Opinión

De nuevo la guerra en Siria y algo más...

Soldados en Siria

A pesar de que Turquía junto a Irán forma parte de la troica encabezada por Rusia que negocia en Astana y otras capitales la paz para Siria; no es la primera vez que busca un pretexto para meter sus narices en dicho país aunque no se le hubiera llamado para ello. Los argumentos usados han sido varios, unas veces en contra y otras a favor de las fuerzas leales a Bashar al-Asad, según les convino; pero siempre y de paso, para hacer el mayor daño posible a la población y fuerzas kurdas desplegadas en o cercanas a la franja limítrofe a su frontera común. De entre aquellas operaciones, destacan las denominadas “Escudo del Éufrates” en 2016  y la Operación “Rama de Olivo” en 2018.

Tan solo han pasado unos pocos días desde que Erdogan lanzó la última operación militar sobre Siria, la hipócritamente titula Operación “Fuente o Primavera de Paz” o algo así; de nuevo en la zona ocupada por los kurdo-sirios para masacrarles sin tapujos ni excusas inmisericordes. A pesar de tan escaso periodo de tiempo de combates desiguales, son muchas las consecuencias extraíbles de dicho conflicto tanto por su importancia, por la ferocidad de los mismos como su gran repercusión internacional a consecuencia sobre todo, de la liberación de parte de los presos del ISIS en sus manos, el nuevo éxodo masivo creado y la hipócrita pasividad de la Comunidad Internacional (CI).

Erdogan siempre ha intentado esconder sus verdaderos propósitos para lanzar estas operaciones contra los kurdos en suelo sirio y, para ello, las disfraza y trata de ocultar que realmente constituyen un acto de fuerza, represalia y aviso sobre dicha población -un primitivo pueblo que tras el Tratado de Lausana (1923) quedó repartido en diversas zonas de varios países del entorno (Turquía, Siria, Irán, Irak y parte de la vieja URSS) y que sigue soñando con el renacer, algún día, de su pueblo en su asentamiento primitivo, el Kurdistán-. Pueblo, que actualmente se encuentra concentrado en las llanuras y tierras altas de Mesopotamia que comprenden: el sureste de Turquía, noreste de Siria, norte de Irak, noroeste de Irán y suroeste de Armenia. Se estima que en total podrían llegar a ser unos 25 a 35 millones de personas, la mayoría de ellos sobre Turquía.

Para que la mencionada reunificación se haga realidad, los kurdos necesitan el eficaz apoyo y levantamiento en armas del PKK (el partido de los trabajadores del Kurdistán) muy activo política y militarmente en Turquía, donde a ratos es considerado como terrorista, durante muchos años y al que se encuentran afiliados varios millones de turcos; razón más que suficiente para que Erdogan piense en desactivarlo a toda costa.

Por otra parte, y siguiendo la tradición, el mendaz uso de los peshmergas kurdos por parte de EEUU para usarlos como fuerza de choque en la lucha contra el ISIS a cambio de las necesarias armas, dinero e instrucción y evitar con ello las bajas norteamericanas en este caso, fue uno de los principales detonantes para que Erdogan empezara sus políticas de distanciamiento con EEUU y, por contra, de acercamiento a los amigos de Al Asad, Irán y Rusia dada la oposición de aquellas a las fuerzas leales al sátrapa dictador.

Las distancias y reproches entre turcos y norteamericanos, a pesar de los muchos intereses que comparten durante años, han llegado a ser demasiado grandes; provocado verdaderas situaciones de gran tensión diplomática y diversos vetos de Trump para la venta a Turquía de material sofisticado como los cazas F-35 a modo de represalia de la compra, a su vez  por parte turca, de los misiles de defensa antiaérea S-400 de fabricación rusa. Venta, vetada por Trump para, oficialmente y en prevención, evitar la posible trasferencia de información al fabricante de los sistemas de navegación, de armas y de control de este avión al integrarse en medios de defensa antiaérea rusos.

Como suele ser habitual en Trump, que cambia de postura de inmediato y sin venir a cuento, pasa del odio al amor y viceversa en cuestión de segundos y a veces le basta con una simple llamada o un guiño, así le ocurrió con Erdogan. En días u horas, tras muchas discusiones y vetos, pasó de villano a amigo del alma y para ello debía cambiar de cabalgadura y abandonar a los que habían sido unos pobrecitos oprimidos, odiados y perseguidos por todos y no tenían más amigos que el Tío Sam, los kurdos de Siria.

De pronto cayó del caballo al más puro estilo del apóstol Santiago y se dio cuenta de que los kurdos eran unos auténticos desconsiderados porque, según su versión, EEUU ya les había pagado sus servicios con creces, a pesar de  haber sido unos niños muy malos, ya que, según él y sus teorías o inventos personales (fake news), estos en su día no corrieron “en ayuda de los aliados en el desembarco de Normandía”. Su saco de excusas y mentiras ha ido creciendo y ayer mismo, les acusón de ser tan malos o peor que los terroristas yihadistas del ISIS; haciendo un guiño con ello a las teorías de Erdogan.

La historia real de los kurdos es bien diferente; no hay que olvidar que su pueblo, desde hace tiempo, vienen siendo masacrado o usado en varios conflictos por muchos occidentales en los grandes conflictos, para posteriormente, olvidarlos cual pañuelo desechable[1] cuando se tiene un gran catarro. Así, de la noche a la mañana, les dejó tirados en las manos del nuevo Sultán, Erdogan.

Sultán que busca venganza porque la verdad que subyace detrás de toda esta incipiente masacre muy desproporcionada y bastante inhumana, está en el mal resultado de las pasadas elecciones locales en Turquía y el descenso de su popularidad. Tanto fue así, que le costó la pérdida de las alcaldías en varias ciudades importantes -entre ellas Estambul- por mucho que tras todo tipo de triquiñuelas hiciera repetir el proceso electoral en ellas. Pérdida de popularidad y apoyo, que muchos analistas internos turcos achacan a haber bajado su tradicional grado de dureza y persecución sobre el PKK y a la subida en popularidad de estos entre el pueblo turco.

Otro de los motivos de su intervención militar, se basa en su deseo de expansionismo en Siria; país en el que siguen existiendo zonas consideradas turco otomanas, como un enclave situado en una península del río Éufrates, a una treintena de kilómetros en el interior de Siria, que consistía en un puesto militar y un mausoleo donde se acogían los restos de Suleyman Shah, el abuelo del fundador de la dinastía otomana.

El lugar, era territorio soberano de Turquía en virtud de un tratado internacional de 1921 y estaba protegido por 38 soldados turcos, cuya misión se renovaba periódicamente. Ante la posibilidad de quedar aislado y caer en manos del ISIS, en 2015 fue el objetivo de una fugaz operación militar para rescatar las fuerzas de seguridad turcas, recuperar los restos religiosos allí depositados y trasladarlos a un enclave de iguales dimensiones, aunque más seguro y siempre dentro de Siria, tomado por la fuerza, en la aldea de Ashma, a unos 200 metros de la frontera con Turquía.

En cualquier caso, sea por lo que sea; la verdad es que, tras varios días de lucha despiadada y totalmente desequilibrada en medios y fuerzas, en la que todos -civiles y guerrilleros- son sus enemigos; ya se han producido varios centenares de muertos y heridos, así como más de 150.000 desplazados ante los “despistados” ojos de la CI que una vez más ha mostrado su ineficacia, poco interés en solucionar los ataques contra los derechos humanos y su gran bajeza moral.

Ni los foros globales la ONU, ni los regionales como la UE, la OTAN o la Liga Árabe han sido, de momento, capaces de reaccionar para pararle los pies a quien haciendo uso de una capacidad y medios más que desproporcionada, sin declaración previa de guerra ni como reacción a un ataque en fuerza sobre su nación, invade a otra vecina en busca del ratón que pulula mora o habita en una zona que no le gusta al sultán por aquello de lo que un día, le pueda pesar. 

Siria junto a sus pocos verdaderos aliados, Rusia e Irán, tratan de rellenar el vacío físico -las bases y posiciones militares fronterizas abandonadas precipitadamente por los norteamericanos, ya han sido ocupadas por tropas leales o amigas de Al Asad-. EEUU y su presidente, una vez más, han mentido repetidas veces tanto al cambiar de versión sobre su posición, misión  y apoyos en la zona, como en lo referente a la entidad y despliegue real de sus fuerzas en la misma o en su vecindad. Se ha hablado de entre cincuenta y cien efectivos, para al día siguiente, llegar al millar las tropas que abandonaron el lugar. Yo, personalmente, creo que han sido muchas más.

La UE -asustada y acongojada por la anunciada amenaza de Erdogan sobre la posibilidad de abrir el grifo y dejar el camino expedito a los más de tres millones largos de refugiados que retiene en su territorio sobre nuestras fronteras cercana, si se le incomoda o reprende- calla y otorga. Se limita a censurar y denostar con la boca pequeña las poco acertadas acciones turcas en la arena internacional y con ello, a demostrar que los varios miles de millones de euros entregados ignominiosamente al carcelero más atroz del Siglo XXI -nombrado y solicitado a instancias de una sociedad “civilizada” como la europea- han ido directamente al sumidero; no han satisfecho sus ansias de dinero y, lo que es peor, le han facilitado que posteriormente, como es el caso, pueda usar los refugiados como arma arrojadiza, amenaza y elemento de disuasión frente a tomar represalias de mayor calado. Sólo algunos de sus miembros han acordado no vender, al menos de momento, armamento al malvado otomano. Ya veremos cómo queda esto plasmado.

Como declaración institucional de la Unión, en boca de su Alta representante para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini días antes de ser sustituida por Borrell, quedó a modo de regañina light, el siguiente mensaje: “La operación turca en el noreste de Siria puede abrir un nuevo y dramático capítulo en la ya muy oscura historia de la guerra siria… Hacemos una llamada a Turquía para detener inmediatamente sus acciones militares unilaterales”.
España, como siempre, con el paso cambiado y haciendo el ridículo durante mucho tiempo a pesar de todas las luces de alarma que han ido saltando en y desde Turquía hace más de tres años; exactamente, desde que en 2015 se prestó voluntariamente -para aumentar su visibilidad en la OTAN y ahorrar efectivos y riesgos al no actuar directamente en fuerza en otros conflictos del área- a cubrir el hueco que dejaron otros aliados, holandeses y norteamericanos; hartos y cansados de lidiar con los turcos, para defender sus fronteras de potenciales ataques antiaéreos provenientes del conflicto en Siria. 

Apoyo que se cedió aún a costa de dejar nuestro solar patrio desprotegido de posibles ataques de otros lares al desplegar nuestro escaso material Patriot para que los turcos se encontraran protegidos contra “imaginarias” amenazas provenientes de unos hipotéticos enemigos desde Siria. Enemigos, que con el transcurso del tiempo y más durante los últimos dos o casi tres años, se han transformado en sus mejores amigos con los que, en dicho conflicto van de la mano y hacen todo tipo de negocios en este campo y en otros sentidos menos apropiados.

Zapatero tardó días en hacer volver nuestras tropas de Iraq porque decía que aquella era una misión absurda y desproporcionada contra los derechos humanos y no estaba avalada (siendo mentira) por la ONU. Sin embargo, su mejor alumno, Sánchez; el mismo que se rasga las vestiduras contra los norteamericanos y los sauditas; lleva más de un año en el cargo, deshojando la margarita con este tema y aún no se ha decidido a tomar postura por mucho que haya visto y oído, e incluso prolongó la misión, por seis meses más el pasado verano. Parece que ahora se lo está pensando. Veremos.

Trump, el miserable presidente, que miente más que habla, que vende a cualquiera de su círculo al mejor postor por muy colega que aparente ser, quien ha demostrado que verdaderamente no tiene amigos y que es menos fiable que una escopeta de feria; ha mentido varias veces  con este tema y ahora, con la boca muy pequeña promete, a modo de pequeña y testimonial compensación, arruinar económicamente a Turquía si, finalmente Erdogan se atreve a masacrar a los kurdos en sus tierras y aldeas. El lunes 14 dio la orden de empezar a tomar medidas sobre los aranceles que gravan determinados productos (principalmente el acero sobre el que, recientemente, había reducido sus recargos el 50%) y algunas personas relacionadas con las operaciones militares en curso en esta parte de Siria. No sé cuánto habrá que ver, esperar y contabilizar para que este truhan, se ponga las pilas y de verdad comience a andar porque con estas medidas no les va nunca a arruinar.  

En realidad EEUU, como a renglón seguido se verá, es otro país más en la lista de rehenes de Turquía, lo que obliga a que las reacciones de Trump hacia ellos sean bastante medidas y muy calculadas conociendo los calentones y las bruscas reacciones de Erdogan. Desde la famosa crisis de los misiles de Cuba, EEUU se vieron forzados, como intercambio con Rusia, a desmontar unos obsoletos misiles que tenían desplegados en Turquía y que ya pensaban desactivar. A cambio de aquellos misiles y con menor grado de peligrosidad inminente, EEUU introdujo en el país unas 50 bombas nucleares del tipo B61, depositadas junto con los medios aéreos y el personal necesario para su lanzamiento, en la base aérea de Incirlik; base, que comparten con Turquía. 

Si las relaciones entre ambos se complicaran, EEUU se verán obligados a trasladarlas de ubicación a otro país OTAN más seguro o a retirarlas definitivamente de la cercanía de Rusia junto con todos los medios necesarios y unos 2500 militares envueltos en dicha misión. Lo cual, reduciría la amenaza sobre Rusia; a la par que no es nada sencillo de ejecutar y muy costoso a la vez en momentos de cierta estrechez.

Los kurdos, en su precipitada huida por la propia supervivencia y/o como forma de llamar la atención internacional, han abandonado a su suerte a parte de los presos del ISIS encarcelados en algunas prisiones bajo su custodia y, también, han abierto las puertas a las familias de estos que pacientemente esperaban en determinados campos de refugiados su licencia o puesta en libertad. Este gesto o nueva inyección real de personajes sanguinarios y aguerridos guerreros yihadistas sobre el terreno, no deja de ser la raíz y el alma de una nueva y ciertamente posible recuperación de la capacidad y potencia del ISIS en aquellas tierras o donde quiera que finalmente vallan los que tan fácilmente se acaban de librar de sus carceleros y grilletes.  Sobre los que quedan entre rejas, ya se empieza a discutir sobre quién debe caer la responsabilidad de su custodia sin haber alcanzado a una solución que satisfaga a todos. 

Israel, país que atraviesa problemas internos y externos de mucha importancia en estos momentos y es un muy buen especialista en descubrir ladinos, traidores y falsos ya declara oficialmente que ha dejado de creer y confiar en EEUU, si es que Trump continúa cambiando de criterio y desbarrando tan fácilmente mientras permanezca al frente de un país; del que siempre ha sido considerado su mejor amigo, pero que ahora, con estos gestos de abandono hacia los kurdos, demuestra que no mantiene sus compromisos, no tiene allegados ni preferencias.  Para ellos, los judíos, el “América lo Primero, se ha traducido por un “Sólo América”.  

Cosa similar le ocurre a Arabia Saudí y unos pocos países árabes más que aún parecen aguantar el tirón para poder solicitar y acoger a más tropas norteamericanas con el fin de comprar o garantizar su seguridad y protección. No obstante, tengo la sensación, que la mosca tras su oreja al respecto, se ha hecho muy gorda y se ha convertido en moscardón al ver lo fácil que hacen la pirula a los demás. Otro punto de gran mosqueo indisimulado hacia la costosa protección de los norteamericanos proviene de lo poco efectivos que han sido sus servicios, sistemas de armas y medios de inteligencia e información temprana, lejana y cercana para proteger sus instalaciones petrolíferas durante los recientes ataques con misiles y drones iraníes no muy sofisticados ni verdaderamente avanzados; así como la vilmente acallada, vergonzosa derrota de las altamente costosas “unidades militares” formadas por aluvión de tropas mercenarias, muy mal instruidas y pésimamente comandadas en Yemen a manos de los rebeldes hutíes; un tema, en el que algo habrán tenido que ver los norteamericanos.

Putin con este tema, se encuentra descolocado, al menos aparente e inicialmente. Su otro amigo en la zona, a quien le vende de todo (armamento sofisticado, tecnología para centrales nucleares y ductos para el transporte de derivados del petróleo fundamentalmente), el que paseaba a su lado en Astana para las negociaciones de Paz en Siria y el que servía de nexo de unión con Irán en los conflictos regionales; de pronto, ve que abandona sus pasos, al parecer no le informa previamente, y de nuevo, hace la guerra en Siria por su cuenta. 

Ya le impidió a Erdogan, alguna que otra vez y por la fuerza, penetrar con tropas en masa en territorio sirio; esta vez no ha dicho nada públicamente, pero su silencio puede ser presagio de algo mucho peor si Al Asad pretende férreamente, como así parece, defender la integridad territorial de Siria. Putin no tendrá más remedio que tomar  parte por uno de los dos y creo adivinar hacia donde se inclinará la balanza. De momento, telefónicamente y a concretar en un próximo encuentro en Moscú -a cambio de dejarle matar a unos cuantos kurdos-  ya le ha hecho prometer a Erdogan que no va a poner en peligro la integridad territorial sira. Perder su papel y prestigio en Siria y mantener su ventana al aire fresco del Mediterráneo vale más que una serie de negocios de armamento, máxime, cuando muchas ventas aún están en el alero y Turquía económicamente, no pasa por un buen momento para meterse en costosos estipendios en armamento.  

La ONU no paree estar dispuesta a mucho más que condenar un acto bellaco y a instar a Turquía a dejar de guerrear. A día de hoy, y para cubrir las apariencias, tan solo se ha conseguido que cinco de los países europeos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Alemania, Francia, el Reino Unido, Bélgica y Polonia) el pasado 10 de octubre, hayan emitido una declaración conjunta instando a Turquía a detener su operativo militar en el norte de Siria, ya que consideran que la acción no ayudará a resolver los problemas de seguridad de Ankara.  El resto, y no se sabe hasta cuándo, guarda un cobarde silencio, nada compatible con su misión fundamental de “proteger” los derechos humanos en el mundo. A últimas horas, algo parece que se discute, a puerta cerrada para no dejar claves ni pistas de nada.

La Liga Árabe reunida de urgencia el pasado día 12 de octubre por boca de su Secretario General, Ahmed Aboul Gheit, instó a Turquía a detener inmediatamente su operación militar en el noreste de Siria y retirar sus tropas del país árabe. Le atribuyó toda la responsabilidad a Turquía "por posibles consecuencias humanitarias de la agresión”. Además, los ministros de Exteriores de los países de la Liga Árabe acordaron examinar medidas políticas y económicas contra Turquía. Hasta hoy.
Por su parte la OTAN, organización a la que pertenece Turquía y es un miembro muy importante –el segundo en efectivos de la Alianza- no ha podido ser más diplomática en la caustica reacción del Secretario General Jens Stoltenberg, en su perfil de Twitter  "Confío en que Turquía actúe con contención y garantice que los avances que hemos logrado en la lucha contra Daesh no resulten amenazados". Ni siquiera inmutarse, negarse, ni sufrir un ataque de risa cuando al principio de los hechos, Erdogan tuvo la desfachatez solicitar la ayuda de la Alianza en función del Artículo 5 de la carta fundacional.

La OTAN interpreta y teme que enfadar aún más a Turquía (dado lo expuesto anteriormente), podría suponer un gran peligro para la cohesión y el futuro de la Alianza- Organización, que atraviesa situaciones de graves tensiones por cuestiones derivadas de las ridículas inversiones en armamentos por gran parte de sus miembros (tema que algunos ineptos o incautos daban por zanjado y acaba de ser esgrimido por Trump para la subida de aranceles a algunos países europeos, entre ellos España), las pocas ganas de EEUU en mantener la Organización tal y como está, el futuro papel que jugará la nueva UE y sus pretensiones de defensa propia tras el Brexit del Reino Unido, las pendientes nuevas reorganizaciones de estructuras y misiones propias, la verdadera redefinición de las relaciones con Rusia y la postura a tomar ante las crecientes amenazas chinas.

La situación de tensión y la intranquilidad creada a la vista de la facilidad de penetración y la escasa resistencia real de los kurdos frente a los ataques turcos, ambas debidas a la gran diferencia en capacidades y medios militares entre los bandos, provocaron hace pocos días que Erdogan se animara a continuar y haya decidido llevar sus acciones y tropas más allá de los límites previstos inicialmente. Límites, que al parecer habían sido previamente pactados con los norteamericanos para el establecimiento de una zona de seguridad al otro lado de su frontera común para expulsar a los kurdos que les pudieran amenazar en su día y como el terreno adecuado donde reasentar los ya mencionados más de tres millones de refugiados sirios que tiene viviendo en su país.

La posibilidad de que dicha ampliación del terreno a dominar se lleve a cabo,  hace que el temor del expansionismo turco se traslade a otros países ribereños donde habitan kurdos; así las protestas contra la invasión turca se están multiplicando por todo el territorio del vecino Kurdistán iraquí, lo que le complica mucho la frágil situación política por la que atraviesa dicho país y su frágil gobierno con la población levantada en su contra debido a la situación de pobreza y necesidad en la que viven y por estar reprimida ferozmente por aquel. 

Por su parte Irán no aparenta estar muy contento con esta injerencia turca en el territorio de su amigo Al Asad, por quien han puesto sobre el terreno muchos esfuerzos de todo tipo y bastantes muertos por defenderle y al mismo tiempo, como medio para entrenar sus fuerzas de elite, desplegarlas en posiciones cercanas a Israel, como forma de hallar salida al Mediterráneo y para usar dicho territorio como base de partida o lugar de paso para el trapicheo con todo tipo de armas y misiles con sus protegidos, las fuerzas de Hezbollah del Líbano. Por si acaso y a modo de enseñarle los dientes y avisarle de su presencia a Erdogan, Teherán -sin previo aviso- montó la semana pasada unas maniobras importantes en terrenos cercanos a la frontera común con Turquía.    

Turquía tras este movimiento geopolítico bastante en falso y en base a argumentos poco sopesados, está haciendo su agosto inicial, pero puede que el angosto y espinoso camino andado durante varios difíciles años hacia su transformación en una potencia con posibilidades de aspirar a cierto liderazgo zonal, pueda irse al traste por ser visto como un país agresor, que actúa sin razón aparente, falto de coordinación con los demás actores en cuestión y, a la vez, se haya mostrado como muy despiadado en un territorio harto de tanto descalabro. Por ello, cualquier día, las fuerzas de los países divergentes con su forma de actuar y pensar reaccionen en su contra. En definitiva, puede que recupere parte del prestigio interno de cara a su parroquia, pero es muy posible que lo estuviera o fuera a perder a raudales fuera de ella. 

No se puede decir que Erdogan y sus estrategas no hayan realizado un buen estudio de los factores de la decisión. Saben que la mayor parte de los elementos fundamentales de la CI, capaces de pararle los pies, están en deuda o constreñidos por favores o amenazas por su parte. 
Tras haber permanecido como el “guardián protector” de más de tres millones de refugiados, la ONU y la UE, aunque se le haya pagado por ello, están en deuda con dicho gesto y no pueden afearle una escaramuza “razonable”; sobre todo, tras denegarle la incorporación a la Unión tras muchos intentos y llamadas a la puerta para entrar en ella de todas las maneras. 

La OTAN y EEUU tiene deudas importantes por su despliegue y aportaciones a la Alianza y para EEUU en particular; una salida turca precipitada de la OTAN la dejaría en franca desventaja frente a las grandes amenazas que podría afrontar. 

Rusia y Siria, tras las dudas iniciales de Erdogan y sus ambigüedades con el ISIS en los albores de la contienda, también le agradecen que finalmente tomara parte por su bando y con ello “internacionalizara” la defensa de Al Asad y el papel de Rusia ante la CI en lo referente a la pacificación en Siria. 
Sin olvidarse de Irán e Iraq, cada uno a su manera, habían comenzado negocios y relaciones políticas de cierta importancia de las que todos se beneficiaban al dejar de lado a EEUU y su liderazgo zonal, ni de Israel, que por su parte, se queda algo más aislado para su hipotética defensa, colgado de la brocha al quitarle la escalera norteamericana y ya pone sus barbas a remojar al ver a las de otros afeitar.

Dado que todo tiene su punto de rotura y claramente marcada la temperatura de ebullición y aunque, no es que la mayor parte de los actores mencionados tengan especial simpatía y ardan en deseos de protección hacia los kurdos; cualquier movimiento agresivo, que día a día aumente en intensidad y/o el radio de acción, pronto se tornará en un potencial y grave peligro para la vecindad por inspirarse en momentos de grandeza y anunciar pretensiones de liderazgo en tiempos de tensión, justo en unos momentos en los que los norteamericanos muestran que su idea de abandonar Oriente Medio va tomando forma y ya dan claros síntomas de llegar a este punto de decisión.      

La zona ha sido, es y será un hervidero de conflictos; reabrir de viejo-nuevo un conflicto, que aún no se había cerrado del todo, sobre un país que lleva más de un lustro envuelto en una  guerra fratricida y muy enconada; en una zona y momento en el que todo apuntaba a una posible y paulatina recuperación de la normalidad y hacerlo sin el arbitrio norteamericano, ni el visto bueno oficial de Moscú, no es un plato de buen gusto para nadie y menos para una CI embebida en temas muy calientes y hasta desorbitados en todos y cada uno de los continentes y estando cercanos a recesiones económicas y bien escasos de potentes, capaces y decisivos liderazgos. 

Veremos cómo se soluciona; la receta de Trump sobre Turquía es a largo plazo siempre que se aplica con mayor alcance e intensidad, y las “no soluciones” del resto de actores son tan inoperativas como vacías de contenido y realidad. Puede que la única solución, de nuevo se encuentre en los países directos sufridores y sus vecinos; liderados o coordinados de nuevo por Putin aunque sea en la sombra, con lo que su hegemonía en la zona quedará sellada para lustros sin discusión. Varias veces, Trump ha dado por hecho que su liderazgo zonal, está muerto y que su amigo Bladimir es su relevo natural.

De nuevo, el silencioso y escurridizo Xi Jimping calla y otorga sin dejar sentir su opinión ni pensar en cómo se debe solucionar este tema. Lo suyo son los negocios fáciles y baratos, no hacer mucho ruido y quedar siempre bien con aquel con quien pueda negociar en condiciones de ventaja para suplir su gran necesidad exterior al precio más bajo.

Si en EEUU, de la mano de Trump, se decidió abandonar la zona; este es el peor modo y momento para hacerlo. No solo, no deja amigos allá; sus últimos actos son tan burdos y grotescos que pueden dar mucho que pensar a todos aquellos que hacen negocios con ellos en las áreas de defensa y en tratos de los que pensaban no tener fecha de caducidad.     


[1] https://www.lavanguardia.com/internacional/20191010/47891291500/donald-trump-kurdos-segunda-guerra-mundial-normandia-ejercito.html