¿Qué busca Erdogan con la zona de seguridad en el noreste de Siria?

Crecen las posibilidades de que Turquía lance una nueva ofensiva contra la milicia kurdosiria de las YPG, aliada de EEUU, y que de paso busque modificar las fronteras y anexionarse una parte del territorio sirio con la creación de una zona segura
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AFP/Johannes Eisele  -   El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con un mapa de la frontera entre Turquía y Siria, en el que se ve la zona de seguridad, y sus ambiciones, durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el 24 de septiembre de 2019

El principal objetivo actual en la política exterior de la Turquía de  Recep Tayyip Erdogan es la implementación junto a Estados Unidos de una zona de seguridad al este del Éufrates, en el noreste de Siria, donde operan las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), lideradas por las milicias kurdosirias, Unidades de Protección del Pueblo (YPG). 

Esa zona fue establecida por los dos países, con las FSD cumpliendo su parte del acuerdo (inlcuido la retirada de sus fuerzas de las posiciones fronterizas con Turquía), hace unas semanas, pero los intereses chocados de Turquía y EEUU han hecho que su ejecución sea complicada. Los turcos han dicho en distintas ocasiones que no están satisfechos con el estado actual de la zona segura. Hoy se ha convertido en otra parte del tablero sirio, y regional, y dado que ninguno de los dos países está conforme con el estatus quo actual en Siria muchos esperan que de las advertencias Turquía pueda pasar a la intervención. En más de una ocasión, Erdogan ha dicho que llevaría a cabo su propia operación para delimitar el territorio. 

Las FSD son el brazo sirio del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda activa en Turquía, a la vez que son aliados clave de Estados Unidos en el conflicto sirio y fundamental en la derrota de Daesh en Siria. Además, han sido una de las principales fuentes de tensión entre ambos países algo que ha hecho que la delimitación, e implementación, de la zona de seguridad está resultando de lo más complejo. El YPG y su ala política, el Partido de la Unión Democrática (PYD), fueron establecidos en 2012 por los veteranos del PKK, que es considerado grupo terrorista tanto por Ankara como Washington, solo que la Casa Blanca considera a las milicias kurdosirias un actor diferente del PKK. Desde entonces, el YPG se ha consolidado en esa parte del territorio sirio, algo que Erdogan, en su empeño sultán, detesta. Él busca imponer su orden territorial. 

Erdogan, que llama terroristas a las milicias kurdosirias, tiene al YPG en el punto de mira desde hace tiempo. En los últimos días los kurdos que se encuentran en la zona han hecho varios llamamientos para detener lo que ellos consideran es el objetivo de de Erdogan: una incursión en el territorio con el fin de arrebatarlo del control de las FSD, aplastar a las minorías kurdo sirias en la zona y así engrandecer el poder territorial turco, moviendo de facto la frontera turco-siria. En otras palabras, Turquía quiere hacerse cargo de las áreas en las que operan las FSD y EEUU y aplacar a la comunidad kurdo siria. 

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El plan de Erdogan, incluyendo la profundidad de las líneas propuestas de la zona de seguridad de Raqqa y Deir ez-Zor, dibujado por Anadolu Agency, la agencia de noticias nacional turca. 

El corredor de paz o zona segura, como lo llama Turquía, o el mecanismo de seguridad, como lo designa EEUU, es una patata caliente que se pasan de un lado a otro pese a que los dos países jueguen un papel decisivo en la resolución de la tragedia siria. Como parte del acuerdo inicial entre Turquía y EEUU, los kurdos sirios de la YPG aceptaron que se realizaran patrullas aéreas y terrestres conjuntas entre los dos países entre las ciudades de Tal Abyad y Ras al-Ain, pero rechazan los planes para que se extienda más. El presidente turco no parece querer limitarse a esas zonas. 

"'La presencia de tropas y equipo militar turca en la frontera sigue siendo una amenaza', dijo Ahmed (copresidenta del brazo político de las SDF). Los kurdos están particularmente preocupados por los drones de vigilancia turcos que operan en el área como parte de las patrullas conjuntas, señaló", escribe Lara Seligman en Foreign Policy. Erdogan alega que su interés en ejecutar esta zona de seguridad es porque pretende facilitar el movimiento de los sirios desplazados que quieren regresar a sus hogares, una cuestión de seguridad nacional para su país. 

Durante su reciente intervención en las Naciones Unidas, Erdogan defendió el establecimiento de un corredor con una profundidad inicial de 30 kilómetros y una longitud de 480 kilómetros, permitiendo el reasentamiento de hasta 2 millones de sirios. El líder turco, y su ambición territorial, le llevó a asegurar que "si podemos extender la profundidad de esta zona segura a un Raqqa y Deir ez-Zor, podemos aumentar el número de sirios que regresarán de Turquía, Europa y otras partes del mundo”. El hecho de que los refugiados sirios en Turquía no son necesariamente de esta área, pues a menudo son de Alepo y otras áreas dirigidas por el régimen sirio, complica las cosas. Pero no para Erdogan, que busca reasentar en la zona segura a los más de 3 millones de refugiados sirios que actualmente residen en Turquía. 

Erdogan ilustró sus planes territoriales con unas imágenes en las que se apreciaba claramente el deseo de ocupar todo el territorio kurdo en Siria. Al mencionar esas dos ciudades sirias, Erdogan constata su deseo personal de extender su territorio en el noreste de Siria y hasta cierto punto intentó dar legitimidad internacional a una posible incursión que el presidente ha tanteado en distintas ocasiones en los últimos meses. 

"Si Turquía invade no tendremos más remedio que dedicarnos al 100% a proteger nuestros hogares y familias en la frontera de Siria y Turquía", dijeron las FSD en su Twitter recientemente. También advirtieron lo que es una bomba de relojería en el devenir de la región: las FSD, aseguran, custodian hasta a 12.000 combatientes de Daesh en el noreste de Siria, miembros capturados en la victoria sobre el grupo terrorista que derrotaron en marzo pasado. Reclaman que no pueden mantener a los fanáticos detenidos para siempre.  

En Turquía en más de una ocasión se ha publicitado la idea de que Ankara podría tomar medidas para una intervención unilateral en el este del Éufrates si Estados Unidos no cumple con las demandas turcas. Es cada vez más evidente que Turquía busca el apoyo de EEUU, implícito si hiciera falta, para su proyecto de extender su territorio dentro de Siria y asi desterrar a las Fuerzas Democráticas Sirias, asegurar la eliminación del YPG de esta región y asi atestar otro golpe a los kurdos. Mientras tanto, EEUU todavía está entregando ayuda a los combatientes kurdos del YPG a pesar de la derrota de Daesh.

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AFP PHOTO / TURKISH PRESIDENTIAL PRESS SERVICE - Las tres delegaciones, encabezadas por Hassan Rohaní (izq.), Recep Tayyip Erdogan (der.) y  Vladimir Putin y su delegación (der.) durante la reunión trilateral sobre Siria

La creación de una zona de seguridad en la zona noreste de Siria ha sido una de las principales cuestiones que el líder turco ha avanzado con Estados Unidos, algo que Erdogan llama un corredor de paz. El pasado 7 de agosto Estados Unidos y Turquía anunciaron el establecimiento coordinado de una zona de seguridad para facilitar el movimiento de los sirios desplazados que desean regresar a sus hogares. La definición de dicha zona es la que está haciendo casi imposible su implementación. Turquía demanda una profundidad de 32 km de la zona segura mientras que Estados Unidos insistió en una zona que se expandiera entre 5-15 km de profundidad en el norte de Siria. El mes pasado, militares turcos y estadounidenses establecieron un centro operativo en Sanliurfa, al sur de Turquía, para coordinar la toma de control turca de la llamada "zona de seguridad", pero todavía no hay acuerdo sobre los detalles de esa franja que Ankara que controlar.  Altos cargos turcos se quejan de que, salvo algunas patrullas aéreas conjuntas, no se ha avanzado en la negociación.

Desde entonces se han producido dos patrullas turco-estadounidense en la zona, una el 8 de septiembre y la otra el pasado día 24. Además, durante el mes en curso también se han llevado a cabo seis vuelos de reconocimiento en helicóptero sobre el noreste de Siria con participación de militares estadounidenses y turcos, como informó Efe. Altos cargos turcos se han quejado de que salvo estas patrullas aéreas conjuntas la negociación de la zona de seguridad no está definida ni tiene un plan de acción específico. 

Queda por ver si Turquía avanza con otra intervención militar en Siria. Ankara había llevado a cabo la Operación Rama de Olivo (2018) para tomar el control de la región de Afrin de Siria de la milicia kurda y la Operación Escudo del Éufrates (2016-2017) donde tomó el control de un área cerca de Jarabulus a pesar de la oposición estadounidense. En la toma de Afrin, los turcos libraron una violenta campaña en la ciudad controlada por los kurdos para hacerse con ella. 

El presidente turco ha anunciado varias veces que si la cooperación con EEUU no lleva a la toma de control efectiva del noreste de Siria por tropas turcas hasta finales de septiembre, las Fuerzas Armadas turcas lanzarán una operación militar independiente para alcanzar este objetivo. Una intervención que busca cambio demográfico impuesto que sería ilegal de acuerdo al derecho internacional. 

Es el mismo plan que Erdogan expuso en la cumbre tripartita sobre Siria, celebrada el 16 de septiembre en Ankara con el presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente iraní, Hasán Rohaní, si bien no recibió un respaldo público de ellos.

Erdogan parece querer convertir el noreste de Siria en otra versión de Chipre del Norte, un área separada dentro del país y que Turquía endorsa a su antojo. Mientras tanto está incrementando su papel regional tanto en Siria como en su enfrentamiento vocal con Israel.  Es así como Erdogan pretende imponer su orden en la zona del territorio sirio que delimita con Turquía. Quizás de paso Ankara logre su mayor deseo, que EEUU y las YPG rompan relaciones. El control turco de una amplia franja de Siria es su objetivo ahora, lo que hace que una nueva intervención militar ordenada por Erdogan en Siria puede estar más cerca que nunca.