El ébola, fuera de control en el Congo y sin visos de erradicarse en los próximos meses

 -  

Eva Cifuentes

Pie de foto: Un trabajador médico aplica desinfectante sobre su colega después de trabajar en un centro de tratamiento del Ébola en Beni, en el este del Congo. El brote de Ébola en el este del Congo, es el segundo más mortífero de la historia. AP PHOTO/AL-HADJI KUDRA MALIRO.

El brote de ébola que está azotando la República Democrática del Congo (RDC) es el peor de la historia de este país africano y la segunda peor crisis de dicha enfermedad a nivel mundial. Según los últimos datos de las autoridades locales y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se superan ya los 1.000 fallecidos y la cifra de contagios ya es de más de 1.500. Además, las previsiones de la OMS sobre su pronta erradicación son poco optimistas y los expertos ya no ven posible erradicar el brote en los meses venideros, se tardará más tiempo.

Se ha llegado a alcanzar la cuota de 26 muertes diarias y las 126 semanales, lo que ha puesto al país en una situación de emergencia y descontrol ante el virus del ébola. Además, según informan desde el terreno, la mayoría de muertes ocurren fuera de los hospitales de respuesta contra el virus, lo cual favorece su rápida propagación y también dificulta llevar un balance fiable, por lo que se cree que el número de muertos por el virus podría ser todavía mayor.

Ébola y conflicto interno, una mala combinación

Además del ébola, el país africano está sumido en un conflicto que enfrenta al Gobierno y a diversos grupos insurgentes. Esto ha provocado ya más de 100.000 desplazados en abril según los datos de ACNUR. La violencia en el país no está poniendo las cosas fáciles para tratar de forma efectiva el brote de la enfermedad.

Pie de foto: Archivo de datos sobre cómo ataca el virus Ébola. AFP/AFP/JOHN SAEKI/ADRIAN LEUNG.

Según explican desde Médicos Sin Fronteras, el país se encuentra en “un periodo de pérdida de control” donde “la inseguridad imperante no ayuda”. Pero tal y como detallen los cooperantes en el terreno, hay más causas que están acentuando esta crisis del ébola. Por un lado, el tema de la violencia, que no solo recae en la población, sino que, como ya explicamos en un artículo anterior, se han producido varios ataques a los hospitales de respuesta contra el ébola. Estos actos han dejado heridos entre el personal médico humanitario e incluso víctimas mortales, lo que ha llevado a que algunos hospitales hayan tenido que cesar su actividad ante la escalada de violencia. Por otra parte, el número elevado de víctimas que están apareciendo fuera de los hospitales o centros de respuesta hace que se pierda el hilo de contagio y, por ende, no se estén tomando las medidas de prevención necesarias y el virus se propague sin control.

Otro factor de importancia a la hora de intentar erradicar este brote de ébola, es la financiación. La ONU critica la falta de fondos para poder lidiar adecuadamente con esta problemática, y es que necesitan 88 millones de dólares y tan solo han recaudado la cifra de 34. Hacen un llamamiento a la Comunidad Internacional para aumentar su contribución en esta causa, ya que, como advierten, una operación de este tipo sin los recursos adecuados “genera un riesgo muy real de propagación internacional del ébola”. El objetivo es que no se vuelva a repetir lo que ocurrió en 2014 en Guinea-Conakri, donde se inició el brote más letal de ébola hasta el momento. Su propagación a los países vecinos como Sierra Leona y Liberia provocó más de 11.000 fallecidos por el virus y más de 28.000 contagios.

Pie de foto: Centro de tratamiento del ébola que cuenta con el apoyo de Médicos sin Fronteras (MSF), fue visitado por personal sanitario dentro de la zona roja. AFP/ JOHN WESSELS

La política también está teniendo su parte de culpa, y es que gran parte de la población percibe al ébola y a su control como una maniobra política. Por ello, desde la ONU se está pidiendo a los líderes locales, tanto afines al Gobierno como contrarios, que dejen de instrumentalizar la enfermedad y que se posicionen en la misma línea de tratamiento y control. Esta politización provoca que muchos congoleños tengan miedo o rechacen acudir a los centros u hospitales de respuesta contra el ébola de forma que el virus nunca se acaba de controlar. Además, existen zonas en las que prácticamente no se tiene acceso a la población debido a la violencia, lo que dificulta aún más frenar el virus en zonas rurales.

Cabe destacar que el virus del ébola se contagia por contacto directo con la sangre o fluidos corporales contaminados, por lo que si no se toman las medidas adecuadas de higiene o no se es consciente del virus o se reniega, como ocurre en muchos lugares remotos del país, el contagio es muy probable. Según los datos, la tasa de mortalidad de este brote en RDC es ya del 65%.