Irán entra en una fase crítica tras 17 días de levantamiento y miles de muertos

Manifestantes iraníes se reúnen en una calle durante una protesta por el colapso del valor de la moneda, en Teherán, Irán, el 8 de enero de 2026 - WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) via REUTERS

La represión del régimen, con cortes de Internet, morgues desbordadas y más de 3.000 víctimas según la oposición, no logra frenar unas protestas que se extienden por casi todo el país

  1. Cifras de víctimas y reconocimiento oficial
  2. Protestas en 31 provincias y papel de la resistencia organizada
  3. Cierre de Internet y campañas de desinformación
  4. Demandas políticas y balance del levantamiento

El martes 13 de enero de 2026, el levantamiento nacional entró en su decimoséptimo día, mientras las protestas en Irán se intensificaban en medio de una ley marcial no declarada en las principales ciudades, cortes generalizados de electricidad e Internet, víctimas mortales en masa y continuos enfrentamientos callejeros en varias provincias.

Según la oposición PMOI (MEK), el número de manifestantes asesinados por el régimen desde el 28 de diciembre de 2025 ha superado ya los 3000, según las investigaciones realizadas en 195 ciudades utilizando registros hospitalarios, datos forenses, fuentes locales y testimonios de familiares de los fallecidos y desaparecidos. Esta cifra por sí sola sitúa la actual represión entre los episodios más mortíferos de violencia estatal en la historia del régimen iraní. Se ha informado de que los cadáveres se acumulan en los centros forenses de Teherán y Karaj, y las morgues están desbordadas en todo el país.

Manifestantes iraníes se reúnen en una calle durante una protesta por el colapso del valor de la moneda, en Teherán, Irán, el 8 de enero de 2026 - WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Cifras de víctimas y reconocimiento oficial

 Es significativo que, el 13 de enero, un funcionario del régimen iraní reconociera a Reuters que alrededor de 2000 personas han muerto durante los disturbios, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad. Es la primera vez que las autoridades admiten un número tan elevado de víctimas mortales. Dado el largo historial del régimen en materia de ocultación, desapariciones forzadas y el actual bloqueo de Internet, esta cifra se considera ampliamente como un mínimo. Las pruebas independientes sugieren claramente que el número real de muertos es muy superior a los 3000 ya anunciados por la PMOI y sigue aumentando.

Informes procedentes de Teherán, Karaj, Bandar Abbas y otras ciudades importantes indican que las morgues y las instalaciones forenses están desbordadas. Se ha convocado a las familias para que identifiquen los cadáveres bajo una fuerte presencia policial, mientras que a otras no se les ha informado nada sobre la suerte de sus familiares detenidos. En varios casos, según se informa, los cadáveres han sido trasladados a lugares desconocidos o entregados solo tras el pago de sumas exorbitantes. Estas prácticas apuntan a un esfuerzo organizado para ocultar la magnitud de las matanzas e intimidar a la sociedad para que guarde silencio.

Protestas en 31 provincias y papel de la resistencia organizada

A pesar de esta brutalidad, el levantamiento no ha remitido. Se han registrado protestas y enfrentamientos en al menos 190 ciudades de las 31 provincias, y continúan las confrontaciones nocturnas en Teherán, Isfahán, Kermanshah, Ahvaz, Mashhad, Shiraz y docenas de otros centros urbanos. Los mercados y bazares han permanecido cerrados en varias provincias, lo que indica una creciente participación de los trabajadores y comerciantes, junto con los estudiantes y los jóvenes. Siguen predominando consignas como “Muerte al dictador”, “Muerte a Jamenei” y “Este año es el año de la sangre: Seyyed Ali será derrocado”.

 Lo que está ocurriendo no es un estallido espontáneo y sin líderes. La persistencia de las manifestaciones noche tras noche, incluso después de las matanzas masivas, refleja la presencia de una resistencia organizada dentro de Irán. En el centro de esta resistencia se encuentran las Unidades de Resistencia del PMOI, que desempeñan un papel fundamental en la coordinación de las protestas, el mantenimiento de la moral y la ruptura del clima de miedo del régimen. En varias ciudades, estas unidades han permitido a los manifestantes tomar temporalmente el control de las calles y los edificios gubernamentales, lo que ha socavado directamente la capacidad del régimen para restablecer el orden únicamente mediante el terror.

Cierre de Internet y campañas de desinformación

 Junto con la represión física, el régimen ha intensificado su guerra de información. El cierre casi total de Internet ha entrado en su cuarto día, con el objetivo de aislar a los manifestantes y ocultar las atrocidades. Al mismo tiempo, han circulado por Internet vídeos falsos y audios manipulados que sugieren falsamente el apoyo popular al retorno de la monarquía. Estas campañas de desinformación han sido amplificadas por unidades cibernéticas vinculadas al régimen y redes oportunistas en el extranjero.

En este contexto, las acciones del hijo del Sha, Reza Pahlavi, han suscitado críticas generalizadas dentro de Irán. Los manifestantes de varias ciudades han rechazado explícitamente cualquier intento de sustituir una dictadura por otra, coreando: «Muerte al opresor, ya sea el Sha o el Líder». Lejos de unificar el levantamiento, la propaganda monárquica solo ha servido para confundir a la opinión pública, fracturar la solidaridad y proporcionar al régimen una narrativa conveniente para deslegitimar la revuelta como un proyecto respaldado por el extranjero.

Demandas políticas y balance del levantamiento

Por el contrario, la demanda central del levantamiento sigue siendo clara: el derrocamiento del régimen clerical y el establecimiento de una república democrática y laica. Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, ha calificado las matanzas masivas como un crimen contra la humanidad, subrayando que la Resistencia no busca ni la intervención militar extranjera ni la financiación externa, sino que se basa únicamente en el pueblo iraní y su lucha organizada.

Con miles de muertos, el levantamiento ha cruzado un punto de no retorno. La magnitud del sacrificio subraya una simple realidad: una población dispuesta a pagar tal precio por la libertad no puede ser sometida indefinidamente.

Imágenes recién obtenidas muestran a las fuerzas de seguridad del régimen abriendo fuego contra manifestantes desarmados.