La DGED y la DGST marroquíes, dos polos imprescindibles entre “eficiencia operativa” y “tolerancia cero”, según la revista de actualidad francesa Causeur

Abdellatif Hammouchi y Mohammed Yassine Mansouri
Marruecos emerge como la verdadera torre de control de seguridad de la fachada sahelo-mediterránea y despierta celos, pero se impone por la solidez de sus órganos de inteligencia y por la fiabilidad de sus cooperaciones internacionales
  1. La DGED y la DGST, pilares complementarios
  2. La cooperación francesa y la propaganda hostil
  3. Desestabilización externa

En una región marcada por los trastornos políticos y la retracción de la influencia francesa, estos servicios encarnan una continuidad operativa y un activo decisivo para la estabilidad del Sahel. Dice Causeur que: Rabat, la nueva torre de control del Sahel, despierta muchos celos. 

Su capacidad para combinar eficiencia, discreción y fiabilidad diplomática ha hecho de Marruecos un punto de anclaje ineludible.

La revista francesa Causeur, en un artículo titulado “Marruecos: guerra entre servicios o desestabilización exterior” señala que el acercamiento entre París y Rabat, sellado por el reconocimiento francés de la soberanía marroquí sobre el Sahara, no solo tiene un alcance diplomático: "también forma parte de una realidad más subterránea: la del discreto ascenso de los servicios de inteligencia marroquíes". 

El semanario añade que en un entorno en el que Francia ha visto como se erosionaban sus apoyos de influencia, Marruecos “se impone como un socio creíble, y a veces incluso ineludible”.

 Mohammed Yassine Mansouri y Abdellatif Hammouchi 

La DGED y la DGST, pilares complementarios

La DGED (Dirección General de Estudios y Documentación), un servicio exterior dirigido por Mohammed Yassine Mansouri, desempeñó un papel directo en la lucha contra Boko Haram. Según Causeur, “habría proporcionado una ayuda crucial a las fuerzas armadas nigerianas que, según un comunicado oficial, habrían ejecutado a Ibrahim Mamadou, el líder de Boko Haram”. 

El semanario comenta que Francia “puede contar con esta solidez operativa beneficiosa para toda la región”.

La trayectoria de Mansouri, compañero del rey Mohamed VI en el Colegio Real, ilustra esta profesionalización progresiva. El artículo subraya que “ha construido su legitimidad a largo plazo: primero en la dirección de la MAP, luego en el Ministerio del Interior antes de ser llamado a la DGED en 2005”. 

Esta carrera demuestra, escribe el periódico, la voluntad de “colocar la inteligencia externa en la intersección de las redes tribales, los canales diplomáticos y las cooperaciones de seguridad”.

La DGST (Dirección General de Vigilancia del Territorio), un órgano interno confiado a Abdellatif Hammouchi, se ha impuesto por su parte en el frente antiterrorista. Causeur señala que su director "ha impuesto a lo largo de los años una disciplina férrea a sus efectivos y ha convertido a la DGST en una referencia mundial en la lucha contra el terrorismo". Al combinar, desde 2015, la dirección de la DGST y la de la DGSN (Dirección General de Seguridad Nacional), Hammouchi ha permitido “fusionar las culturas policiales y de inteligencia”.

Los resultados concretos han reforzado esta reputación. Causeur cita "la detención de figuras del narcobandismo hexagonal, como Félix Bingui", y el papel desempeñado por la DGST en la incautación de tres toneladas de cocaína en el barco Sky White frente a las costas de Canarias, operación llevada a cabo en agosto gracias a la información de inteligencia transmitida a la Guardia Civil española. 

El artículo señala que estos éxitos "le han valido a sus servicios una credibilidad sin precedentes entre los socios europeos".

Patrullas de policía antiterrorista en Marruecos pertenecientes a la Dirección General de Vigilancia Territorial (DGST) - PHOTO/@DGSN_MAROC

La cooperación francesa y la propaganda hostil

Ante las sucesivas crisis políticas en el Sahel, Francia se apoya ahora en Rabat. Causeur observa que “nuestro principal socio para encontrar soluciones en la lucha contra el terrorismo y por la estabilidad del Sahel se encuentra ahora en Rabat”. El semanario subraya que “los marroquíes ahora son capaces de hacer de intermediarios” donde París “ya no puede comunicarse directamente con las autoridades de transición”.

La liberación en diciembre pasado de cuatro agentes franceses de la DGSE detenidos en Uagadugú demostró esta capacidad. Según el periódico, fue "el resultado de una intercesión directa del rey Mohamed VI, ante las autoridades de transición", un gesto "muy apreciado por los servicios franceses".

Pero esta preeminencia regional alimenta tensiones. Causeur menciona que “esta situación privilegiada molesta al vecino argelino”. Los medios de comunicación cercanos al poder en Argel transmiten la idea de una "guerra entre espías" entre la DGED y la DGST/DGSN. 

El caso de Mehdi Hijaouy, ex ejecutivo de la DGED que se fue en 2010 y ahora procesado por fraude y ayuda a la inmigración ilegal, se destaca así, aunque el semanario especifica que tiene "poca relación directa con una hipotética guerra de servicios".

Varios medios españoles conocidos por su hostilidad hacia Marruecos hablaron recientemente de “guerra de servicios”, mientras que según Causeur, “la DGST y la DGED no tienen ni las mismas misiones ni los mismos perímetros: una actúa en el territorio nacional, la otra en el exterior”.

Desestabilización externa

El artículo indica que, a principios de agosto, Mansouri y Hammouchi participaron juntos en "un seminario de reflexión estratégica" dedicado a las amenazas asimétricas y tenía como objetivo reforzar el vínculo entre departamentos en la lucha contra el tráfico transfronterizo que une el Sahel con Europa.

La conclusión del semanario es explícita: “En cuanto a una guerra entre los dos principales servicios marroquíes, parece que los servicios externos están tratando de sembrar una... ¿Cuáles? Hacer la pregunta puede ser como responderla.”

Por último, Causeur insiste en el entorno diplomático debilitado. El semanario recuerda "las violentas purgas en Malí", la imposibilidad de que Francia cuente con ciertas colaboraciones africanas, la crisis bilateral con Argel "que alcanzó su punto álgido a principios de agosto" y la creciente proximidad entre Roma y Argel. 

Este acercamiento, calificado por el periódico de "danza del vientre", ha encontrado "un eco favorable por parte del régimen argelino, atrapado en su política represiva que ha llevado a dos de nuestros compatriotas tras las rejas: Boualem Sansal y el periodista deportivo Christophe Gleizes".