Al-Sharaa reconoce las demandas legítimas de manifestantes alauís en crisis

El presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa - REUTERS/ KHALIL ASHAWI

El presidente de Siria reconoce las demandas legítimas de las protestas alauitas que sacuden la costa tras años de violencia y conflictos sectarios, en un país que busca unidad nacional y enfrenta un enorme desafío económico

  1. Manifestaciones y demandas legítimas
  2. Conflictos sectarios y acuerdos políticos
  3. Prioridades del nuevo gobierno y desafíos económicos

Manifestaciones y demandas legítimas

El jueves, Ahmed al-Sharaa, presidente de Siria, reconoció que los manifestantes expresaban "demandas legítimas", según reportaron medios estatales. Esta declaración llegó pocos días después de que miles de personas se volcaran a las calles para protestar contra la violencia dirigida hacia la minoría alauita.

En el transcurso de la semana, distintas ciudades ubicadas en la costa siria, zona central para la comunidad alauita, fueron escenario de las protestas más significativas de dicha minoría desde el derrocamiento de Bashar al-Assad en 2024. Cabe destacar que Assad pertenece a esta misma comunidad religiosa, la cual en su mayoría prosperó durante su mandato.

El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, asiste a la ceremonia de firma de un memorando de entendimiento para la inversión en Siria, en Damasco, Siria, el 6 de agosto de 2025 - REUTERS/ KHALIL ASHAWI

Conflictos sectarios y acuerdos políticos

Desde la caída de Assad, se han sucedido episodios de violencia contra los alauitas, destacándose el ataque en la costa de Siria que causó más de 1.700 muertos en marzo. Asimismo, las protestas actuales se dan tras nuevos episodios de disturbios en la ciudad de Homs, conocida por su diversidad religiosa, tras el asesinato de una pareja beduina sunita. Este hecho se atribuyó a miembros alauitas, incrementando la tensión luego de que se encontraran grafitis sectarios en el lugar.

Durante una conversación telefónica con el gobernador de Latakia, provincia costera, Sharaa afirmó: “Hemos observado que hay muchas demandas populares legítimas, aunque algunas tienen motivaciones políticas, por decirlo cortésmente”, tal como informó la agencia SANA. Ex yihadista, y con militantes islamistas que contribuyeron al derrocamiento de Assad, Sharaa aseguró que su administración está “totalmente preparada para escuchar todas las demandas y considerarlas seriamente”.

Su llegada al poder ha generado inquietud en múltiples minorías de Siria, en especial tras la violencia contra los alauitas y los recientes enfrentamientos entre beduinos sunitas y drusos en el sur del país. Para Sharaa, “la unidad nacional es un pilar fundamental e indispensable” y remarcó: “Ha llegado el momento de poner fin a las divisiones sembradas en las mentes de los sirios durante más de sesenta años”.

Un miembro de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por los kurdos se encuentra en una calle después de que los rebeldes tomaron la capital y derrocaron al presidente sirio Bashar al-Assad, en Hasakah, Siria, el 11 de diciembre de 2024 - REUTERS/ ORHAM QEREMAN

Prioridades del nuevo gobierno y desafíos económicos

Desde el golpe de Estado de 1963 que mantuvo al Partido Baaz en el poder hasta la reciente caída de Assad, Siria estuvo gobernada por miembros de la comunidad alauita. Tras asumir el liderazgo, Sharaa ha procurado tranquilizar a la comunidad internacional comprometiéndose a proteger los derechos de las minorías sirias. Sin embargo, reafirmó la importancia de un Estado fuerte y centralizado, rechazando las aspiraciones de autonomía por parte de los kurdos.

El nuevo gobierno ha enfrentado además conflictos en Sweida, región de mayoría drusa en el sur, donde intentó imponer su autoridad, lo que derivó en enfrentamientos y ataques por parte de Israel. Sobre la costa siria, Sharaa declaró que es una prioridad pero aclaró que “no puede ser gobernada por una autoridad independiente, aislada del resto de las regiones”, ya que “una Siria sin acceso al mar perdería una parte fundamental de su fuerza estratégica y económica”.

La economía siria continúa debilitada tras más de una década de guerra civil y sanciones internacionales. Actualmente, el gobierno está en busca de recursos para la reconstrucción nacional, cuyo costo ha sido calculado en 216.000 millones de dólares por el Banco Mundial.