Yemen: Hadramaut tiende “una alfombra de sangre” sobre los campos petroleros

La crisis yemení continúa complicándose día tras día desde el estallido de la guerra en 2014, convirtiéndose en un problema de seguridad internacional que amenaza la estabilidad de la Península Arábiga y de los corredores marítimos vitales
  1. Movilización tribal
  2. Ataques brutales
  3. Al-Qaeda acecha

Los barcos que cruzan el estrecho de Bab al-Mandeb sufren amenazas constantes, además del bombardeo de puertos e instalaciones petroleras, lo que ha impactado directamente en el comercio mundial.

En Hadramaut, la provincia más grande de Yemen en extensión, la situación ha empezado a tomar un rumbo complejo que, según analistas, podría desembocar en crisis de largo plazo, dejando a los civiles en una posición muy difícil.

Desde 2024, Hadramaut ha presenciado una escalada militar tras la creación por parte de Amro bin Habreesh de fuerzas armadas llamadas “Fuerzas de Protección de Hadramaut”, como un contingente paralelo a la reconocida internacionalmente “élite hadramí”.

En el último despliegue sobre el terreno, las milicias tribales anunciaron su control total sobre los campos petroleros de Al-Masila, la mayor compañía gubernamental de venta de petróleo en Hadramaut.

En su comunicado, las milicias dijeron que su objetivo es reforzar la seguridad en los campos petroleros y defender las riquezas nacionales de cualquier ataque o intervención externa, al considerarlas patrimonio del pueblo.

Add Saleh Al-Duwaila, portavoz de la alianza tribal, afirmó que lo que ocurre sobre el terreno constituye el inicio de las “batallas de Hadramaut”. Señaló en una publicación en redes sociales que Hadramaut ha sido una batalla aplazada que se ha estado preparando desde hace tiempo y confirmó la cercanía de la “hora cero”.

Movilización tribal

Analistas yemeníes consideran que la movilización y el reclutamiento tribal presagian una crisis de gran alcance, amenazan la unidad del pueblo yemení y sirven gratuitamente a actores externos que acechan al país.

El escritor político Samih Bahajjaj declaró que Hadramaut está atravesando “una fase sensible que requiere un alto grado de conciencia y responsabilidad”. Enfatizó que “la amenaza no puede ser una solución a ninguna causa”.

Añadió que “las sociedades no se construyen con escaladas o violencia, sino con sabiduría y respeto mutuo” y subrayó que “la sangre de un hadramí es sagrada para otro hadramí”. Aseguró que el lenguaje de la amenaza reduce el espacio para la razón y conduce a conflictos que no benefician a nadie, haciendo que la sociedad sea la principal perdedora.

Samih Bahajjaj recordó que Hadramaut ha sido históricamente un ejemplo de paz y convivencia, y no ha conocido conflictos internos — advirtiendo que el discurso amenazante pone en riesgo este valioso legado. Y advirtió también que cuando la discordia estalla es difícil apagarla, y que quien ama Hadramaut debe preservar su unidad social y calmar la situación. Finalmente recalcó que el diálogo y el consenso son el mejor camino, porque “Hadramaut es más grande que las disputas y demasiado valiosa para convertirse en un campo de batalla”.

Ataques brutales

La movilización de los grupos armados ha derivado en ataques contra instalaciones vitales, lo que pone en peligro los recursos del Estado y a los civiles desarmados, además de abrir la puerta a intervenciones extranjeras.

El sábado 29 de noviembre de 2025, milicias tribales atacaron posiciones pertenecientes a las Fuerzas de Protección de Empresas e irrumpieron en instalaciones de la compañía petrolera PetroMasila, en un movimiento descrito como “agresiones y una peligrosa escalada”.

El mando de la Segunda Región Militar en Hadramaut condenó el ataque y afirmó que la acción “representa un ataque directo contra los recursos del pueblo y contra una instalación que constituye uno de los pilares más importantes de la economía nacional”.

Aseguró que “estas agresiones suponen una amenaza explícita a la seguridad y estabilidad de Hadramaut, e intentan arrastrar a la provincia a un escenario de caos mediante el ataque a unidades de la élite hadramí e instalaciones petroleras”.

La institución militar aseguró que —de acuerdo con sus responsabilidades nacionales y constitucionales— tomará todas las medidas necesarias para proteger las instalaciones petroleras, especialmente los campos de PetroMasila, y que “golpeará con mano de hierro a quien intente dañarlas”.

Pidió a todas las partes “anteponer la razón y resolver los desacuerdos por vías pacíficas, lejos de cualquier práctica que pueda conducir a consecuencias desastrosas”.

Al-Qaeda acecha

El reclutamiento tribal amenaza la estabilidad de la región, del mundo y de las rutas de transporte marítimo dada la ubicación estratégica de Hadramaut. Además, enfrentarse a las fuerzas sureñas legítimas en Hadramaut debilita el frente común contra los hutíes y Al-Qaeda, y sirve gratuitamente al proyecto iraní que busca fragmentar Yemen y prolongar la guerra.

Analistas ven que el reclutamiento tribal podría allanar el camino —“alfombrado de flores”— para el resurgimiento de Al-Qaeda en la Península Arábiga. Otros no descartan que los hutíes estén implicados en este movimiento tribal.

Al-Qaeda sufrió una derrota contundente el 24 de abril de 2016 a manos de la élite hadramí con apoyo de la coalición árabe, tras haber controlado Al-Mukalla y amplias zonas de Hadramaut entre 2015 y 2016 aprovechando la debilidad del Estado y su distracción en otros frentes.

El pasado agosto, Al-Qaeda en la Península Arábiga publicó un comunicado desde Hadramaut en el que llamó a detener la exportación de crudo y a intensificar la confrontación con el gobierno legítimo.

Incitó directamente a las armas y a atacar a quienes calificó de “colaboradores”, usando el tema de Gaza como excusa para movilizar a la opinión pública, intentando presentar la caída del gobierno yemení como un apoyo al pueblo palestino.

Esta llamada coincide con la visión de la milicia hutí, que ha utilizado repetidamente el petróleo como herramienta de chantaje político y económico. Analistas no descartan la existencia de una alianza no declarada entre ambas partes.

Muchos observadores señalan que el lenguaje y el contenido del comunicado parecían escritos “con tinta hutí” y copiados de los “cuadernos de Saada”, en referencia a la similitud evidente con el discurso propagandístico de los hutíes.

Los analistas explican que Al-Qaeda entiende que reubicarse requiere aprovechar temas muy sensibles, entre ellos el de los recursos petroleros de Hadramaut, que representan una arteria económica vital para el gobierno legítimo.

Un estudio del Centro Yemen y Golfo para Estudios indicó que Al-Qaeda en la Península Arábiga ha experimentado transformaciones profundas por factores internos y externos.

Estas transformaciones lo han acercado más que nunca al “Eje de la Resistencia” liderado por Teherán.

El estudio prevé que la organización aumentará sus actividades yihadistas en dos frentes:

  1. las zonas liberadas bajo autoridad del gobierno legítimo,
  2. y los intereses internacionales en Yemen o en el extranjero.

La cercanía con los hutíes podría darle al grupo refugios seguros y capacidades cualitativas con impacto en su actividad militar y de seguridad.

El estudio concluye que “estos cambios, aunque representan para su líder Khaled Batarfi una oportunidad para evadir las dificultades actuales, al mismo tiempo alimentan más divisiones internas y amenazan la capacidad del grupo de mantener su independencia y actividad sobre el terreno”.