China determinada a acrecentar el comercio internacional y la inversión con las Nuevas Rutas de la Seda

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Raúl Redondo

Pie de foto: El presidente de China, Xi Jinping, en el II Foro de la Franja y la Ruta de la Seda, el viernes 26 de abril de 2019. AP PHOTO/HOW HWEE YOUNG

Xi Jinping, presidente de China, afianzó, en el marco del II Foro de las Nuevas Rutas de la Seda en Pekín, la postura de su país de seguir reforzando las relaciones comerciales y de inversión con sus socios en el plano internacional mediante el aumento de medidas de cara a la “reforma y apertura” del gigante asiático al capital extranjero para la entrada de dinero en un mayor número de sectores, todo ello junto a la iniciativa de seguir construyendo más zonas de libre comercio en diferentes partes del país.

Durante la celebración del evento, el máximo mandatario chino destacó que habrá “mecanismos regulatorios” para garantizar el cumplimiento de los pactos internacionales rubricados, prometiendo que “China reforzará la ejecución de la ley y reforzará los derechos de titulares extranjeros”. El presidente chino prometió “acelerar” la aprobación de leyes para “asegurar el cumplimiento” de la nueva ley de inversión extranjera, uno de los principales proyectos aprobados por el poder legislativo chino.

A esta cita para tratar el megaproyecto comercial liderado por China sobre las Nuevas Rutas de la Seda han asistido 37 jefes de Estado y de Gobierno (ocho más que en la anterior edición de 2017) y representantes de unos 150 países y organizaciones internacionales. Entre los presidentes o primeros ministros que viajaron a Pekín figuran los de Chile, Italia, Portugal, Grecia, Rusia, Austria, Suiza, Singapur, Filipinas, Kenia, Pakistán, Egipto, República Checa, Hungría, Serbia, Mongolia, Vietnam o Tailandia.

La propuesta comercial fue puesta en marcha en 2013 con el objetivo de articular la cooperación con países del centro, sur y sureste de Asia, así como con el este de África, para la construcción de infraestructuras con las que promover el desarrollo y agilizar el comercio con China.

Pie de foto: II Foro de las Nuevas Rutas de la Seda en Beijing, el viernes 26 de abril de 2019. AP PHOTO/HOW HWEE YOUNG

El mensaje del país asiático al mundo es el de afianzar su posición cada vez más creciente en el plano económico e inversionista global y su intención de que todos los pactos alcanzados en este sentido estén garantizados y normalizados. China quiere alentar la reciprocidad inversora entre países y el tratamiento por igual a las diversas empresas. El país continúa agrandando su posición económica en el mundo haciendo frente así a su rival comercial, EEUU; de hecho, Xi Jinping dejó claro que su nación seguirá rebajando aún más los “niveles de aranceles” y “eliminará las barreras no arancelarias de toda índole” de cara a “abrir más las puertas” del mercado chino a “productos de calidad de todo el mundo”.

Ante la guerra comercial con el país norteamericano, el presidente chino determinó que se importarán “más productos agrícolas, artículos manufacturados y servicios competitivos y de alta calidad para promover el desarrollo equilibrado del comercio exterior”. El dirigente comunista también descartó la devaluación del renminbi (moneda de curso legal china) en su propio beneficio. “China no recurrirá a la devaluación monetaria a expensas de sus vecinos y mejorará el mecanismo de tipos de cambio, con una paridad del renminbi fundamentalmente estable dentro de márgenes equilibrados”.

Esta postura de apertura económica y cooperación internacional ya fue puesta de relieve en la previa del Foro por parte de Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China, quien dijo que la propuesta "se está convirtiendo en una ruta limpia para la cooperación, la prosperidad, la apertura, el desarrollo verde y el beneficio mutuo". "La iniciativa ha sido creada por China, pero las oportunidades son para todos", dijo el diplomático, quien además señaló que esperaba que el foro significase en sí una oportunidad para que los participantes puedan "trabajar juntos, alcanzar consensos y lograr una cooperación de alta calidad, abierta, multilateral y orientada a mejorar la vida de la gente".

Dentro de este tono alentador para la economía internacional, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, destacó positivamente la propuesta como forma de ayudar a muchas naciones a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y animó a los diversos Estados a sacar provecho de este proyecto. “La iniciativa puede traer beneficios tangibles para la vida de distintos pueblos”, dijo el líder político portugués durante su asistencia al Foro.

Guterres sí se mostró preocupado por el cuidado del medio ambiente en relación con la globalización y el crecimiento industrial y económico. “La cuarta revolución industrial ha causado problemas a una buena parte de la población mundial y el aumento de la temperatura y el nivel del mar en el planeta está llegando a niveles sin precedentes”, aseveró. Aunque el mandatario de la ONU sí quiso remarcar que China “cuida mucho” el concepto de desarrollo ecológico y dejó claro que Naciones Unidas “apoyará plenamente” aquellas políticas destinadas a mejorar las condiciones medioambientales dentro del proyecto de la Franja y Ruta de la Seda. Para Guterres cada vez hay “más gobiernos, más ciudades y más empresas” concienciadas sobre la lucha contra el cambio climático.

Otra de las principales figuras de la política internacional que ha apoyado la iniciativa comercial es el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien destacó que el proyecto es muy positivo para “hacer frente de forma común a desafíos como el bajo nivel de desarrollo y la brecha tecnológica”. En este sentido, se ha alineado con la postura del secretario general de la ONU, al indicar que la iniciativa fomenta el desarrollo de todo tipo de países y regiones.

El dirigente ruso también hizo referencia a la negativa influencia en el panorama internacional de las guerras comerciales, sin aludir a países, y destacó que el megaproyecto comercial liderado por las autoridades chinas significa una gran oportunidad para hacer frente a “posibles riesgos de países que quieran lanzar guerras comerciales pasando por alto los estándares de Naciones Unidas”. Mensaje muy en sintonía con la postura defendida por Xi Jinping de apertura comercial y reducción arancelaria y que marca un bloque contrario a la postura más proteccionista del rival por antonomasia que es EEUU, y su presidente Donald Trump; una nación que no envió a ningún líder principal a la cita de Pekín.