Trump en Sudán

El presidente Donald Trump  - AP/CHARLIE NEIBERGALL
Las partes enzarzadas en la guerra de Sudán dan la bienvenida a las gestiones de paz de Donald Trump

Las Fuerzas de Apoyo Rápido en Sudán anunciaron, este viernes, su aprobación de todas las iniciativas internacionales destinadas a poner fin a la guerra, en un momento en que los esfuerzos regionales e internacionales siguen intentando convencer al ejército sudanés de participar en un proceso de negociación que conduzca a una tregua permanente.

Las gestiones de la administración Trump abarcan por el momento la resolución de ocho conflictos en el mundo, por lo que el mandatario norteamericano aspiraba a conseguir este año el premio Nobel de la Paz. Tras el alto el fuego en Gaza y la aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU del plan de paz para esa región, los esfuerzos de Trump se centras también en la guerra de Ucrania con un plan negociado con el presidente ruso, Vladimir Putin. También está realizando gestiones para poner fin a la guerra en Sudán.

El anuncio de las Fuerzas de Apoyo Rápido llega mientras Estados Unidos y Arabia Saudí intensifican sus movimientos diplomáticos, en medio de una creciente preocupación en las capitales europeas por la expansión del conflicto y el deterioro de la situación humanitaria. Funcionarios occidentales señalan que la “apertura declarada” por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido contrasta con una postura más reservada del mando del ejército, que previamente se retiró o mostró reservas respecto a múltiples iniciativas durante los últimos dos años.

Diplomáticos europeos consideran que la vacilación del ejército no se relaciona únicamente con cálculos sobre el terreno, sino también con la influencia de corrientes dentro de la institución militar que tienen sus raíces en el antiguo régimen y que se caracterizan por una visión ideológica islámista más rígida respecto a cualquier arreglo político. Estas fuentes indican que esta influencia interna ha contribuido repetidamente a complicar los esfuerzos de mediación, especialmente aquellos presentados por Washington, Riad y Naciones Unidas.

Ante la continuación de los combates en Darfur y Kordofán y el alcance sin precedentes de la crisis humanitaria, círculos internacionales consideran que el éxito de los esfuerzos actuales dependerá de la capacidad de los mediadores para superar los “factores ideológicos” que obstaculizan el alto el fuego y para impulsar a las partes hacia un proceso político más estable.

En las últimas semanas ha crecido la preocupación por la migración sudanesa hacia el norte de África y, desde allí, a la orilla sur del Mediterráneo, una ruta migratoria que volverá a suponer una nueva presión a Europa, incrementando las divisiones políticas y la tensión en diversos países por las políticas radicales de la extrema derecha.