La ministra de Ciencia y su equipo espacial han llegado a la cumbre parisina de la Agencia Europea del Espacio con los deberes hechos

Moncloa refuerza su papel en la ESA y confía en tener un nuevo español en el Cuerpo Europeo de Astronautas

PHOTO/ESA - El Ministerio de Ciencia acude a la reunión de ministros de la ESA de París en la confianza de liderar nuevos programas y que un español sea uno de los nuevos seleccionados para engrosar las filas del Cuerpo Europeo de Astronautas

La titular de la cartera de Ciencia e Innovación, Diana Morant, y su equipo acuden a la reunión de ministros de la Agencia Espacial Europea (ESA) en París con la confianza de que un español ‒quizás una española‒, sea uno de los nuevos seleccionados para formar parte del Cuerpo Europeo de Astronautas.

Se conocerá la decisión a primera hora de la tarde del día 23, una vez finalizado el Consejo de la ESA de nivel ministerial que se celebra los días 22 y 23 de noviembre. Su celebración lleva hasta la capital de Francia a los responsables de asuntos espaciales de los 22 países miembros y sus otros 9 asociados a la ESA, la organización intergubernamental fundada en 1975 que desde mediados de los años 80 ha resultado clave para potenciar el tejido espacial español.

Juan Pons

La Agencia mantiene un absoluto mutismo sobre los nombres y nacionalidades de quienes han logrado superar su riguroso proceso de selección de casi año y medio de duración, y que ahora van a iniciar su periodo de formación en el Centro Europeo de Astronautas situado en las proximidades de Colonia (Alemania). La última hornada de astronautas de la Agencia data de 2009 y en total permanecen siete en servicio, seis hombres y una mujer: dos alemanes, un italiano y una italiana, un francés, un británico y un danés. El español Pedro Duque, que fue seleccionado en 1992, ya no está en activo. 

Salvo sorpresas, las previsiones son que una nueva promoción formada por seis astronautas titulares y otros tantos de reserva se sumen a los actuales, suficientes para participar en las misiones tripuladas Artemis de la NASA a la Luna y, quizás, más tarde a Marte. La convocatoria se abrió el 31 de marzo de 2021 y se cerró el 18 de junio del mismo año. Según la Agencia se presentaron 22.523 peticionarios ‒17.126 varones y 5.397 hembras‒ de los 22 países miembros y tres de los asociados. 

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Los de nacionalidad española fueron 1.341 ‒1.043 hombres y 298 mujeres‒, por lo que España fue el quinto país en número de demandantes. También han sido elegidas dos personas con discapacidades físicas y, al perecer, otros tantos de reserva, pero con la posibilidad de llevar a cabo proyectos viables en el espacio. En este último caso, el número de solicitantes ascendió a 257, de los que 13 han sido españoles, 10 hombres y 3 mujeres.

La delegación española acude con los deberes hechos o encarrilados

A la ministra Morant que encabeza la representación española la acompaña la secretaria general de Innovación, Teresa Riesgo, y el Comisionado del PERTE Aeroespacial y presidente del Consejo del Espacio, Miguel Belló, que, además, es el delegado permanente de España ante la ESA. Junto a ellos viaja el equipo de técnicos del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Innovación (CDTI) que gestiona la participación nacional en la ESA, y unos pocos asesores con conocimientos precisos de lo que se juega en la reunión.

Diana Morant llega a la ciudad de la luz tras defender en el Congreso el día 22 los presupuestos de su departamento para el año próximo, con el tiempo justo para asistir a la cena de gala que esa misma noche ofrece el anfitrión de la reunión, el ministro francés de Economía, Finanzas y de la Soberanía Industrial y Digital, Bruno Le Maire, mano derecha y persona de la máxima confianza del presidente Emmanuel Macron. Allí tendrá ocasión de volver a saludar a sus colegas europeos, a la mayoría de los cuales conoce de la reunión informal sobre asuntos espaciales celebrada el 16 de febrero en Toulouse, durante la presidencia francesa de la Unión Europea y también con Le Maire como anfitrión, bajo cuya control se encuentra la agencia espacial gala (CNES).

Juan Pons

Las autoridades españolas reiteran una y otra vez que el espacio y su tejido industrial son sectores estratégicos: generan efecto multiplicador, desarrollan potencial tecnológico, crean empleo de calidad y retienen talento. Bajo tales premisas, la delegación nacional acude a París con la mayor parte de los deberes hechos o, al menos encarrilados. Su finalidad es lograr que el ecosistema espacial nacional, en especial el científico y el industrial, asuman un mayor protagonismo en la Europa del espacio que está en plena efervescencia y que cada día que pasa adquiere mayor auge. 

En consecuencia, la ministra Diana Morant llega a su primer conclave ministerial de la ESA con la intención de liderar aquellas misiones en las que la industria nacional puede volcar sus capacidades y tener una mayor presencia. El impulso que la exalcaldesa de Gandía (Valencia) y su equipo aspiran a dar al principal marco europeo de cooperación espacial está en paralelo con la decisión de crear la Agencia Espacial Española, que se encuentra a punto de ver la luz en una localidad que en breve se dará a conocer. 

Juan Pons

Por el momento, el Consejo de Ministros del 8 de noviembre ha autorizado que las inversiones nacionales que se vuelcan en la ESA aumenten a partir de enero de 2023 de 250 a 300 millones de euros anuales, lo que supone un aumento del 20 por ciento, en su mayor parte orientados hacia programas de suscripción voluntaria de interés para España. No obstante, parte de tal incremento se lo comerá el 4,3 por ciento de inflación prevista por Bruselas para España en el año próximo. 

Con la intención de liderar nuevas misiones

Los planes y programas espaciales de cooperación para los próximos cinco años se van a decidir en París y en gran medida también se va a intentar completar su financiación voluntaria por los Estados. En un escenario geoestratégico de elevada inestabilidad influenciado por la invasión rusa de Ucrania, el director general de la ESA, el austríaco Josef Aschbacher, va a plantear a los ministros la aprobación de un elevado número de programas, cuyo presupuesto total es del orden de los 18.500 millones de euros.

Es una cantidad que representa alrededor de un 25% más que la sancionada en la anterior reunión de ministros de la ESA, la celebrada en Sevilla en noviembre de 2019. Josef Aschbacher asegura que sus propuestas para el futuro inmediato son “ambiciosas, pero reflexivas y pragmáticas”, que son el fruto de una “cuidadosa evaluación” y que reflejan tanto las necesidades de los Estados miembros como la “ambición de llevar a Europa a otro estadio de las actividades espaciales”.

Juan Pons

En fuentes próximas al Ministerio de Ciencia confirman que la finalidad con la que se viaja a París pasa por “suscribir aquellos programas opcionales de nuevo cuño en los que España pueda liderar misiones”. En especial, en iniciativas de observación de la Tierra y de navegación, alguna vinculada con una nueva constelación Galileo, donde la industria nacional cuenta con capacidades importantes y ya ejerce algún que otro papel principal. Un antecedente inmediato que puede servir de modelo de actuación es la nueva misión científica Arrakihs, que acaba de capitanear España para descifrar la materia oscura.

También se pretende tomar posiciones en la faceta comercial que irrumpe en el espacio, campo de actividad para el que la Agencia ha establecido en mayo de 2021 una nueva Dirección. Bajo la batuta de la francesa Geraldine Naja, busca fomentar y apoyar a las startups y a las incubadoras de negocio para impulsar la transferencia de tecnologías hacia otros sectores. Y, por supuesto, se quiere hacer un esfuerzo añadido en los sistemas de transporte, tanto en el desarrollo de vehículos reutilizables como no reutilizables, caso del Ariane 6 y su evolución. 

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Otra área en que las autoridades españolas van a intentar capitanear algún tipo de misión es la de los programas relacionados con la seguridad del espacio o Space Safety. Tal iniciativa surgió de forma tímida en la cumbre de ministros de Sevilla. Desde entonces, la ESA ha identificado un notable incremento en el número de satélites lanzados ‒1.819 en 2021, 4 veces más que en 2019‒, y una mayor cantidad de desechos en órbita, por lo que ya contempla misiones y proyectos de interés para una industria española que está en disposición de aportar sus notables capacidades en la materia.

La ESA es una organización intergubernamental independiente de la UE que está formada por 22 Estados miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Chequia, Dinamarca, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Suecia y Suiza. En calidad de países cooperantes o asociados mantienen acuerdos Bulgaria, Canadá, Croacia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Letonia, Lituania y Malta.