El plan de paz de Trump para Ucrania: 28 puntos que redibujan las fronteras y la seguridad de Europa
- Plan de paz de Trump: 28 puntos
- Los puntos que cambian el tablero
- Impacto del Plan para Rusia, Ucrania, Estados Unidos... y Europa
- ¿Es viable el acuerdo?
A tres meses del cuarto aniversario de la guerra de Ucrania derivada de la invasión rusa, la Administración de Donald Trump ha elaborado un documento de 28 puntos, supuestamente discutido con mediadores y funcionarios ucranianos y rusos, que plantea una hoja de ruta para poner fin a la guerra.
Plan de paz de Trump: 28 puntos
En este plan se combinan garantías de seguridad para Ucrania y Europa con concesiones territoriales que cambian el panorama político, económico y geográfico del este del viejo continente. Dichos puntos son:
- El reconocimiento de la soberanía de Ucrania
- Rusia Ucrania y Europa firman un pacto de no agresión que cierre disputas previas
- Rusia promete no invadir a países vecinos y la OTAN detiene su expansión
- Establecimiento de un diálogo Rusia-OTAN mediado por Washington para reducir tensiones y aumentar la cooperación
- Ucrania recibe garantías de seguridad formales de Estados Unidos
- El Ejército de Ucrania se limita a un máximo de 600.000 militares
- Ucrania renuncia constitucionalmente a entrar en la OTAN; la OTAN lo confirma en sus normas internas
- La OTAN no desplegará tropas en territorio ucraniano
- Los aviones de combate europeos se quedarán en Polonia
- Se definirá un marco de garantías estadounidenses y las condiciones que las invalidarían
- Ucrania mantiene la puerta abierta a la Unión Europea y recibe el acceso preferencial al mercado europeo
- Establecimiento de un gran programa internacional de reconstrucción y desarrollo económico para Ucrania
- Rusia se reintegra de forma gradual a la economía mundial, a través de la cooperación con Estados Unidos
- Parte de los activos rusos congelados serán utilizados para la reconstrucción de Ucrania
- Se creará una comisión ruso-americana que supervise los avances
- Rusia establece por ley su compromiso de no agresión contra Europa y Ucrania
- Washington y Moscú prorrogan los tratados de control nuclear y de no proliferación
- Ucrania reafirma su estatus de Estado no nuclear
- La planta de Zaporiyia queda bajo control de la OIEA y sus beneficios se repartirán entre Rusia y Ucrania a partes iguales
- Establecimiento de programas educativos en ambos países para promover tolerancia y eliminar discriminación
- Reconocimiento de facto ruso sobre Crimea, Luhansk y Donetsk; otras zonas quedan congeladas o desmilitarizadas
- Ambas partes se obligan a no modificar las fronteras acordadas por la fuerza.
- Rusia garantiza libre navegación ucraniana por el Dniéper y el Mar Negro.
- Se crea un comité humanitario para intercambios de prisioneros, liberación de civiles y reunificación familiar.
- Ucrania celebrará elecciones en un plazo de 100 días tras el acuerdo.
- Amnistía total para todas las partes por acciones cometidas durante la guerra.
- Acuerdo vinculante supervisado por un Consejo de Paz presidido por Donald Trump.
- El alto el fuego será inmediato una vez aprobado los términos y ejecutadas las retiradas acordadas
Los puntos que cambian el tablero
Aunque parezca que las concesiones ucranianas son más que las rusas, el borrador consiste en una reorganización futura de la región que garantice la seguridad de todos los actores.
La limitación para el Ejército ucraniano (punto 6) a 600.000 militares ha sido una de las cuestiones que menos han gustado al Gobierno de Zelensky. Sin embargo, esta medida no reduce la capacidad ucraniana de Defensa, pero si la condiciona en el largo plazo que deja al país europeo en manos de las garantías de seguridad del acuerdo.
Pero si hay un punto que ha sido muy criticado, según funcionarios ucranianos, es la renuncia constitucional de Ucrania a formar parte de la OTAN (punto 7). Este punto no solo borra las aspiraciones de Zelensky sino que plantea nuevas fronteras a nivel político entre Rusia y Europa.
Otros planteamientos como la concesión territorial de Crimea, Luhansk y Donetsk (punto 21) son un cierre a la no capacidad de ninguna de las administraciones – rusas ucranianas y locales– y por tanto quedarán bajo tutela rusa.
Si nos centramos en el plano económico (punto 14), Rusia deberá pagar a través de sus activos congelados la reconstrucción de Ucrania. Una medida que Ucrania llevaba solicitando durante meses y que ha sido interpretada por los mediadores rusos como “un leve castigo”.
Finalmente, en el ámbito político, el acuerdo será supervisado por un Consejo de Paz que estará presidido por Donald Trump (punto 27) que le otorga al país americano un papel de árbitro que deja a Europa apartada del conflicto. Una medida sobre la que Bruselas no se ha pronunciado pero que refleja la pérdida de importancia del viejo continente en las decisiones globales.
Impacto del Plan para Rusia, Ucrania, Estados Unidos... y Europa
En esencia, el plan, según altos funcionarios de la Administración Trump, “es un reajuste obligatorio para solucionar el caos regional para que no escale a nivel global”.
En primer lugar, para Ucrania supone el fin de la guerra a través de una paz “condicionada”, puesto que las capacidades ucranianas quedan limitadas a las garantías norteamericanas –basadas en la confianza de los líderes rusos–.
En cambio, para Rusia el acuerdo le otorga el poder sobre tres de las regiones a las que el Gobierno de Vladimir Putin consideraban necesarias; la vuelta al sistema financiero internacional, mediante la eliminación de las sanciones; y una capacidad defensiva plena que se ve reforzada por la renuncia de la OTAN a expandir su influencia. El acuerdo no es una victoria total para Moscú, pero es un paso importante para la normalización de sus relaciones con las economías occidentales.
Para Estados Unidos es una nueva victoria diplomática, y en el plano personal, es un nuevo “logro” para Donald Trump, en su búsqueda de ganar el Premio Nobel de la Paz. Tanto en lo político como en lo económico, los 28 puntos otorgan a Washington un poder sobre la región, un debilitamiento de Rusia, puesto que todos sus activos congelados serán usados para la reconstrucción de Ucrania bajo tutela norteamericana, y una victoria diplomática sobre Europa, en el plano internacional, y sobre Biden en el plano nacional, ahora más importante que nunca con las elecciones de medio término a la vuelta de la esquina.
El gran perdedor del borrador es Europa. Relegada a un segundo plano, a pesar de enfrentarse al peor conflicto europeo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Bruselas ha visto como toda la inversión y posterior endeudamiento de sus economías, han quedado subordinadas a los planes de Estados Unidos. En este contexto, a Europa solo le queda asumir que su papel es más técnico que de cualquier otro tipo.
¿Es viable el acuerdo?
En la lectura de los 28 puntos ha quedado claro que los verdaderos ganadores del conflicto han sido Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, la importancia de Ucrania y Europa en esta guerra no puede ser opacada.
La consolidación de los territorios ucranianos a Rusia denota la fatiga estratégica de Europa desde que comenzó el conflicto en febrero de 2022. Con la paralización de varios paquetes de ayuda por parte de Hungría, y la falta de consenso para apoyar al país ucraniano (reflejada a la perfección en las visitas de Zelensky a líderes europeos por individual, en vez de reunirse con todos ellos) pueden ser una brecha que se expanda y genere tensiones internas.
Pero, sobre todo, lo que más puede hacer quebrar el plan es la polarización y bandazos políticos de Donald Trump a quien Europa no sabe si considerar aliado o no. La imposición de medidas de presión a los líderes occidentales a través de la figura del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pueden aumentar las tensiones a nivel político.
Aun así, el plan es un proyecto que contiene todo lo necesario para que la guerra se frene. La reconfiguración y la cesión por parte de todos los implicados eran medidas que, en algún momento, debían darse. Asumiendo que en las guerras siempre hay vencedores y vencidos, el plan proyecta un reajuste complicado, y que, con toda seguridad, será modificado, pero que sienta las bases para una estabilidad y paz regional e internacional necesaria, aunque totalmente dependiente de las voluntades de los países mediadores.