La repercusión en España de la suma de capacidades espaciales de Airbus, Leonardo y Thales

Los tres máximos responsables de la industria espacial de la UE han unido sus fuerzas para afrontar la nueva era que se abre ante el sector espacial, que exige abaratar precios y dejar de competir entre ellos - PHOTO/AirbusLeonardoThalesX
Indra queda fuera de los primeros pasos de la gran industria aeroespacial europea, italiana y francesa para crear un gigante satelital en la UE
  1. Indra queda al margen de la unión
  2. Un proceso de integración que está previsto que concluya en 2027
  3. Lo que cada socio aporta al bote común

Casualidad o intencionado, lo cierto es que el reciente acuerdo suscrito entre la corporación industrial Airbus, la multinacional italiana Leonardo y la tecnológica francesa Thales para constituir una macroempresa europea de satélites ha coincidido el 23 de octubre con el lanzamiento exitoso del enorme ingenio español de más de 6 toneladas, Spainsat NG-II, que ha volado al espacio a bordo de un lanzador Falcón 9 de Elon Musk desde Cabo Cañaveral, en la costa atlántica de Florida.

Ese preciso día, el máximo responsable ejecutivo de Airbus, el francés Guillaume Faury, de 57 años; de la gran corporación aeroespacial y de defensa italiana Leonardo, Roberto Cingolani, de 63; y de la gran tecnológica francesa Thales, Patrice Caine, de 55 años, hacían repicar sus campañas para notificar al mundo entero que daban comienzo a la integración de sus respectivas capacidades y sinergias en materia de satélites y servicios asociados, pero desechando incluir la vertiente de lanzadores.

A raíz de lo anterior, cabe preguntarse en qué medida el nuevo camino emprendido por Airbus, Leonardo y Thales y proclamado a los cuatro vientos repercute en los intereses de la industria nacional y en las importantes filiales e instalaciones fabriles que las tres grandes empresas tienen en España. En primer lugar, incide sobre la vertiente de sistemas espaciales de Airbus Defence and Space, que posee en Getafe, a unos 12 kilómetros al sur de Madrid, una gran planta de 36.000 metros cuadrados, en la que están empleados alrededor de 550 técnicos y que fue inaugurada el 13 de marzo de 2023 por el rey Felipe VI.

La principal fábrica de satélites de Airbus está en Toulouse, donde se fabricaron las plataformas de los dos satélites españoles Spainsat NG. En imagen, el NG-II en Toulouse, antes de ser enviado a Cabo Cañaveral -PHOTO/JPons

Bajo la dirección de Raquel González Sola desde enero pasado, la imponente factoría acoge en 22.000 m² la fabricación y montaje automatizado y en serie de grandes estructuras de fibra de carbono para los lanzadores europeos Ariane 6 y Vega-C, así como adaptadores de carga y sistemas de separación para los cohetes japoneses H-3 de Mitsubishi Heavy Industries y los Falcón 9 de la sociedad SpaceX de Estados Unidos.

Pero Airbus “no contempla volcar las referidas capacidades en la nueva empresa”, tal y como se desprende el comunicado conjunto, asegura un directivo del sector espacial español. Sí en cambio los 14.000 m² consagrados al desarrollo, fabricación e integración de satélites y sus equipamientos a bordo, por ejemplo, instrumentos científicos y avanzadas antenas planas y parabólicas.

Airbus también cuenta en Tres Cantos, a unos 25 kilómetros al norte de Madrid, con las instalaciones de Airbus Crisa. Su director general es Fernando Gómez-Carpintero, con más de 500 técnicos dedicados al desarrollo y fabricación de electrónica secuencial para cohetes, antenas activas y unidades de propulsión eléctrica y de gestión de energía para satélites, infraestructuras orbitales y vehículos marcianos norteamericanos. Por el momento y “hasta la integración definitiva, la compañía seguirá funcionando de manera independiente”.

Airbus inauguró en Getafe en 2023 una planta de 36.000 metros cuadrados para la producción de satélites, equipos a bordo y grandes estructuras de lanzadores. En imagen, el embajador de Japón, Nakamae Takahiro, visita la factoría - PHOTO/Airbus DS

Indra queda al margen de la unión

El tercer eslabón de Airbus Defence and Space en España es Airbus GeoTech, cuya actividad se centra en lo que se denomina inteligencia conectada. Su equipo humano está encabezado por Roser Roca y no supera las 50 personas localizadas en Barcelona.

Su foco está puesto en los sistemas de información geográfica, servicios digitales geoespaciales, desarrollo de software geoespacial y cartografía 2D y 3D. También en el desarrollo de mapas topográficos para los mercados civil y militar, bases de datos de obstáculos terrenos y en la comercialización de las imágenes que proporcionan los satélites de observación de la Tierra de Airbus.

GeoTech y la ítalo-francesa Telespazio ‒67 % Leonardo y 33 % Thales‒ tienen muchas áreas de actividad comunes en el ámbito de la defensa, la cartografía y la creación de mapas de alta resolución, la planificación y seguimiento de proyectos de ingeniería civil. Con su cuartel general en Roma, Telespazio está presente en España con Telespazio Ibérica, que dirige Carlos Fernández de la Peña, y cuyas principales sedes están en Madrid y Barcelona, desde donde ofrece servicios para generar datos cartográficos y desarrollar soluciones informáticas mediante la integración de Sistemas de Información Geográficos (SIG), telecomunicaciones y dispositivos móviles.

El poderoso consejero delegado de Airbus, el francés Guillaume Faury (izquierda, centro), en una de las varias reuniones que ha mantenido con el presidente Sánchez y sus ministros - PHOTO/Pool Moncloa-Fernando Calvo

Thales Alenia Space España es una filial de Thales Alenia Space, compañía formada por un 67 % de capital de la francesa Thales y un 33 % de la italiana Leonardo. Localizada, al igual que Airbus Crisa, en el Parque Tecnológico de Madrid en Tres Cantos, desde mayo de 2024 está capitaneada por Ismael López. Con una fuerza laboral que supera el medio millar de técnicos, la especialización de la compañía son las antenas y equipos avanzados para satélites de comunicaciones.

Asume la plena responsabilidad en el desarrollo del proyecto Geo-QKD de distribución de claves cuánticas desde 36.000 kilómetros y también juega un papel clave en los satélites Sentinel de observación de la Tierra de la constelación Copernicus de la UE y en los Galileo, los conocidos como GPS europeos.

Lo que Airbus, Leonardo y Thales no han permitido y han dejado de lado es que Indra Space, filial de Indra, meta la cabeza en la nueva corporación industrial que va camino de constituirse. Los argumentos esgrimidos por su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, con el pleno apoyo de los ministerios españoles de Defensa, Industria, Ciencia y Hacienda, no han surtido efecto ante el poderoso patrono de Airbus, Guillaume Faury, el capo de Leonardo, Roberto Cingolani, ni el jefe de Thales, Patrice Caine, que compiten a la vez que colaboran por el dominio del sector espacial en la UE.

El físico Roberto Cingolani está al frente de la gran multinacional italiana de defensa y aeroespacial Leonardo desde abril de 2023, después de ser ministro de Transición Ecológica en el gabinete de Mario Draghi - PHOTO/Leonardo Company

Un proceso de integración que está previsto que concluya en 2027

De nada han servido las capacidades que Indra ha puesto sobre la mesa del tripartito para hacer valer el potencial actual de su filial Indra Space. El triunvirato considera que la compra por parte de Indra de la compañía Deimos “no aporta peso específico” al conjunto. Deimos está dirigida por Simone Centouri y está especializada en la fabricación e integración de pequeños satélites, como DRACO para la Agencia Espacial Europea (ESA) y el desarrollo de subsistemas de vuelo y software de control.

Tampoco se ha tenido en cuenta la reciente medida de relevar a Fernando García Martínez-Peñalver al frente de Indra Space y sustituirlo desde el 1 de octubre por Luis Mayo, un veterano del sector aeroespacial y de defensa, quien ha recibido el mandato de “consolidar la compañía como un actor único en Europa con capacidad para cubrir toda la cadena de valor de proyectos espaciales”, desde diseñar misiones ultraterrestres, fabricar satélites, levantar instalaciones de segmento terreno y comercializar imágenes satelitales.

Los equipos directivos y financieros de Faury, Cingolani y Caine, asesorados por los economistas y abogados especializados en fusiones y adquisiciones de las entidades de inversión Goldman Sachs y Bank of America, no han apreciado un valor relevante al hecho de que la tecnológica española vaya a “ultimar el próximo noviembre la compra del operador español de comunicaciones comerciales vía satélite Hispasat” ‒que incluye el control sobre Hisdesat, la joya de la corona‒, tal y como ha reconocido el presidente de Indra, Ángel Escribano, a mediados de octubre.

Y menos aún se han valorado los recientes ensayos con los satélites demostradores IOD-1 y 2 de Startical, compañía público-privada que, según sus accionistas, Indra y ENAIRE, “ha conseguido la primera comunicación por voz en tiempo real entre un piloto de avión y un controlador aéreo mediante señales VHF transmitidas vía satélite”. Las expectativas de Startical son desplegar y operar una constelación de 200 satélites en órbita baja para convertirse en la primera empresa que ofrezca servicios globales de comunicación y vigilancia aeronáutica.

A pesar del rechazo sufrido, la tecnológica que preside Ángel Escribano se muestra inmune al desaliento, al menos en apariencia, y sigue aspirando a que su resucitada filial espacial “encuentre un hueco para sumarse al proyecto tripartito”. Pero las bazas que aporta Indra para formar parte de la coalición satelital, por muy apoyadas que estén por La Moncloa, no quedan a la altura de las de los gigantes Airbus, Leonardo y Thales, por lo que Indra tiene “muy escasas posibilidades de éxito”, recalcan directivos conocedores del sector espacial nacional e internacional.

El pacto alcanzado por los tres colosos industriales europeos todavía es el primer paso de un largo y complejo proceso que sus protagonistas han anticipado que “concluirá en 2027”, aunque en una fecha que no han determinado. Lo que se persigue es amputar de sus empresas matrices las vertientes industriales y de servicios digitales relacionadas con el diseño, desarrollo, fabricación y explotación de los satélites, por lo que es evidente que la cirugía empresarial también será dolorosa en algunos casos.

La franco-italiana Thales Alenia Space tiene una factoría de equipos de comunicaciones espaciales y sistemas de control a bordo en las inmediaciones de Madrid. Desde mayo de 2024 está dirigida por Ismael López, anterior responsable de Deimos - PHOTO/JPons

Lo que cada socio aporta al bote común

El único comunicado conjunto hecho público por Airbus, Leonardo y Thales sitúa bajo un mismo paraguas corporativo y legal al nuevo coloso espacial europeo y, a pesar de que el discurso oficial es que la finalidad de la integración es “consolidar la autonomía estratégica de Europa en el espacio”, se deja de lado la vertiente de los lanzadores espaciales y se centra en los satélites de comunicaciones, de navegación global, de observación de la Tierra, investigación científica, exploración y los dedicados a misiones de defensa y seguridad.

La que está llamada a ser la primera macroempresa de satélites y servicios espaciales digitales de la Unión Europea se constituirá sobre la base de las capacidades e infraestructuras de fabricación y ensayo de Airbus Space Systems, la mayor de ellas en Toulouse (Francia), pero también en Friedrichshafen, Ottobrunn/Taufkirchen y Bremen, en Alemania.

Thales se desprenderá de su participación en Thales Alenia Space (67 %), cuya factoría principal está en Cannes (Francia) y también contribuirá con Telespazio (33 %) y la totalidad de Thales SESO, especializada en sistemas ópticos para telescopios en órbita y cuya sede está en Aix les Milles, cerca de Marsella. Leonardo incluirá la totalidad de su División Espacial, el 33 % de Thales Alenia Space y el 67 % de Telespazio, con factorías en Roma, Milán, Turín y L’Aquila.

Para calmar las inquietudes de la fuerza laboral que pueda verse afectada por la integración, las tres corporaciones industriales aseguran que la macrocompañía resultante dará empleo en Europa a unos 25.000 profesionales, será propiedad conjunta de Airbus, Leonardo y Thales, con paquetes accionariales del 35 %, 32,5 % y 32,5 %, respectivamente, y “operará bajo control conjunto, con una gobernanza equilibrada entre los accionistas”, aclara.

Hace más de una década que ya estaba sobre la mesa la integración entre Airbus Space Systems y su alter ego Thales Alenia Space. Los dos grandes fabricantes de satélites estaban abocados a unir sus capacidades y alcanzar un acuerdo para dejar de competir entre sí y hacer frente al surgimiento de nuevos actores industriales en China y Estados Unidos, con costes y tiempos de fabricación más bajos. Mientras la gran operación estratégica auspiciada por París y Roma sigue su curso, el Spainsat NG-II ‒gemelo del NG-I, en órbita desde enero pasado‒ se encamina hacia su posición orbital definitiva a 30º Oeste a 36.000 kilómetros de la Tierra.