, justamente después de haber conseguido un alto fuego en Gaza, inmediatamente después sentarse con Putin, pues a efectos de la imagen internacional de Donald Trump, por un lado, se hubiera fortalecido, y de Rusia, por otra parte, que hubiera dicho, justo lo que dice Trump, entonces, quizá ahí es estrictamente ese tacticismo de encontrar, eso es una posibilidad, otra es que efectivamente, ahí hay unas mesas de negociación en las cuales no hay suficiente acuerdo, porque Putin, para poderse sentarse en una mesa, algo tiene que conseguir, vamos a decir, después de haber provocado una guerra de tantos años y con miles de víctimas de su propio país y Ejército.

Esta es una disyuntiva en la que se encuentra el presidente ruso en este momento, que tiene que resolver.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se sienta con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; y el primer ministro holandés, Dick Schoof, frente a una pantalla con otros participantes que se unen por videoconferencia mientras dirige una reunión de la Coalición de la Voluntad de socios internacionales sobre Ucrania en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO) en Londres, Reino Unido, el 24 de octubre de 2025 - Henry Nicholls vía REUTERS

Además, Putin lo que ha hecho ha sido responder, sería una escalada muy grave y responderíamos con un impacto muy fuerte si se utilizaran misiles de crucero Tomahawk, quizá ese tipo de disuasión o de amenaza en Rusia ha tenido una contestación, o a Putin quizá no le tiemble tanto el pulso ante este tipo de disuasiones.

Yo creo que, evidentemente, es una reacción propia de Rusia de reaccionar con fuerza ante amenazas y proporcionalmente a las amenazas a las que considera que está siendo sometido, es muy efectivamente propio de la estrategia ya larga de la Unión Soviética y ahora de Rusia, y además de tensarlo hasta el último punto.

Yo diría que esa es una parte, yo no voy a sentarme porque parezca que los misiles o el incremento de armas me han hecho debilitarme, eso puede ser otro argumento, pero yo diría que la cuestión es un tema de negociación sobre hasta dónde soy capaz de ceder, teniendo en cuenta que en este momento lo que hay sobre la mesa, una vez que el apoyo norteamericano y el apoyo europeo se ha reafirmado, pues es que no va a haber una victoria rusa y entonces esto es un problema para el Putin y su Gobierno.

El presidente ruso, Vladímir Putin, escucha al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, Valeri Gerasimov, durante su visita al centro de mando del Ejército durante el conflicto ruso-ucraniano, en un lugar no identificado. Esta imagen, tomada de un video publicado el 26 de octubre de 2025 - Kremlin.ru vía REUTERS 

Hemos mencionado el alto el fuego en Gaza. Trump está poniendo toda la carne en el asador porque ha enviado a su vicepresidente J. D. Vance, también a su secretario de Estado, Marco Rubio, sobre todo con esa, yo creo, provocación por algunos grupos del Parlamento israelí de debatir la posibilidad de anexión de Cisjordania, que ya Estados Unidos ha dicho que de ninguna manera lo va a consentir.

En primer lugar, hay que valorarlo como un éxito, la política de Trump en este alto el fuego, sin olvidar ninguna de las víctimas, ninguna, especialmente los civiles, los niños, los jóvenes israelíes también en ese ataque inicial de Hamás, sin olvidar ninguna, evidentemente es un éxito haber conseguido un alto el fuego y avanzar con esa decisión.

Crece mucho el protagonismo y la capacidad de liderazgo de Estados Unidos, además en ese mundo de rivalidad y competición entre potencias. Esa es la primera cuestión.

La segunda cuestión, el Parlamento israelí. Evidentemente, uno de los pasos que debería de producirse y que no depende de nadie más, sino de la sociedad israelí, es que hubiera en el Parlamento de Israel una tendencia distinta a esa tendencia a la polarización a los partidos extremistas de extrema derecha y ultra religiosos que han condicionado y determinado el Gobierno de Netanyahu, aunque el principal responsable de las decisiones es Netanyahu, pero que lo han condicionado. Ahí está sobre la mesa ahora esa idea de anexionar Cisjordania y naturalmente eso nos recuerda esa constante entrada de colonos y de creación de asentamientos de colonos de manera unilateral por parte israelí, que durante distintos Gobiernos de Netanyahu y, en concreto bajo la presión de estos grupos extremistas, se han ido produciendo. Eso ha llevado a socavar cualquier intento de negociación durante varios años.

Entonces, evidentemente, ahí hay una fractura en la sociedad israelí, como hay en otras sociedades, y hay una necesidad de que la sociedad israelí sea consciente de que hace falta un consenso amplio para poder avanzar en la negociación y en la pacificación.

La mujer palestina desplazada Amal Alyan y sus hijos se sientan sobre los escombros de las casas destruidas durante los ataques israelíes, en medio de un alto el fuego entre Israel y Hamás, en el campamento de Al-Shati, en la ciudad de Gaza, el 26 de octubre de 2025 - REUTERS/ EBRAHIM HAJJAAJ 

Una última cuestión, manifestaciones en contra de Trump hace unos días en numerosas ciudades norteamericanas.

La fractura existe y la polarización se mantiene, y el movimiento “trumpista” o “MAGA” y los antitrumpistas siguen ahí enfrentados y activos en toda orden, en toda situación y en todo tema. En la inmigración, en los medios activos alternativos y de activismo militante, por un lado y, por otro lado, cuestiones de primerísima magnitud diaria. Entonces, esa guerra cultural polarizada se mantiene.

Si lo hacemos en términos comparativos con respecto al primer Gobierno de Trump, la situación en este momento no es que sea mejor y sea magnífica, pero indudablemente la experiencia de Donald Trump aparentemente da estabilidad del Gobierno. El primer mandato era un desbarajuste de cambios y ahora hay un Gobierno estable. Las mayorías en las cámaras, hasta que se produzcan las elecciones del “midterm”, todo parece que esas manifestaciones hoy no tienen tanta fuerza como la que tenían hace tiempo. Pero hay que ver también que tenemos unas elecciones dentro de un año y también cómo manejan los demócratas esa expectativa.

Si lo manejan desde la sensatez o lo manejan desde la activación de la calle, que también lo han hecho en algunas ocasiones y que también ha tenido consecuencias, naturalmente, en el ambiente político y público.