El Rey Felipe VI defiende una España donde “cabemos todos” y una Corona “íntegra, honesta y transparente”

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Redacción Atalayar
Foto: El Rey Felipe VI, en su primer discurso oficial, defendió una España unida pero plural y donde “cabemos todos”.
El nuevo Rey de España, Felipe VI, pronunció su primer discurso como jefe del Estado antes las Cortes Generales el jueves 19 de junio por la mañana. A las 10.47 horas, Felipe VI juró la Constitución, las leyes y los derechos de la ciudadanía española y de las comunidades autónomas. Quedó proclamado Rey de España. El himno nacional precedió, con las Cortes Generales en pie, su primer gran discurso al país. Felipe VI, que fue interrumpido con aplausos en cinco ocasiones por los diputados, senadores y altos dignatarios presentes en el hemiciclo del Congreso, desgranó la línea estratégica de su reinado en la  España democrática, desarrollada e integrada en Europa que le va a tocar dirigir. Pero en ningún momento olvidó que el país ha sufrido una terrible crisis económica durante más de un lustro y atraviesa tensiones territoriales en Cataluña y el País Vasco y serios problemas políticos, institucionales y sociales. Felipe VI expresó abiertamente su compromiso con todos los españoles, la democracia y la libertad, defendió  la unidad de España, pero sin olvidar su pluralidad cultural, apostó por el crecimiento económico, el empleo y la justicia social, y dejó claro que la Corona que representa tiene que adaptarse a la nueva realidad española y dar  ejemplo en materia de lucha contra la corrupción. El discurso del nuevo Rey de España tuvo un enorme calado político y no se alejó de los problemas que preocupan a la inmensa mayoría de la población. “Hoy puedo afirmar ante estas Cámaras que comienza el reinado de un Rey constitucional”, dijo Felipe VI. El jefe del Estado se manifestó sin ambages a favor de  una “España unida y diversa” donde “cabemos todos, todas las formas de sentirse español, porque los sentimientos no deben nunca enfrentar o dividir sino respetar y convivir”. Felipe VI hizo una encendida defensa de la pluralidad cultural y lingüística de España, y pidió que “trabajemos todos juntos cada uno con su propia personalidad, hagámoslo con lealtad. Una nación no es sólo su historia, también es un proyecto integrador sentido y compartido por todos”. No ocultó su “fe en la unidad de España”, pero puntualizó a sus señorías que esta postura de la máxima jefatura del Estado no tiene nada que ver con la “uniformidad” que tanto daño hizo a España en otros tiempos, sino que es fruto de la “suma” de una “diversidad que nace de su historia y que nos debe fortalecer”. 
 
Monarquía renovada
El nuevo monarca anunció a la nación que impulsará “una Monarquía renovada para un tiempo nuevo” y afirmó que la máxima jefatura el Estado deberá “velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”. En la misma línea, el Rey  prometió  lealtad a la democracia en el ejercicio de su función. Y lo ha hizo como exponente de su propia generación de españoles. “Afronto mi tarea con energía, con ilusión y con el espíritu abierto y renovador que inspira a los hombres y mujeres de mi generación”, señaló el monarca. “Creo en esta gran nación, la quiero y la admiro. A su destino me he sentido unido toda la vida”, manifestó  con emoción Felipe VI antes de rendir un sincero homenaje a su padre, Don Juan Carlos, que estuvo al frente del Estado durante 39 años. “Quiso ser el Rey de todos los españoles y lo ha sido”, afirmó Felipe VI. Agregó: “Él nos convocó a un gran proyecto de concordia nacional. Abro un homenaje a una generación de ciudadanos que construyeron los cimientos de un edificio político que superó diferencias insalvables, reconciliar a los españoles y reconocer su pluralidad”. El nuevo Rey de España no escatimó  palabras para resaltar su amor “irrenunciable” y su  “compromiso con los valores en los que descansa nuestra convivencia democrática”. En esta línea, consideró que la monarquía parlamentaria española “debe seguir prestando un servicio fundamental a España”. Además, dijo que el Rey tiene que mantenerse al margen de las disputas entre partidos, pero “contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político” y “facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales”. Abundando en el mismo tema, Felipe VI se comprometió a “ser cauce entre todos los españoles”. Prometió “escuchar, comprender, advertir y defender los intereses generales”. “Trabajemos juntos con lealtad en torno a nuevos objetivos comunes”, pidió el Rey. España necesita conseguir “nuevas oportunidades de progreso” y también “afrontar los desafíos”, y esto “requiere el concurso de todos. Deben cambiar muchas voluntades y actitudes”, sentenció Felipe VI.
 
Honor al juramento
Felipe VI dijo a los representantes del pueblo y de las instituciones del Estado, así como a los invitados: “No tengan duda de que sabré hacer honor al juramento que acabo de pronunciar”. A su juicio, “la  Monarquía debe estar abierta a la sociedad, ser intérprete de las aspiraciones de los ciudadanos. La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos y ganarse su respeto y confianza. Los ciudadanos demandan con toda razón que la ejemplaridad inspire la vida pública. El Rey tiene que ser un servidor de todos los ciudadanos. Esta es una Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. El monarca apostó por ayudar a los sectores sociales más necsitados tras haber sido golpeados por la crisis económica, y especialmente a la juventud, que sufre un paro superior al 50%, e indicó que la nueva España moderna y europea tiene que apostar por la investigación y la innovación si quiere crear bases sólidas de desarrollo económico que le permitan ser un país competitivo y con futuro. Lanzó un mensaje al Gobierno y a los poderes públicos en general para que entre todos hagan  frente a la crisis. En este sentido, dijo: “Quiero también transmitir mi cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos con ellos el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables. Y tenemos también la obligación de transmitir un mensaje de esperanza, especialmente a los más jóvenes, de que la solución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo, sea una prioridad para la sociedad y para el Estado”. El Rey también rindió homenaje a las víctimas del terrorismo. “Deben estar siempre presentes, con un inmenso respeto también, todos aquellos que, víctimas de la violencia terrorista, perdieron su vida o sufrieron por defender nuestra libertad. Su recuerdo permanecerá en nuestra memoria y en nuestro corazón. Y la victoria del Estado de derecho, junto a nuestro mayor afecto, será el mejor reconocimiento a la dignidad que merecen”, destacó Felipe VI.
 
Mirar hacia el futuro
“Hoy debemos mirar hacia el futuro, hacia la España renovada que debemos seguir construyendo todos juntos”,  porque “todo tiempo político tiene sus propios retos. Aspiramos a revitalizar nuestras instituciones y fortalecer nuestra cultura democrática, una España en la que se pueda alcanzar acuerdos entre las fuerzas políticas, y en la que los ciudadanos sean el eje” del cambio, manifestó el jefe del Estado. Y advirtió: “Los ciudadanos deben recuperar la confianza en sus instituciones” y entre todos tenemos que construir  “una España basada en la honestidad y el rigor. Donde no se rompa nunca el entendimiento”. Antes de finalizar su discruso, el monarca se  despidió  en todas las lenguas oficiales del Estado. “Yo me siento orgulloso de los españoles y nada me honraría más que, con mi trabajo y esfuerzo de cada día, los españoles pudieran sentirse orgullosos de su nuevo Rey”, dijo Felipe VI. Durante la ceremonia institucional que se celebró con motivo de la coronación de Felipe VI, a la que no faltó un desfile de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, miles de madrileños y españoles que se desplazaron de todos los lugares de la geografía nacional, aclamaron al jefe del Estado y a la familia real.  El trayecto entre el Congreso de los Diputados y el Palacio Real en un Madrid engalanado para la ocasión se llevó a cabo en un Rolls-Royce descubierto, y el monarca realizó todo el camino de pie y saludando a los madrileños. Al finalizar el trayecto, el coche oficial de los Reyes de España llegó al Palacio Real y entró  por la Plaza de Armas. Después, antes de la recepción en Palacio, los Reyes  salieron  al balcón acompañados de sus dos hijas y de  Don Juan Carlos y Doña Sofía.