Opinión

Un centenar de poltronas

Antonio Regalado/Bahía de Itaca

Con estos mimbres no se puede construir un gobierno de España, porque Iglesias quiere cabalgar como caballo de Troya por el Presupuesto social contra el propio Estado.               

El rechazo de Pablo Iglesias a la irresistible oferta del candidato Pedro Sánchez (una vicepresidencia social para la compañera del líder de UP y tres o cuatro ministerios con casi un centenar de poltronas) eran un precio generoso, indispensable pero insuficiente para un socio preferente que imploraba in extremis cambiar Trabajo por las políticas activas de empleo, transferidas a las CCAA. Un socio preferente que no garantiza la mayoría absoluta. 

Iglesias se excluyó de la carrera ministerial cuando el doctor Sánchez le acusó de que no defendía la democracia, ni a la Monarquía Parlamentaria, que reconocía a los golpistas como presos políticos y que todavía apoyaba el derecho a decidir en Cataluña. ¿Apoyaría UP una posible aplicación del 155? Rotundamente, no. Ergo, Pablo quedaba excomulgado para acceder al Consejo de Ministros. Pero no su señora y el camarada Echenique que piensan lo mismo que él. ¿No es esto discriminación ideológica?

Abstención con insultos

En las últimas horas, Moncloa desveló algunas exigencias podemitas (entiéndase Justicia Fiscal, un paso más allá de la Justicia Social) que convertirían al aspirante en un rehén de los amigos de Maduro.  ¡Viva la ingeniería social y el espionaje a los niños en los recreos de los colegios catalanes para controlar si hablan español!  (“No se les expió  se les observó de incógnito”), asegura el consejero filonazi de educación de la Generalidad. Con un par.

Tras presentar un discurso centrista y moderado, transcribiendo las 200 medidas del remoto encuentro PSOE-Ciudadanos en las dos primeras horas de debate -sin mencionar ni una sola vez a Cataluña- el presidente en funciones suplicó a azules y naranjas que le permitieran hacer gobierno para no depender de los separatistas, los compañeros de viaje que le llevaron en volandas a La Moncloa hace trece meses.

¿A cambio de qué? De nada. Por el bien de España, imploraba Pérez-Castejón. Eso sí, sin parar de insultarlos en las réplicas y dúplicas, ora desde la tribuna, ora desde el escaño del banco azul. “Las derechas de Colón unidas a la extrema derecha de VOX, los herederos del franquismo y de Blas Piñar”.  Mucha abstención versus muchos insultos. 

Quiero refrescarle la memoria al inquilino del Palacio de la Nacional VI: estuvimos allí para denunciar e impedir que usted, señor Sánchez, nombrara un relator tras el chantaje de Torra con el vergonzoso Pacto de Pedralbes aún vigente. Un despropósito de un soberbio candidato que considera que su talento y su talante están por encima de su ambición. 

Orilla progresista sin programa

Pablo Casado, sin papeles, sin levantar la voz, acusó al candidato de ocultar al elefantey de tirarse al monte con los independentistas. Albert Rivera, cargó contra el Plan Sánchez y su banda, -desmontó el Plan, pero no acertó con lo de banda- y por criminalizar alos constitucionalistasLos de la banda -ERC, PNV, Puigdemitas , Bildu, Compromís  y el primo de Revilla, confirmaron que todos estaban en la misma orilla progresista.  Es decir, aliados en hacer presidente a quienes quieren acabar con la unidad territorial. 

Además, con una filosofía del derroche sin medida: gastando mucho hoy e ingresando mañana.  O nunca. Más ruina para las clases medias y los pensionistas. Gran émulo de Zapatero: ampliar derechos sin asumir deberes. Lo propio de las izquierdas, 

Las últimas horas previas a la votación, tras el desencuentro entre la bonita Carmen Calvo y el ínclito Echenique, desvelaron que las diferencias eran de poltronas no de programas. Cien poltronas. 

Con estas mimbres no se puede construir un gobierno de España, porque Iglesias quiere cabalgar en su caballo de Troya dentro de las entrañas del presupuesto destrozando el Estado. Siendo gobierno y oposición a la vez. ¿Por qué este teatro de las últimas semanas si todos conocemos las estrategias de UP? ¿Por qué el PSOE se rasga las vestiduras si la negociación sólo era una excusa para seguir volando por el mundo con el Falcón a cualquier precio? ¿En qué cabeza cabe que le pida patriotismo al PP y a Ciudadanos para que aplique las políticas ensayadas en Venezuela? 

El ultimátum 

El trato tan exquisito dado a los separatistas -Rufián se ha reconvertido en el Saulo de Corintia- contrasta con las descalificaciones lanzadas como dardos contra Ciudadanos y Vox y explica que todo era un montaje porque nunca pensó Ferraz que la tentadora oferta a Podemos pudiera ser rechazada. Una oferta que ampliaría los ministerios de 18 a  23, con una nueva vicepresidencia social (para una mujer, se especifica en el texto gubernamental) y con un nuevo costo de varios cientos de millones de euros en gasto corriente. El Ejecutivo habría duplicado al de Rajoy, como si el Presupuesto pudiera estirarse como un chicle. 

La amenaza final de Iglesias -“sin nosotros nunca será presidente”-, ha tenido su efecto inmediato. El presidente abandonó indignado el hemiciclo rodeado de escoltas - faltaban los de la UME para protegerlo de la chusma periodística- para aparecer horas después en carne mortal en Telecinco. Ante el incombustible Piqueras, se olvidó de que su propuesta a UP duraba solo hasta el minuto antes de las votaciones, y a pesar de haber expirado el mandato real, aseguró que a partir de hoy, seguiría intentándolo y su oferta seguía ahí. “Los españoles no entenderían un no haya un gobierno de la Nación”, subrayó.

Como buen camaleón, echó la culpa a todos sus enemigos -especialmente a los del centro, derecha y extrema derecha “las tres derechas”- sin recordar que la responsabilidad es exclusivamente suya, como el propio secretario general del PSOE denunciaba en las redes sociales el 29/08/2016, a las 14:33. La responsabilidad de que el señor Rajoy pierda la investidura es exclusiva del señor Rajoy por su incapacidad para articular una mayoría”. El dueño del secreto del “no es no” ha acuñado un nuevo enigma: “tenéis que permitirme hacer gobierno porque yo soy yo”.

Cuando llegue septiembre

Que no haya gobierno de coalición con Podemos es una bendición de los dioses porque con estos comienzos no puede haber buenos finales. El presidente en funciones cree que Iglesias cederá por la presión de sus confederados que aspiran a moqueta y coche oficial, incluida la madre de sus hijos. El desbloqueo de los separatistas está conseguido porque“cuando llegue septiembre, con la sentencia del TC a los golpistas del 1-0 la tensión crecerá en las calles si el fallo no es absolutorio”. El doctor Pedro Sánchez está dispuesto a indultar a Junqueras y compañía -nunca ha expresado lo contrario- a cambio de que no le monten otro referéndum. Nada despejó sobre el futuro inmediato de Navarra, la tierra prometida de etarras y PNV. Ni una palabra sobre el PSC y su ascenso a la Diputación de Barcelona (6000 millones de presupuesto) en compañía de ERC.

 

¿Elecciones en noviembre?  Si las encuestas le dieran un avance sustancial las convocaría. Pero antes, habrá que promocionar a Errejón-“perfiles como los de Carmena no los excluiría para el Consejo de Ministros”, dijo en Telecinco, en su primera actuación preelectoral. Y laminar a Pablo Iglesias y a Albert Rivera.

Por fortuna, España sigue sin gobierno, decíamos, porque en una legislatura el daño económico, político y social puede ser inmenso e irreversible. Los separatistas quieren que siga en Palacio para desvalijarlo en los PGE19-20. Tras este fracaso personal, que apueste por las alternativas constitucionalistas: con Cs y con Ciudadanos. 

España se merece un gobierno constitucionalista. Los desmesurados egos de Sánchez y de Iglesias no pueden seguir haciéndonos perder el tiempo -el delito más grave en política- y, a la vez, generando tanta incertidumbre. Lo único cierto, desgraciadamente, es la incertidumbre. España está paralizada. No olviden que lo más progresista es crear empleo. No las poltronas. Y a partir de hoy el Parlamento inicia vacaciones. Pagadas.