Sáhara marroquí: la resolución 2797 aísla a Argel y desencadena un nuevo impulso de inversión
Este cambio también abre el camino a una afluencia de inversiones en las provincias del sur, ahora percibidas como un espacio estable, seguro y alineado con el derecho internacional.
Un informe conjunto de la Fundación Alemana Konrad Adenauer y el Instituto de Gobernanza y Soberanía Global titulado “¿Qué puede esperar Marruecos tras la aprobación de la resolución 2797?·, señala que las últimas posiciones del enviado personal de la ONU, Staffan de Mistura, siguen favoreciendo el “equilibrio procesal” en detrimento del fondo claro y ahora consolidado de la resolución.
Los autores advierten que el riesgo sería reintroducir, incluso indirectamente, elementos que el Consejo de Seguridad ya ha descartado. De ahí la necesidad, subrayan, de que Rabat reafirme diplomáticamente que el único debate legítimo se centra ahora en las modalidades de aplicación del plan de autonomía, y no en su principio.
La modernización anunciada por Marruecos de su iniciativa de autonomía continúa el documento, permitirá integrar los logros obtenidos desde 2007, en particular las reformas relacionadas con la regionalización avanzada. Según él, el marco constitucional de 2011 ofrece la base adecuada para presentar un modelo de autonomía “totalmente operativo” dentro de la arquitectura institucional del reino marroquí.
El desafío radica en la formulación de un esquema que garantice una autonomía real para las provincias del sur, preservando al mismo tiempo la coherencia territorial y la simetría institucional a nivel nacional.
Los autores también señalan que la resolución 2797 refuerza la posición de Marruecos al consagrar su iniciativa como el único marco reconocido internacionalmente para una solución política. Esta evolución desplaza la cuestión de la soberanía del terreno de la impugnación a la de la ejecución.
Por lo tanto, los tribunales internacionales, en particular el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, tendrán que armonizar sus enfoques con los del Consejo de Seguridad, allanando el camino para la resolución de litigios persistentes relacionados con los acuerdos comerciales, la explotación de los recursos y el estatuto territorial.
Un efecto de entrenamiento sobre las inversiones
El informe considera que el anclaje internacional de la soberanía marroquí actúa como un poderoso catalizador para las inversiones extranjeras y nacionales en la región. Los sectores con alto potencial, en particular las energías renovables, podrían atraer miles de millones de dólares. El puerto de Dajla Atlántico y su zona franca posicionarán a las provincias del sur como una plataforma logística estratégica para África occidental y el Sahel.
Combinados con el gasoducto Nigeria-Marruecos y la Iniciativa Atlántica impulsada por el rey Mohamed VI, estos proyectos darán lugar a una verdadera dorsal económica atlántica, capaz de conectar Europa, Marruecos y el África subsahariana.
Lo que durante mucho tiempo se presentó como un pasivo geopolítico podría convertirse, en un horizonte cercano, en uno de los principales motores del crecimiento nacional.
Intentos de rodear Argel y el Polisario
Sin embargo, el informe advierte sobre las estrategias que Argelia y el Polisario podrían desplegar para intentar reintroducir “medidas de confianza” o discusiones paralelas para eludir la arquitectura impuesta por la resolución 2797. Cualquier apertura a estas tácticas, aunque sea limitada, debilitaría el acervo central de la resolución: la reducción del ámbito político a un solo marco, el del plan de autonomía bajo soberanía marroquí.
La nota también vuelve a la iniciativa de paz anunciada por Steve Witkoff, enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump. Cree que esta iniciativa sitúa a Argel y al Polisario en un callejón sin salida estratégico. La voluntad declarada del presidente estadounidense de resolver el mayor número posible de conflictos durante su mandato da una dimensión de "alto riesgo diplomático" a un asunto que durante mucho tiempo ha sido tratado técnicamente por la ONU.
Según el informe, Argelia ya no puede ignorar una iniciativa llevada a cabo por una administración de la que depende para sus asociaciones económicas, su cooperación de seguridad y el acceso a las instituciones financieras internacionales. El Polisario, por su parte, ve reducido su campo de maniobra, sobre todo porque Washington se está dirigiendo a clasificar este movimiento como entidad terrorista.
La conclusión del informe es inequívoca: Marruecos es ahora el único actor capaz de inscribirse con serenidad en la iniciativa estadounidense proponiendo una versión actualizada de su plan de autonomía. Por el contrario, Argel y el Polisario corren el riesgo de aislarse aún más al posicionarse como los principales obstáculos para la estabilidad regional y la integración económica que Washington quiere fomentar.