Diplomacia marroquí: multilateralismo, solidaridad y cooperación Sur-Sur
- Multilateralismo, solidaridad y cooperación Sur-Sur
- Los derechos humanos base de desarrollo y dignidad
- Paz y seguridad: condición imprescindible del desarrollo de las naciones
En el marco del Foro MD Sáhara 2025, organizado en Dajla, Omar Hilale explicó que la acción diplomática del Reino no es una simple prolongación simbólica, sino un pilar estratégico para el desarrollo y la proyección internacional del Reino.
La diplomacia marroquí es una diplomacia de acción basada en principios constantes y concretados en iniciativas en los ámbitos económico, humanitario, social, medioambiental, cultural, espiritual e institucional. Se fundamenta sobre tres pilares: el desarrollo, los derechos humanos y la paz y la seguridad guiados por una brújula operativa que refleja la coherencia entre los principios proclamados y los actos realizados.
Marruecos, según Hilale, no se contenta con adherirse a los principios de las Naciones Unidas, sino que los traduce en iniciativas concretas y programas sostenibles en favor de los países africanos y los países en desarrollo.
Multilateralismo, solidaridad y cooperación Sur-Sur
Omar Hilale afirmó que el reino marroquí, bajo las directrices del rey Mohamed VI, defiende un multilateralismo concreto. Se trata de un multilateralismo que no se limita a proclamar valores y adherirse a principios, sino que los pone en práctica creando soluciones, reforzando la cooperación y participando en la construcción de un orden internacional más justo, más solidario y sostenible.
En el marco de la cooperación Sur-Sur, el país norteafricano teje una red de transferencia de competencias que honra la inteligencia colectiva del Sur, mediante la formación de ejecutivos en instituciones africanas, el despliegue de expertos marroquíes al servicio de proyectos nacionales africanos y la creación de asociaciones técnicas y científicas.
En este sentido, Marruecos ofrece una inversión sostenible en el capital humano africano; basándose en la convicción de que el conocimiento, el intercambio y la solidaridad son las herramientas más poderosas para construir un África soberana, innovadora y orientada hacia el futuro. De este modo, el reino marroquí elige cómo el multilateralismo debe ser siempre el taller donde se plantea la justicia internacional y se reconoce a los países en desarrollo.
De hecho, Marruecos defiende el papel de los países de renta media, aboga por el reconocimiento de una realidad que viven millones de seres humanos en África. “No basta con hablar por África, hay que permitir que África hable con una sola voz”, precisó Hilale.
Los derechos humanos base de desarrollo y dignidad
El representante permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas sostuvo que la diplomacia marroquí se centra en la profunda convicción de que el desarrollo representa la palanca de emancipación colectiva y el verdadero motor de estabilidad nacional, de demostración y de cooperación regional e internacional.
En paralelo, los derechos humanos constituyen para el país norteafricano el fundamento de toda sociedad que aspira a la prosperidad y la igualdad. En este contexto, la Constitución de 2011 convierte los derechos humanos en una necesidad estratégica y un imperativo colectivo.
“Esta coherencia se despliega en África a través de una diplomacia multidimensional de los derechos humanos que se combina con la acción humanitaria, la cooperación institucional, el intercambio de conocimientos, la promoción del diálogo espiritual y el compromiso con la seguridad”, explicó Omar Hilale.
“Gracias a las instrucciones del rey Mohamed VI, defensor de la Unión Africana en materia migratoria, Marruecos ha construido desde 2013 una de las prácticas migratorias más progresistas de África, abandonando la lógica de la seguridad para adoptar un enfoque humanitario, solidario e inclusivo”, agregó Hilale señalando los más de 50.000 migrantes africanos obtuvieron un estatus legal durante las campañas de regularización de 2014-2017, lo que les garantiza el acceso a la salud, la educación y el trabajo.
El Observatorio Africano de Migrantes y Migraciones, creado en Rabat en 2018 bajo los auspicios de la Unión Africana, institucionaliza la visión de una gestión concreta y respetuosa con los derechos humanos, acompañada de programas de integración que abarcan el aprendizaje de idiomas, la inserción profesional y la sensibilización cultural.
De acuerdo con el discurso de Omar Hilale, el 15 de noviembre en el Foro MD Sáhara 2025 celebrado en Dajla, Marruecos se considera una referencia continental gracias a la instancia Equidad y Reconciliación. Teniendo en cuenta la justicia tradicional como instrumento de cooperación, el Consejo Nacional de Derechos Humanos ha establecido asociaciones con instituciones de Mali, Senegal, Níger, Costa de Marfil, Ruanda, Mauritania y muchos otros.
Esta iniciativa ha permitido la transferencia de metodologías, herramientas, investigaciones y procedimientos de reparación y doctrinas de reconciliación, acompañados de acuerdos bilaterales y asistencia judicial, policial y jurídica para combatir la trata de personas, la corrupción, la violación de los derechos humanos y el crimen organizado.
En el campo religioso, Marruecos desempeña el rol de un polo de estabilidad y moderación religiosa; formando cada año a un centenar de líderes religiosos africanos, desde Mali hasta Senegal, Nigeria, Níger, Costa de Marfil, Chad, Guinea y Gambia.
Paz y seguridad: condición imprescindible del desarrollo de las naciones
En materia de paz y seguridad, la diplomacia marroquí se distingue por su voluntad de abordar los retos de seguridad en su globalidad; reconociendo que el terrorismo, el tráfico transnacional, los conflictos armados, las crisis humanitarias y el deterioro medioambiental no son fenómenos aislados, sino manifestaciones interconectadas de una profunda fragilidad.
Esta lectura sistémica lleva a Marruecos a redefinir el concepto mismo de seguridad, alejándolo de la lógica exclusivamente militar para ampliarlo a las dimensiones alimentaria, energética, climática y humana. De hecho, cada vez que se producía una crisis, el Reino estaba presente.
En esta línea, Hilale dio el ejemplo de 1960, cuando el reino marroquí se situó entre los primeros países africanos en las operaciones de paz en la República Democrática del Congo. “Desde entonces, nuestro compromiso nunca ha disminuido. Nos desplegamos en Angola, Somalia, Costa de Marfil, Bosnia-Herzegovina, República Centroafricana, Somalia y muchos otros países”, añadió Omar Hilale.
Con mucha valentía, solidaridad y dedicación a la causa de la paz, Marruecos no es solo un país proveedor de cascos azules, sino que ocupa puestos de responsabilidad en el más alto nivel de la cadena de mando de la ONU y en la arquitectura de la paz internacional, a través de personalidades marroquíes que encarnan esta experiencia al servicio de la paz como el caso de Najat Rochdi, enviada especial adjunta del secretario general de la ONU en Siria y en la República Centroafricana, que da fe del reconocimiento internacional de la experiencia marroquí en materia de mediación y consolidación de la paz.
Fortalecido por estas experiencia y resultado tangibles, Marruecos ocupa actualmente la presidencia de la APDC, la Comisión de Consolidación de la Paz, que es el cuarto órgano más importante de la arquitectura de la ONU.
“La paz no es la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia, dignidad, respeto de los derechos humanos, buena gobernanza y oportunidades para todos. Es esta convicción la que anima cada iniciativa clave, cada diplomático empleado, cada contribución de los medios de comunicación y las empresas, cada proyecto de desarrollo apoyado. Es lo que hace del Reino un socio creíble y un actor indispensable para la paz, tanto a nivel interno como en el resto del mundo”, concluyó Omar Hilale.