Nunca fue tan arriesgado trabajar para la ONU en Yemen como en 2025

Un hombre camina fuera del recinto de las Naciones Unidas tras las noticias de la detención de personal de la ONU por parte de los hutíes, en Saná, Yemen, el 29 de octubre de 2025 - REUTERS/ KHALED ABDULLAH
Arrestos arbitrarios, acusaciones de espionaje y un entorno cada vez más hostil para las organizaciones internacionales en el país árabe
  1. Más de una década de inestabilidad
  2. Las detenciones hutíes alcanzan su punto máximo en 2025
  3. Del atentado al secuestro
  4. Impacto directo en la ayuda humanitaria
  5. Un futuro incierto para la asistencia en Yemen

La crisis humanitaria en Yemen es, detrás de Sudán, una de las más graves que atraviesa el mundo y que en 2025 ha llegado a su punto más crítico

Con las milicias hutíes, de carácter proiraní, controlando vastas zonas del país las detenciones y arrestos de empleados de las misiones de Naciones Unidas y otras Organizaciones no gubernamentales se han intensificado como nunca en el país árabe. 

Este incremento es una doble amenaza para la sociedad yemení, puesto que plantea la posibilidad de que Naciones Unidas deje de enviar ayuda humanitaria. En un país donde más de la mitad de la población depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir, el cese de operaciones por parte de la ONU puede ser una decisión que termine por agravar la crisis a niveles extremos. 

Más de una década de inestabilidad

Desde 2014, el país se encuentra inmerso en una situación de conflicto complejo, en el que los hutíes se enfrentan a un Gobierno apoyado internacionalmente, además de contar con la participación de diversos actores tanto a nivel regional como global. 

En medio de esta crisis, las organizaciones de ayuda humanitaria han intentado mantenerse neutrales, concentrándose exclusivamente en aliviar el sufrimiento de la población civil

Sin embargo, las detenciones de miembros de la ONU generan incertidumbre sobre esa neutralidad frente a las autoridades hutíes, que parecen utilizar estos arrestos como un instrumento de presión política y como un mensaje hacia la comunidad internacional. 

En esta fotografía del 21 de septiembre de 2018, unos hombres reparten ayuda del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en Aslam, Hajjah, Yemen - AP/ HAMMADI ISSA

Las detenciones hutíes alcanzan su punto máximo en 2025

Según datos de Naciones Unidas, 2025 es el año con mayor número de detenciones de personal humanitario en Yemen desde el inicio del conflicto. 

Al menos 69 empleados de la ONU han sido arrestados por las milicias hutíes, más de 70 solo a lo largo de este año, incluidos 38 trabajadores del Programa Mundial de Alimentos (WFP/PMA), lo que representa una amenaza directa para la continuidad de la ayuda humanitaria, afectando a millones de civiles que dependen de ella para sobrevivir. 

Del atentado al secuestro

Desde primeros de años, las denuncias de secuestros de personal de la ONU, sin orden judicial o motivo aparente, fueron sistemáticas. Fuentes de Naciones Unidas han señalado en reiteradas ocasiones que el personal detenido no posee acceso a asistencia legal. Un hecho que ha elevado el caso a la Corte Penal Internacional. 

En la última década, los arrestos no eran una práctica habitual, pero el empobrecimiento de la población y el aumento de tensión provocado por los ataques hutíes en el mar Rojo han convertido a los arrestos y detenciones en el acto vandálico por excelencia del grupo terrorista. 

Según han informado en sus canales de Telegram oficiales, las detenciones se deben a acusaciones de la organización a personal de la ONU y ONG de colaborar con potencias extranjeras con el fin de desestabilizar aún más la sociedad yemení. 

Sin embargo, según la propia ONU, estas acusaciones carecen de fundamento puesto que rara vez han sido sustentadas con pruebas. Pero los secuestros no solo conllevan la desaparición, sino que se han reportado casos en los que son obligados a realizar trabajos forzados hasta que son eliminados. 

“La seguridad es mínima y la sensación de protección es inexistente”, señala la ONU en relación las palabras de trabajadores yemeníes que han sufrido el secuestro de familiares en sus hogares. El clima de inseguridad es cada vez mayor.  

Los yemeníes desplazados reciben suministros alimentarios proporcionados por el Programa Mundial de Alimentos en una escuela de Saná, Yemen - AP/ HANI MOHAMMED 

Impacto directo en la ayuda humanitaria

El aumento de secuestros es una gran amenaza para los yemenís. La falta de garantías y la inseguridad sufrida por varias agencias de Naciones Unidas han provocado recortes en las partidas presupuestarias para estas operaciones, incluso llegado a suspenderlas en las regiones en las que los hutís tienen el total control de la zona. 

Por consiguiente, la escasez de comida, las enfermedades y el acceso a agua potable se volverán aún más complicados para quienes residen en esa área. La interrupción de estos recursos podría ocasionar serios problemas, especialmente en las comunidades que ya sufren de desnutrición, brotes de enfermedades y un colapso casi total de los servicios esenciales. 

Un futuro incierto para la asistencia en Yemen

La persistencia de la asistencia humanitaria en Yemen es crucial al restablecer las condiciones básicas de seguridad y confianza. Si las detenciones siguen, hay un riesgo considerable de que Yemen se aísle aún más, lo que resultaría en una disminución significativa del respaldo internacional en un momento crítico. 

Para muchos yemeníes, este problema no es político, sino una necesidad vital para sobrevivir. La captura de un trabajador humanitario impacta no solo a un individuo, sino a comunidades completas que dependen de su trabajo.