Japón pone por primera vez a una mujer al frente del Gobierno

La líder del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón, Sanae Takaichi, reacciona al recibir aplausos tras ser elegida primera ministra en la Cámara Baja del Parlamento en Tokio, Japón, el 21 de octubre de 2025 - REUTERS/ KIM KYUNG_HOON

Japón marca historia con Sanae Takaichi, la primera mujer que lidera el Gobierno, impulsando reformas innovadoras y un giro hacia la igualdad en una sociedad tradicionalmente dominada por hombres

  1. Elección de Sanae Takaichi como primera ministra
  2. Perfil de Sanae Takaichi y política económica
  3. Alianzas políticas para implementar reformas
  4. Agenda internacional y relaciones con EE.UU. y China
  5. Retos internos y demográficos

Es un cambio gigantesco en un país que, a pesar de ocupar la cuarta posición mundial por su potencia económica, mantiene un férreo control sobre el mantenimiento de sus más ancestrales tradiciones. Y una de ellas, no menor, es la preferencia del hombre en la inmensa mayoría de los estamentos de la hermética sociedad de Japón.

Elección de Sanae Takaichi como primera ministra

Así, pues, Sanae Takaichi, tras haber sido elevada a la presidencia del Partido Liberal Democrático (PLD), la Cámara Baja del Parlamento nipón la eligió este martes primera ministra del país, al cabo de intensas negociaciones que se resolvieron en el último minuto. El motivo de tan laboriosas tactaciones estriba en que el sempiterno PLD, que ha regido la política de Japón casi ininterrumpidamente desde 1955, había perdido su mayoría absoluta en las dos cámaras del Parlamento a causa de un escándalo financiero que ha motivado que, incluyendo a Takaichi, el emperador Naruhito haya tenido que respaldar a cinco jefes de Gobierno en el último lustro.

Las turbulencias políticas del país se agravaron a lo largo de este año, en que el aliado tradicional del PLD desde 1999, el partido centrista Komeito, decidió romper la coalición por temor a que el escándalo financiero le salpicara más de la cuenta.  

Funcionarios electorales cuentan votos en un centro de recuento para las elecciones a la cámara alta de Japón en Tokio, Japón - REUTERS/ MANAMI YAMADA

Perfil de Sanae Takaichi y política económica

Admiradora de Margaret Thatcher, la Dama de Hierro británica, Sanae Takaichi ha cultivado también una imagen de firmeza. Lanzada a la política por el que fuera el jefe de Gobierno más popular de la moderna historia de Japón, Shinzo Abe, Takaichi ha prometido seguir sus consignas de planificar una masiva inversión pública para relanzar una economía renqueante, cuando el contexto mundial, y en especial el asiático, se disputan la primacía en una guerra económica y financiera feroz. Lejos de acogerla con reservas, los medios financieros, y en particular la Bolsa de Tokío, han experimentado un optimismo y una subida espectaculares con su nombramiento. 

Alianzas políticas para implementar reformas

El primer destello de la voluntad de esta mujer de 64 años ha sido conseguir el acuerdo político que ha permitido su elección con una formación claramente reformista, el Partido Japonés de la Innovación (Ishin), que preconiza precisamente nuevas inversiones masivas para que Japón recupere el terreno perdido en las grandes tecnologías con respecto de China e incluso de Corea del Sur. 

La primera y más visible de las innovaciones que Takaichi va a introducir es la conformación de un gobierno “a la escandinava”, es decir con muchas más mujeres de las dos que hasta ahora se sentaban en el Consejo de ministros, y donde la que tendrá la mayor responsabilidad será Satsuko Kitayama, propulsada desde su actual cartera ministerial de la Revitalización Regional a la de Finanzas. La nueva primera ministra preconiza asimismo que es necesario aumentar la cuota de mujeres en el Parlamento japonés que, con apenas un 15% de mujeres, es uno de los menos paritarios de las democracias occidentales.  

La gente leyendo que la líder del Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón, Sanae Takaichi, se ha convertido en la nueva primera ministra de Japón, en Tokio, Japón, el 21 de octubre de 2025 - REUTERS/ MANAMI YAMADA

Agenda internacional y relaciones con EE.UU. y China

Su primera gran prueba de fuego internacional se producirá la semana próxima, con la visita del presidente norteamericano Donald Trump, que permanecerá tres “largos” días en Japón después de asistir en Malasia a la decisiva reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), justo en el momento en que China persiste en demostrar sus aspiraciones hegemónicas en el continente, y sobre todo en el entorno geopolítico marítimo que le rodea.  

Tradicionalmente de verbo muy combativo, la nueva jefa del Gobierno nipón ha bajado el tono agresivo de sus discursos respecto de China, y ha tenido el gesto más que significativo de no rendir visita al santuario Yasukuni, considerado por chinos y coreanos el símbolo del sangriento imperialismo japonés.  

Retos internos y demográficos

En el orden interior, además de las masivas inversiones financieras, la primera mujer que preside el Gobierno deberá hacer frente al fortísimo declive demográfico del país e introducir las reformas que conduzcan tanto a una mayor igualdad de sexos en la sociedad como a resolver el problema del envejecimiento de esta y la ocupación de los puestos de trabajo, tanto vacantes como los de nueva creación, por una inmigración que Japón solo permite a cuentagotas.