La diplomacia de rehenes de Irán sigue tensando la relación con Occidente
- El papel de Irán en la detención de ciudadanos occidentales
- Intercambios diplomáticos y sanciones vinculados a liberaciones
- Medidas que plantean Europa y Estados Unidos frente a esta situación
El papel de Irán en la detención de ciudadanos occidentales
Desde la instauración de la república islámica en 1979, Irán ha empleado repetidamente la detención de ciudadanos occidentales como una herramienta estratégica para presionar a sus adversarios. Este método, calificado por expertos como “diplomacia de rehenes”, ha generado un desafío constante para Europa y Estados Unidos, quienes se enfrentan a un dilema complejo en sus relaciones con Teherán.
En los últimos días, las autoridades iraníes liberaron a los franceses Cecile Kohler y Jacques Paris, quienes estuvieron detenidos en Teherán por más de tres años bajo acusaciones de espionaje. Sin embargo, sus familias sostienen que ambos eran turistas inocentes atrapados en un conflicto mayor entre Irán y Occidente. Francia ha calificado a Kohler, Paris y otros ciudadanos franceses liberados recientemente como “rehenes del Estado”.
El uso de esta táctica se remonta a la conocida crisis de la embajada estadounidense en Teherán en noviembre de 1979, cuando radiales islamistas retuvieron a decenas de estadounidenses durante 444 días, hasta principios de 1981. Jason Brodsky, director de políticas del grupo estadounidense United Against Nuclear Iran, afirmó que “Irán ha practicado la diplomacia de rehenes desde la fundación de la República Islámica en 1979”. Añadió que “utiliza a los rehenes como peones para obtener concesiones que de otro modo no podría lograr de Estados Unidos y sus aliados”.
A pesar de estas acusaciones, la república islámica niega que exista una política oficial de toma de rehenes, asegurando que todos los extranjeros detenidos han sido procesados conforme a la ley. No obstante, expertos señalan que esta estrategia de chantaje mina las posibilidades de construir confianza con Occidente y perpetúa las tensiones, especialmente en el contexto de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Intercambios diplomáticos y sanciones vinculados a liberaciones
Las liberaciones de extranjeros en Irán suelen estar ligadas a concesiones políticas o económicas. Entre ellas se encuentran el desbloqueo de activos financieros o la liberación de ciudadanos iraníes condenados en otros países por delitos que incluyen sanciones incumplidas, terrorismo o conspiraciones de asesinato. Daren Nair, consultor en seguridad, señaló que “lo que practica el régimen iraní es la toma de rehenes patrocinada por el Estado, también conocida como diplomacia de rehenes”. Además, apuntó que otros gobiernos, como los de Venezuela, Rusia y China, emplean tácticas similares.
Clement Therme, investigador de la Universidad Paul-Valery de Montpellier, considera que esta política se ha convertido en un “pilar de la política exterior iraní”. Destaca que “con el tiempo, se producen arrestos y liberaciones, durante períodos de acercamiento y tensión. Pero lo que varía es la intensidad, y la práctica continúa.” Ejemplo de estos intercambios es la liberación de Kohler y Paris, la cual siguió a la puesta en libertad bajo fianza de Mahdieh Esfandiari, una iraní detenida en París por cargos relacionados con propaganda terrorista. El vínculo entre ambos casos fue reconocido por Teherán, aunque el gobierno francés se abstuvo de confirmar detalles de un acuerdo.
Casos anteriores también reflejan esta dinámica. La liberación de varios ciudadanos británicos, entre ellos Nazanin Zaghari-Ratcliffe, estuvo vinculada al pago de una deuda histórica del Reino Unido por tanques que el sha derrocado había encargado a Irán pero nunca recibió. En 2022, tras saldar ese adeudo, estos detenidos fueron liberados. Otro ejemplo ocurrió en 2023, cuando cinco estadounidenses detenidos en Irán fueron liberados tras desbloquearse 6.000 millones de dólares en activos iraníes retenidos en Corea del Sur. También la liberación en 2020 de la académica Kylie Moore-Gilbert estuvo vinculada a la liberación en Tailandia de tres iraníes presos por conspiración con explosivos.
Sin embargo, otros extranjeros continúan arrestados. Entre ellos figura Ahmadreza Djalali, académico sueco-iraní condenado a muerte en 2017 por espionaje, una acusación rechazada por su familia, y la pareja británica Lindsay y Craig Foreman, retenidos desde enero bajo cargos de espionaje tras un viaje alrededor del mundo en moto.
Medidas que plantean Europa y Estados Unidos frente a esta situación
Ante la persistencia de esta estrategia, Jason Brodsky ha sugerido que Europa y Estados Unidos deberían considerar prohibir completamente los viajes de sus ciudadanos a Irán. A su vez, reconoció que durante años estas potencias han abordado de manera insuficiente y fragmentada el problema generado por las detenciones en Teherán.
En este sentido, Brodsky afirmó que “el gobierno estadounidense debería trabajar colectivamente con sus aliados para imponer una serie de sanciones multinacionales a la República Islámica en el momento en que el régimen iraní tome a cualquier rehén de estos países; esto incluye sanciones y aislamiento diplomático”. Esta propuesta busca aumentar la presión internacional como respuesta a las detenciones políticas y evitar que este patrón de rehenes continúe afectando las relaciones internacionales.