Washington está adoptando una postura más firme contra las milicias iraníes en Irak
El enviado de Trump a Irak se compromete a perseguir a las milicias y afirma que fortalecer la seguridad es una prioridad estadounidense
- Seguimiento de Washington y cooperación con Irak
- Cambio de tono y oportunidad para aumentar la presión
- Efectos de ataques previos y cerco sobre las milicias
- Milicias chiís armadas y escenarios en Irak y Yemen
- Señales políticas en Irak y respuestas de las facciones
- Enfoque de inteligencia y mensajes a actores locales
El enviado del presidente estadounidense Donald Trump a Irak, Mark Savaya, confirmó el lunes que la administración estadounidense está adoptando un enfoque más estricto hacia la actividad de las milicias en Irak, vinculando este camino al fortalecimiento de la seguridad, la estabilidad y la soberanía del Estado iraquí.
En un tuit en su cuenta de la plataforma X escribió que mantuvo una reunión que calificó de “muy exitosa” con la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista de la Oficina del director de Inteligencia Nacional, explicando que la reunión abordó archivos sensibles de seguridad y políticos directamente relacionados con la situación iraquí y con redes armadas vinculadas a Irán.
Confirmó que las conversaciones se centraron en el papel de las milicias respaldadas por Irán, sus mecanismos operativos y sus redes logísticas y financieras, lo que indica que este tema es una alta prioridad en la agenda de la administración estadounidense. También destacó la necesidad de preservar y consolidar lo que describió como los esfuerzos del gobierno iraquí durante el último año, en particular en las áreas de seguridad fronteriza, lucha contra el contrabando y la corrupción, y consolidación de la autoridad del Estado y sus instituciones de seguridad.
Seguimiento de Washington y cooperación con Irak
Subrayó que Washington, bajo el mando de Trump, seguirá vigilando de cerca la situación y que él está personalmente comprometido a descubrir y perseguir cualquier violación dondequiera que ocurra, en el marco de una política encaminada a lograr la estabilidad en Irak y garantizar su seguridad de una manera que sirva a su soberanía y a los intereses de su pueblo.
También señaló que la cooperación entre las agencias estadounidenses e iraquíes seguiría siendo un elemento central de este enfoque, con el foco puesto en el desmantelamiento de las redes ilegales que socavan la autoridad estatal. Concluyó su tuit con una declaración marcadamente política: “El pueblo iraquí hará que Irak vuelva a ser grande”, intentando vincular la visión estadounidense con las aspiraciones iraquíes de estabilidad y desarrollo, y transmitiendo el mensaje de que reducir la influencia de las milicias es un paso crucial para reconstruir el Estado y fortalecer su papel central.
Cambio de tono y oportunidad para aumentar la presión
Las declaraciones de Savaya reflejan un claro cambio en el tono estadounidense respecto a la presencia no oficial iraní en Irak, en particular a través de las milicias chiís leales a Teherán. Su tuit no parece ser una simple repetición de posturas anteriores, sino que sugiere una estrategia más asertiva basada en aprovechar un momento regional e internacional que, desde la perspectiva de Washington, es propicio para reducir la influencia iraní y sus armas.
En primer lugar, el endurecimiento estadounidense se enmarca en un contexto más amplio, como lo demuestra el propio Irán. Las protestas internas que han afectado a la República Islámica durante los últimos meses, descritas como de las más violentas desde el establecimiento del régimen, han generado confusión política y de seguridad en Teherán.
Washington ve estos disturbios como una oportunidad para intensificar la presión, no solo sobre el Estado iraní, sino también sobre sus redes regionales de influencia. Esto explica la insistencia de Savaya en atacar a las milicias como parte de una política más amplia destinada a mantener a Irán bajo presión en múltiples frentes, tanto a nivel nacional como internacional.
Efectos de ataques previos y cerco sobre las milicias
Además, la administración estadounidense es consciente de que Irán ya no tiene el mismo impulso que tenía antes de la serie de ataques aéreos israelíes y estadounidenses contra sitios vitales, incluidos sitios militares y nucleares, en los que murieron varios comandantes de alto rango de la Guardia Revolucionaria y científicos del programa nuclear.
Estos ataques, ocurridos hace meses, debilitaron la capacidad de algunos aliados de Teherán e interrumpieron sus líneas de suministro y movimientos. En este contexto, las declaraciones de Savaya confirman que Washington no pretende dormirse en los laureles, sino que busca consolidar estos logros estrechando el cerco en torno a las milicias en Irak, a las que considera uno de los pilares restantes de la influencia iraní.
Milicias chiís armadas y escenarios en Irak y Yemen
Irak y Yemen aparecen hoy como los dos últimos bastiones importantes de esta influencia, pero la situación en ambos países no es estable a favor de Teherán. Las tensiones internas, las divisiones políticas y la constante presión internacional dificultan que Irán mantenga su presencia al mismo ritmo.
La lectura estadounidense, reflejada en las declaraciones de Savaya, supone que mantener la presión conducirá gradualmente a “cortarle las alas” a Teherán en estos dos ámbitos, ya sea reduciendo el tamaño de las milicias o empujando a los gobiernos locales a distanciarse aún más de él.
Señales políticas en Irak y respuestas de las facciones
En Irak, en particular, la realidad política muestra indicios de un cambio lento pero perceptible. Los recientes acontecimientos en el panorama iraquí sugieren una creciente tendencia a evitar convertir el país en un campo de batalla abierto entre Washington y Teherán. Esta tendencia coincide con la visión estadounidense, que busca fortalecer la autoridad del Estado iraquí, asegurar sus fronteras y combatir el contrabando y la corrupción.
Lo más importante es que un número significativo de milicias iraquíes leales a Irán han comenzado a tomar más en serio los mensajes estadounidenses. La reciente operación estadounidense en Venezuela, sumada a las amenazas explícitas de Trump, fue interpretada por estas facciones como una señal de que ellas también podrían ser un objetivo potencial. Esta constatación ha llevado a algunas de ellas a mostrar cierto grado de cooperación con las decisiones de restringir el armamento al Estado, en un intento por evitar una confrontación directa con Washington. Sin embargo, todavía hay facciones que se resisten a esta presión y se niegan a participar plenamente en el proceso de desarme o integración.
Enfoque de inteligencia y mensajes a actores locales
La reunión de Savaya con Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, y Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista, refuerza la impresión de que el expediente iraquí se gestiona hoy desde una perspectiva precisa de seguridad e inteligencia, y no solo política. El énfasis en “exponer y perseguir” cualquier violación dondequiera que se encuentre sugiere un enfoque más práctico que retórico.
Las declaraciones de Savaya parecen transmitir un doble mensaje: a las facciones iraquíes, que Washington apoya el fortalecimiento de la soberanía estatal, y a las milicias respaldadas por Irán, que la era del apaciguamiento ha terminado. Su declaración final, “El pueblo iraquí hará grande a Irak de nuevo”, puede interpretarse como un intento de vincular la visión estadounidense con las demandas internas iraquíes de estabilidad, insinuando que reducir la influencia de las milicias forma parte de este proceso.