La colaboración en seguridad entre Irak e Irán representa un riesgo para EE. UU. e Israel
Irak no permitirá que sus cielos sirvan como plataforma para ataques contra la República Islámica de Irán.
Así, el asesor de Seguridad Nacional de Irak, Qasim al-Araji, se comprometió a tomar todas las medidas necesarias para evitar nuevas violaciones del espacio aéreo iraquí por parte de Israel, espacio aéreo que previamente sirvió como plataforma para ataques contra Irán durante la guerra de 12 días. Este compromiso coloca a Bagdad una vez más en línea con Teherán y en confrontación indirecta con Estados Unidos y sus aliados.
Los analistas afirman que la declaración refleja el delicado equilibrio regional e internacional que enfrenta Irak, en su intento por preservar su alianza estratégica con Washington mientras se acerca a Teherán. Sin embargo, señalan que Irak carece de los sistemas avanzados de defensa aérea necesarios para contrarrestar eficazmente las incursiones israelíes, lo que convierte la promesa de Al-Araji en un mensaje principalmente simbólico, un mensaje político que subraya la negativa de Bagdad a permitir que su territorio se utilice contra su aliado Irán.
Bagdad ha manifestado desde hace tiempo su inclinación hacia el eje iraní, una tendencia reforzada por la creciente influencia de las milicias respaldadas por Irán en Irak.
Estos grupos ejercen un poder significativo en la política interior y exterior, lo que significa que la promesa va más allá de una cuestión de soberanía: es también una declaración política que fortalece los vínculos de Irak con el eje regional de resistencia y lo sitúa en una posible colisión con el bloque occidental liderado por Washington.
Aunque Irak ha mantenido vínculos militares y de seguridad con Estados Unidos desde 2003, los acontecimientos recientes ponen de relieve la pérdida de influencia de Washington en Bagdad. La creciente presión de las facciones armadas, sumada al creciente papel de Irán, ha dificultado cada vez más que Irak logre un verdadero equilibrio entre sus dos socios rivales.
Los comentarios de Al-Araji también se enmarcan en la profundización de la cooperación en materia de seguridad entre Bagdad y Teherán. El pasado agosto, ambas partes firmaron un memorando de entendimiento centrado en mejorar la coordinación fronteriza y prevenir las amenazas transfronterizas. Su compromiso se considera ampliamente parte de la implementación práctica del memorando, en particular la cláusula que prohíbe el uso del territorio o el espacio aéreo iraquí para socavar la seguridad iraní.
El acuerdo provocó malestar en Washington, donde se lo considera un nuevo afianzamiento de la influencia iraní en las instituciones de seguridad iraquíes y un golpe al frágil equilibrio de las relaciones exteriores de Bagdad.
Para Israel, la promesa iraquí representa una advertencia indirecta: Bagdad insiste en que ya no permitirá que sus cielos sirvan de base para ataques contra Irán. Sin embargo, en la práctica, la falta de defensas aéreas modernas en Irak significa que el cumplimiento pleno de dicho compromiso sigue siendo inalcanzable. La tecnología aérea y de misiles de vanguardia de Israel hace prácticamente imposible la interceptación por parte de los sistemas actuales de Irak.
Estos acontecimientos se producen en un contexto de creciente tensión entre Israel e Irán, con ambas partes intercambiando ataques que frecuentemente se extienden al espacio aéreo de los estados vecinos. Como resultado, Irak se ve envuelto en el corazón de un conflicto en el que se resiste a involucrarse directamente.
Araji hizo sus declaraciones durante una reunión en Bagdad con Majid Mirahmadi, jefe de Inteligencia de las Fuerzas Armadas iraníes, y su delegación, según un comunicado de la Oficina de Asesoramiento de Seguridad Nacional de Irak.
El comunicado indicó que ambas partes analizaron los desafíos de seguridad regional, los asuntos de interés mutuo y las medidas conjuntas para preservar la estabilidad sobre la base de la buena vecindad, en el marco del acuerdo bilateral de seguridad. También abordaron las medidas más amplias necesarias para garantizar la estabilidad regional.
Araji fue citado diciendo que “la posición de Irak es clara e inquebrantable al rechazar el uso de su territorio como plataforma de lanzamiento para la agresión contra los estados vecinos, incluida la República Islámica de Irán”.
Confirmó que Irak había presentado una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU por el uso de su espacio aéreo por parte de Israel para atacar a Irán, y reafirmó que el Gobierno, bajo el mando del primer ministro y comandante en jefe Mohamed Shiaa al-Sudani, “tomará todas las medidas necesarias para evitar que se repita tal agresión”.