Opinión

El Parlamento de Argelia no aprobará la Ley de hidrocarburos en su actual formulación

Protestas en Argel contra el proyecto de ley de hidrocarburos

El Gobierno argelino se ha reunido este domingo bajo la presidencia del jefe del Estado interino Abdelkader Bensalah, y ha aprobado dos proyectos de Ley, uno relativo al Presupuesto para 2020, y el otro la Ley de Hidrocarburos, que es un primer paso hacia la apertura y liberalización del mercado de energías fósiles.  

En relación a este último proyecto legislativo, que ha acarreado grandes movilizaciones populares en su contra en las que se acusa al régimen de despilfarrar y vender al mejor postor las riquezas naturales del país, se le considera un paso importante en la liberalización de los recursos energéticos. El ministro de Energía Mohamed Arkab tuvo un desliz la semana pasada al declarar que “el proyecto de Ley de Hidrocarburos ha sido discutido con cinco de las grandes compañías internacionales del sector”. 

Sin lugar a dudas este proyecto de Ley es un paso hacia la liberalización del mercado, pero aún debe obtener la aprobación del Parlamento, lo cual está muy lejos de suceder. No hay ninguna garantía de que la Cámara de representantes vaya a dar el visto bueno al proyecto de Ley. Es más, parece mucho más probable que el Parlamento rechace el proyecto, y pida que se discuta en la futura asamblea salida de las Elecciones legislativas que deberán ser convocadas por el presidente que salga de las Presidenciales de diciembre próximo. 

De los dos grandes partidos parlamentarios, el segundo en diputados, la Regrupación Nacional Democrática (RND) se ha mostrado ya partidario de continuar la discusión sobre le futura Ley abriendo el debate a otras fuerzas; y el principal partido, el Frente de Liberación Nacional (FLN), no se ha pronunciado aún, aunque ve la actitud del gobierno “precipitada” para aprobar una Ley que hipoteca el futuro del país. 

El fundamento mismo del FLN, que es la doctrina nacionalista y anticolonialista, le hace muy difícil aprobar el proyecto de Ley, no tanto por la presión de las movilizaciones en la calle, sino porque abre la puerta a una presencia de las multinacionales del petróleo, francesas y americanas en particular. Algo que el nacionalismo no puede aceptar  sin más. 

Tampoco las Fuerzas Armadas pueden apoyar el proyecto tal cual ha sido aprobado por el Consejo de Ministros. La razón fundamental es que el Presupuesto de seguridad y defensa, que según algunos analistas sobrepasa ampliamente el 10% del conjunto, tiene la garantía de su permanencia en los ingresos que el Estado obtiene de la venta de gas y petróleo. Si se dejan estos ingresos a las fluctúa iones del mercado y a los beneficios compartidos entre el gobierno argelino y las multinacionales, podrían verse en peligro. El Ejército, como institución eminentemente conservadora, optara por el escenario mas favorable que garantice su Presupuesto de compra de armas y de funcionamiento. 

El escenario más previsible es que el proyecto de Ley beneficiará de una prórroga hasta el primer semestre de 2010, durante la cual continuará el debate sobre su formulación. La algarabía creada en los medios de comunicación occidentales, que ya dan por segura la liberalización del mercado de hidrocarburos en Argelia y la penetración con fuerza de las multinacionales del sector en el país, parece más una presión adicional hacia la opinión pública argelina, mostrando los “beneficios” que tendrá para el país su entrada en el mercado liberal. 
Pero  la realidad es otra: el peso en las estructuras políticas y estatales, así como en la sicología popular, del nacionalismo anticolonialista, frenará el entusiasmo de las grandes empresas que, como CEPSA y Repsol, ya se ven en el mercado argelino.