Marruecos se suma al diálogo sobre la delimitación de sus fronteras marítimas con España
En una conferencia sobre el derecho marítimo internacional, celebrada el pasado 26 de agosto en Rabat, el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, explicó la visión marítima de Marruecos y su adhesión al derecho internacional, incluyendo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.
Con las fronteras marítimas entre España y Marruecos aún sin establecer, el país norteafricano ha optado por el diálogo para la demarcación de fronteras marítimas. En 2022, los dos países adoptaron una hoja de ruta que aborda la cuestión de las fronteras marítimas entre los otros diferentes aspectos de la cooperación bilateral.
De esta forma, España y Marruecos acordaron reactivar el grupo de trabajo sobre la delimitación de los espacios marítimos atlánticos, expresando su firme voluntad de lograr avances en esta materia sin perder de vista los intereses comunes de las dos partes.
Cooperación marítima
El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, reiteró el compromiso de Marruecos con la unidad territorial, la legitimidad jurídica y el rechazo a la unilateralidad en la delimitación de fronteras marítimas.
Bourita afirmó que “la cooperación marítima refleja la madurez de la asociación estratégica entre ambos países y Marruecos siempre se adhiere al diálogo”, dando como ejemplo la delimitación con España tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico. Se trata de una cuestión que se negocia con espíritu de buena vecindad, transparencia e interés mutuo, según el ministro.
Bourita recordó, en este sentido, la visión marítima de Marruecos expresada en el discurso del Rey Mohamed VI en el 48º aniversario de la Marcha Verde en 2023, que presentó una estrategia de la cooperación marítima como pilar fundamental para el desarrollo y la proyección continental del país.
La visión real en materia de las fronteras marítimas busca poner en valor el espacio marítimo como polo de integración, especialmente con África. Esta visión se traduce, a nivel interno, en el impulso de la economía azul, el desarrollo de puertos como Tánger Med y el futuro puerto Dajla Atlántico, además de la reconstitución de una flota nacional de transporte marítimo.
En paralelo, esta hoja de ruta se manifiesta, nivel internacional, en iniciativas como el proyecto del gasoducto África-Atlántico como un ejemplo de la visión de cooperación regional de Marruecos, el Proceso de Rabat sobre los Estados Africanos Atlánticos (PEAA), que reúne a los países africanos del Atlántico, y la Iniciativa Real de la Fachada Atlántica para facilitar el acceso de los países del Sahel al Atlántico.
En el discurso leído por el jefe de su gabinete, Sami Marrakshi, Bourita enumeró las etapas de la evolución de la política marítima de Marruecos desde su independencia; destacando hitos como la creación de la Marina Real en 1960; la declaración de sus aguas territoriales en 1973; y la adopción de leyes sobre la zona económica exclusiva y la plataforma continental.
Nasser Bourita instó a una reforma de la gobernanza de los océanos para adaptarla a los avances tecnológicos, las necesidades medioambientales y los nuevos usos del mar, reafirmando la visión marítima de Marruecos como un espacio de conexión e integración gestionado en el marco de la cooperación y la asociación internacional.
Apuesta por el diálogo
Los representantes de España y Marruecos subrayaron el compromiso de sus países con el derecho del mar y su rechazo a cualquier medida unilateral. Bourita aclaró, en este contexto, que Marruecos rechaza que otros le impongan su voluntad y se abstiene de imponer la suya a los demás.
El ministro de Exteriores subrayó también que Marruecos se compromete a respetar el principio del diálogo como base sobre la cual ambas partes trabajarán para encontrar los mecanismos idóneos para resolver cualquier solapamiento de sus zonas marítimas.
Teniendo en cuenta el derecho del mar que aboga por las negociaciones y que constituyen por su parte la manera adecuada de gestionar las relaciones entre los dos países vecinos, tanto España como Marruecos apuestan por el dialogo como mecanismo para la demarcación de sus fronteras marítimas.
Bourita señaló que el establecimiento de la jurisdicción marroquí sobre todo su territorio marítimo es un derecho soberano garantizado por la legislación y el derecho internacionales; recordando que España tomó las mismas medidas en 2010, incluso para la región de las Islas Canarias, sin pedir permiso a Marruecos, al igual que este país no ha pedido permiso ahora.
Así, España, tras haber apoyado desde marzo de 2022 el Plan de Autonomía para el Sáhara propuesto por Marruecos como la base más realista para la resolución del conflicto del Sáhara, negociará la delimitación de las fronteras con este país.
Métodos para la delimitación de fronteras
En el marco del proceso de la demarcación de las fronteras marítimas, España y Marruecos defienden sus respectivas posiciones en materia de métodos y criterios de delimitación, lejos de cualquiera iniciativa unilateral susceptible de perjudicar las relaciones de buena cooperación que ambos gobiernos mantienen desde marzo de 2022.
Por su parte, España ha afirmado su voluntad de negociar una solución equitativa, basada en el derecho internacional y la equidistancia. Este método de la equidistancia es, según el artículo 7 de la CNUDM, el procedimiento destinado a establecer una línea mediana entre dos costas limítrofes, adyacentes o enfrentadas. Se trata de una línea cuyos puntos son equidistantes de los puntos más próximos a las líneas de base.
La posición de España sobre la equidistancia queda claramente reflejada en los textos jurídicos relativos a sus espacios marítimos. De hecho, España siempre ha optado por la equidistancia como método para trazar los límites de las aguas territoriales en 1977, de la zona de protección pesquera y de la ZEE en 1997.
En el caso de Marruecos, la línea mediana constituye un método de delimitación con los países vecinos cuyas costas se encuentran frente a las costas marroquíes o son limítrofes con ellas, o sea en las aguas territoriales (12 millas) o la zona de pesca exclusiva (70 millas).
Además del método de la equidistancia, Marruecos ha optado también por el principio de equidad, reiterando la posición que expresó en la tercera conferencia sobre el derecho del mar dentro del grupo de países que defienden la equidad (grupo de los 29 países del espacio Schengen), pero sin hacerlo a expensas de la línea media.
A la espera de la delimitación de las fronteras marítimas, España y Marruecos están llamados a colaborar y a establecer mecanismos destinados a la explotación y el control de los espacios marítimos atlánticos. El objetivo de esta cooperación es defender los intereses geoestratégicos y económicos de los dos vecinos.