Rusia aumenta la presión sobre Europa con misiles, drones y operaciones encubiertas

Un operador prepara un dron en un campo de entrenamiento durante las maniobras militares conjuntas Rusia-Bielorrusia Zapad-2025 cerca de Borisov, Bielorrusia, el 15 de septiembre de 2025 - REUTERS/ RAMIL SITDKOV
Rusia lanza una guerra silenciosa con ciberataques y sabotajes en Europa ¿cómo responderá la OTAN a esta amenaza creciente?

Desde hace años, Europa enfrenta una amenaza que trasciende los conflictos tradicionales y se manifiesta en forma de una guerra silenciosa. Esta guerra, orquestada principalmente por Rusia, utiliza tácticas híbridas para desestabilizar a los países europeos sin declarar un conflicto abierto. Entre los episodios más recientes se encuentran ataques en el espacio aéreo europeo y sabotajes en infraestructuras críticas como redes de comunicación, que buscan erosionar la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos y fomentar el auge de opciones políticas extremas.

Esta estrategia no solo implica acciones militares directas, sino una combinación compleja de desinformación, ciberataques y provocaciones con objetivos precisos. Comprender las raíces y el desarrollo de esta guerra híbrida es esencial para evaluar su impacto y responder de manera efectiva. A continuación, se detalla el contexto, las causas y las tendencias actuales de esta ofensiva, dejando claro cómo afecta la estabilidad europea y la seguridad internacional.

  1. Contexto general de la guerra silenciosa
  2. Causas y tácticas de la estrategia rusa
  3. Datos y tendencias recientes en Europa

Contexto general de la guerra silenciosa

El concepto de guerra silenciosa hace referencia a una serie de conflictos encubiertos que utilizan medios no convencionales para debilitar a un adversario sin involucrar combate directo. En uno de sus orígenes reveladores, una declaración en 2007 marcó el inicio de esta ofensiva encubierta contra Europa, donde figuras del Kremlin expresaron la voluntad de socavar la integridad política y social del continente.

Este tipo de confrontación combina elementos militares, cibernéticos, diplomáticos y de propaganda para generar incertidumbre y fragmentación interna en los países afectados. El objetivo último es que la población europea se sienta insegura acerca de sus gobiernos, debilitando la cohesión y facilitando influencias externas con agendas geopolíticas agresivas.

Causas y tácticas de la estrategia rusa

Objetivos estratégicos

La estrategia de Rusia se basa en sembrar la duda y la desafección entre los ciudadanos europeos hacia sus instituciones políticas. Esto facilita la aparición de votos a favor de opciones extremas o prorrusas que podrían colaborar con los intereses del Kremlin. En países como Hungría, Eslovaquia e incluso Estados Unidos, ya se han vislumbrado resultados alineados con esta meta.

Un elemento clave es la intención de provocar una disfuncionalidad generalizada, obstaculizando servicios esenciales y la gobernanza. La idea es crear crisis persistentes que erosionen la confianza pública, haciendo que la sociedad divida su atención entre problemas reales y las campañas de desinformación.

Acciones en el espacio aéreo

Entre las tácticas más evidentes se encuentran las violaciones sistemáticas del espacio aéreo europeo. Estos actos desafían directamente la soberanía nacional y buscan medir la reacción de los países y de la OTAN. La aparición de drones no tripulados y aviones espía, así como vuelos prolongados de cazas rusos cerca de fronteras europeas, aumentan la tensión y el riesgo de incidentes mayores.

Líderes europeos han sufrido ataques indirectos cuando se han visto obligados a realizar aterrizajes de emergencia por el hackeo de sistemas de navegación, evidenciando el nivel de sofisticación de esta guerra híbrida. Estos movimientos buscan desestabilizar la percepción de seguridad en una dimensión aérea crítica para la defensa nacional.

Sabotajes en redes y ciberataques

Los sabotajes en infraestructuras de comunicación también son un componente esencial. Ataques contra redes de fibra óptica que dejan a regiones enteras sin internet o telefonía refuerzan el daño causado en la sociedad civil. Organizaciones como el Grupo APT28, vinculado a la inteligencia rusa, han estado detrás de múltiples intrusiones informáticas que interrumpen servicios en ciudades europeas.

Los ciberataques a aeropuertos importantes de Europa provocan caos en el transporte y afectan la vida cotidiana, aumentando la sensación de vulnerabilidad. Aunque son difíciles de atribuir de forma definitiva, las metodologías y patrones utilizados apuntan a actores con respaldo estatal ruso.

Datos y tendencias recientes en Europa

Incidentes significativos

Entre los incidentes más destacados se encuentra la captura por parte de Finlandia de un barco ruso que intentaba cortar un cable submarino vital para la conectividad con Europa. Este ataque se produjo en un momento simbólico, buscando generar un impacto psicológico y logístico importante durante una fecha festiva.

También destacan las incursiones masivas de drones en países como Polonia y la presencia de aviones militares rusos en espacios aéreos ajenos que obligaron a respuestas inmediatas de defensa, planteando una escalada continua.

Respuesta de la OTAN

La OTAN ha reforzado las medidas de vigilancia aérea desde 2014 y ha aprobado operaciones adicionales para mejorar la detección y respuesta ante amenazas estas. Sin embargo, la alianza enfrenta la compleja cuestión del límite de su intervención, especialmente en lo que respecta a la activación del artículo 5, que compromete la defensa colectiva.

Hasta ahora, países como Estonia y Polonia han recurrido solo al artículo 4 para consultas. Esta cautela refleja la incertidumbre acerca de la disposición militar y política para responder con fuerza directa ante provocaciones rusas que aún se mantienen en una zona gris entre el conflicto abierto y la guerra encubierta.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.