Bourita destaca el “momento inédito” de las relaciones entre España y Marruecos con la pesca como eje estratégico

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA
La cooperación marítima y pesquera fortalece la estabilidad diplomática y ofrece oportunidades económicas a ambos países, aunque los datos muestran retos y limitaciones
  1. Un momento histórico para las relaciones bilaterales
  2. El Atlántico como espacio de cooperación sostenible

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, destacó que las relaciones con España atraviesan un “momento inédito”, tras la XIII Reunión de Alto Nivel celebrada en Madrid.

En este contexto, la pesca y la cooperación marítima se consolidan como ejes estratégicos, aportando beneficios tanto en lo tecnológico como en lo diplomático para ambos países. El énfasis de Bourita en el “momento inédito” de las relaciones bilaterales se refleja en la cooperación pesquera y marítima.

La declaración conjunta firmada durante la reunión reafirma el compromiso de España y Marruecos de impulsar la pesca sostenible, acuicultura, formación técnica y control conjunto de buques como medida para luchar contra la pesca ilegal (punto 6 de la declaración). Con estas acciones, ambos países buscan proteger sus intereses y optimizar la gestión de la seguridad alimentaria, reforzando el control de los recursos marítimos

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA

Un momento histórico para las relaciones bilaterales

Para Marruecos, la pesca sigue siendo un pilar económico clave. A pesar de la disminución de capturas en 2024, los ingresos superaron la barrera de los 820 millones de dólares, significando un 8 % más que en 2023, según cifras del Ministerio de Agricultura, Pesca Marítima, Desarrollo Rural y Aguas y Bosques. 

El auge en ingresos del sector pesquero demuestra cómo Marruecos apuesta por optimizar la calidad y el valor de sus productos, más allá de la cantidad. Estas premisas, recogidas en el punto 6 de la declaración, unidas a los planes de aumentar la inversión en la economía azul –acuicultura, sostenibilidad y control de recursos– establecen un ecosistema perfecto para que la industria pesquera siga siendo un foco económico de Rabat. 

A esta tendencia, la unión de España ayudará a modernizar la flota marroquí y los sistemas de vigilancia sobre la pesca ilegal que, aproximadamente, le cuesta al país norteafricano más de 200 millones de dólares anuales. Del mismo modo, la estrecha colaboración entre España y Marruecos favorecerá la capacidad de negociación marroquí ante la Unión Europea, principal importador del pescado de Marruecos. 

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA

España, a su vez, obtiene ventajas claras: la estabilidad del sector y la seguridad jurídica se presentan como los mayores beneficios. Aunque las cifras, según datos del ICEX, muestran pequeñas limitaciones. Según los datos del 2023, las exportaciones de pescado congelado de España a Marruecos fueron de 17.400 kg equivalentes a 121.000 dólares y de pescado fileteado de 66.675 kg, aproximadamente, 347.000 dólares. Estos datos muestran que la interacción es alta y estable, pero indican que los beneficios, tras los acuerdos firmados durante la XII RAN, poseen amplio margen de crecimiento

Lo más relevante en la relación bilateral es la cooperación y la gestión de la seguridad en el Estrecho, una de las vías más utilizadas por redes de contrabando y actividades ilícitas. Y es en este tema donde, en el punto 7 de la declaración conjunta, ambas Administraciones han puesto el foco. Según se dice en el borrador del texto: “España y Marruecos se comprometen a aumentar la formación técnica y la investigación científica son componentes esenciales”. 

En resumidas cuentas, del análisis de datos macro y de la lectura de la declaración, se concluye que Marruecos modernizará su sector y asegurará ingresos crecientes con menor volumen de capturas; mientras que España ganará estabilidad para su flota e influencia técnica y regulatoria. Sin embargo, el mercado marroquí deberá contemplar los precios del pescado en Europa y las afectaciones que podrá tener esto en sus exportaciones. 

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA

El Atlántico como espacio de cooperación sostenible

Más allá de la pesca y el comercio, la cooperación entre España y Marruecos fortalece la fachada atlántica marroquí, que comparte frontera con las Islas Canarias, un lugar más estable y seguro.

En relación con el espacio aéreo del Sáhara, actualmente administrado por España, Bourita planteó que está “desfasado”.

“Marruecos parte de un caso simple. Si usted toma un avión y quiere ir al Sáhara, pasa por Marrakech y está claro cuál es la torre de control que le guía. Si hay un problema con el avión, ¿quién lo gestiona? ¿Quién es el responsable de la seguridad de esta aeronave? Es Marruecos. En el respeto bilateral, podemos encontrar soluciones que preserven los intereses de España y que tengan en cuenta las realidades y los derechos de Marruecos”, señaló Bourita en una entrevista a la agencia EFE.

Respecto al debate sobre los límites marítimos, donde Marruecos busca extender su Zona Económica Exclusiva (ZEE) al suroeste de las Islas Canarias, en una zona que posee grandes reservas de cobalto, telurio y minerales raros, destacó que es un tema que impacta “todo el espacio marítimo del Atlántico”.

En ambas situaciones, el ministro marroquí de Relaciones Exteriores expresó su esperanza de que se logren “soluciones creativas” que “protejan los intereses de España” y que reconozcan las realidades y derechos de Marruecos.

A través de programas conjuntos sobre trazabilidad y vigilancia controlada, la región puede convertirse en una palanca económica no solo favorable para ambos países, sino también para el comercio con la Unión Europea, con el resto del continente africano, y abrir nuevas vías de comercio con Sudamérica. El aspecto clave de esta relación es construir una estrategia común para el Atlántico que combine protección de recursos y desarrollo sostenible.