Continúa la guerra diplomática Francia-Argelia: el escritor Boualem Sansal revela que le han quitado la nacionalidad argelina
Tras su reciente nombramiento como miembro de la Academia Francesa, Sansal desvela en una charla que le han despojado de la nacionalidad argelina
- “Solo ciudadano francés”
- Símbolo del enfrentamiento franco-argelino
- Argumentos de una ruptura
- Claveles al Sena
Francia y Argelia siguen con su enfrentamiento diplomático en la figura del escritor Boualem Sansal. Apenas unos días después de que se anunciara su nombramiento para ocupar uno de los asientos vacantes de la Academia Francesa, el propio escritor ha revelado que ha sido despojado de su nacionalidad argelina.
“Solo ciudadano francés”
En una charla con estudiantes de Educación Secundaria del Instituto Edgar-Quintet del parisino Distrito IX, que tuvo lugar el pasado jueves 5 de febrero, Sansal explicó, ante la sorpresa de su audiencia, que había sido despojado de su nacionalidad argelina”, tres meses después de ser liberado de prisión, y que “ahora mismo, sólo soy ciudadano francés”.
Según informa el diario francés Le Figaro, el escritor había sido invitado a dar esa charla en el Instituto Edgar-Quintet por la presidenta de la región de Ìle-de-France, Valérie Pécresse, en un encuentro cuyo objetivo era discutir con los alumnos sobre caricaturas y democracia.
Sin embargo, el encuentro derivó por otros derroteros tras la confesión de Sansal, quien explicó que “probablemente aún haya trámites pendientes, pero, en realidad, ahora soy solo francés”.
Símbolo del enfrentamiento franco-argelino
La figura de Boualem Sansal se ha convertido durante los dos últimos años en el símbolo de las tensiones en las relaciones bilaterales entre Argelia y Francia, las dos nacionalidades del reputado escritor.
Atrás quedó la excelente relación personal que mantenían los dirigentes de ambos países, Emmanuel Macron y Abdelmadjid Tebboune (quienes se calificaban a sí mismos como “hermanos”), que se quebró abruptamente el 14 de junio de 2024, en la ciudad italiana de Bari, donde se celebraba la cumbre del G7. Ese día, Macron explicó a Tebboune que iba a reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, lo que supuso el alejamiento definitivo del dirigente argelino.
Apenas unos meses después, el 16 de noviembre de 2024, Boualem Sansal fue detenido a su llegada a Argel procedente de París y posteriormente encarcelado. Sus declaraciones de un mes antes respecto a la cuestión de la soberanía del Sáhara fueron la excusa utilizada por el Gobierno de Tebboune para condenarlo a cinco años de prisión, bajo la acusación de “atentar contra la unidad nacional”.
Habría que esperar un año, hasta noviembre de 2025, a que tuvieran éxito las gestiones realizadas por el Gobierno alemán, ante el deterioro de la salud del escritor encarcelado, para que Argelia concediera el indulto a Sansal, quien fue trasladado a un hospital de Berlín.
Argumentos de una ruptura
Aunque la cuestión de la soberanía del Sáhara Occidental, con el apoyo de Francia al plan de autonomía de Marruecos, se ha planteado como la principal causa de la ruptura con Argelia, en realidad existen otros puntos de fricción que han motivado la ruptura diplomática entre ambos, con la retirada de los respectivos embajadores.
Curiosamente, algunos analistas explican que la cuestión del Sáhara ha desaparecido de la agenda argelina sin dejar rastro, lo que podría suponer una retirada estratégica o incluso el reconocimiento de que habían subestimado la postura marroquí y los apoyos que podía recabar.
En su lugar, las explicaciones por parte de Argelia a la ruptura con Francia se han desviado hacia reclamaciones históricas, como el cuestionamiento por parte de Francia de la existencia de Argelia como estado antes de 1830; su no reconocimiento de los crímenes coloniales; o provocaciones en la sombra, como recibir a miembros de la oposición argelina en París o reducir de forma unilateral los visados a ciudadanos argelinos.
Claveles al Sena
Apenas unas semanas después de la ruptura escenificada en Bari, el 26 de julio de 2024, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París, la delegación argelina protagonizó un significativo símbolo, al arrojar claveles rojos a las aguas del Sena, en memoria de los argelinos asesinados y arrojados al río en la llamada Masacre de París de 1961.
Las posiciones de los antiguos aliados están tan distanciadas que ni siquiera la intervención de la antigua ministra y candidata perdedora frente a Nicolás Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2007, Ségolène Royal, al frente de la Asociación Franco-Argelina, ha logrado acercar posturas.
La retirada del pasaporte argelino a Boualem Sansal, una figura que une a los dos países por medio de la cultura, es otro síntoma significativo de una enfermedad que, de momento, parece no tener cura.