Estados Unidos y Arabia Saudí se unen para reforzar la estabilidad del mercado de petróleo

El secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, y su homólogo de Arabia Saudí, Khalid Al Falih, se han reunido en Washington
El secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, y su homólogo de Arabia Saudí, Khalid Al Falih, durante una reunión en 2017.

AFP/FAYEZ NURELDINE  -   El secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, y su homólogo de Arabia Saudí, Khalid Al Falih, durante una reunión en 2017.

La estabilidad del mercado de petróleo a nivel global se ha visto comprometida recientemente tras los últimos acontecimientos que han sacudido el estrecho de Ormuz, por donde circula el 30% del comercio global de petróleo, esto es, unos 21 millones de barriles al día (mb/d), según datos de la Administración de Información de Energía de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) de 2018.

El sabotaje a cuatro petroleros emiratíes el pasado 12 de mayo, el ataque a otros dos buques en el golfo de Omán el pasado 13 de junio, el derribo de un avión no tripulado estadounidense en el estrecho de Ormuz el pasado 20 de junio o el apresamiento de la embarcación británica Stena Impero el pasado 19 de julio han marcado las fluctuaciones en los precios del barril del petróleo. Además, dichos incidentes también poseen en común otra característica: un sello estatal está detrás de todos ellos y, en algunos casos, con la prueba flagrante de la implicación de Irán.

Por ello, en la nota que ha publicado el Departamento de Energía estadounidense tras la reunión, se asevera que “Estados Unidos y Arabia Saudí continuarán trabajando juntos para garantizar que los mercados mundiales de petróleo sigan bien abastecidos para compensar las interrupciones para desestabilizarlos, especialmente a la luz de los esfuerzos agresivos de Irán”. 

Mientras, el ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales saudí ha mostrado su preocupación sobre “las amenazas a la libertad marítima en el golfo Arábigo”, por lo que trabajarán de forma conjunta “para garantizar la seguridad de los suministros mundiales de energía”, ha anunciado en su cuenta de Twitter. Del mismo modo, ha reafirmado “el compromiso de los miembros de la OPEP [Organización de Países Exportadores de Petróleo] de coordinar la producción y esforzarse por lograr el equilibro en el mercado petrolero”. 

Reunión entre las delegaciones de Arabia Saudí y Estados Unidos en Washington, el 6 de agosto de 2019.
TWITTER @KHALID_ALFALIH. Reunión entre las delegaciones de Arabia Saudí y Estados Unidos en Washington, el 6 de agosto de 2019.
¿Cómo afecta la estabilidad de Ormuz al petróleo?

El presidente de la Asociación Internacional de Propietarios de Petroleros Independientes (INTERTANKO, por sus siglas en inglés, organización que representa la mayor parte de la flota de los petroleros independientes del mundo), Paolo d’Amico alertó, tras el ataque del pasado 13 de junio, que “si las aguas [del estrecho de Ormuz] se vuelven inseguras, el suministro a todo el mundo occidental podría estar en riesgo”, pues, como se ha mencionado anteriormente, el 30% del crudo mundial pasa por esta zona. Asimismo, cabe destacar que, de acuerdo con datos de Eikon, más de 11.000 buques petroleros y de Gas Natural Licuado (GNL) cruzaron el estrecho de Omuz en 2018. Durante la primera mitad de 2019, ya lo habían utilizado 5.250 embarcaciones comerciales.

En este sentido, la consecuencia directa de la inestabilidad del estrecho de Ormuz sobre el crudo la explica la EIA: “la incapacidad del petróleo para transitar por un punto de congestión (chokepoint), incluso temporalmente, puede provocar retrasos sustanciales en el suministro y mayores costes de envío, lo que resulta en precios mundiales de energía más altos”. La opción que se podría plantear, entonces, sería la de evitar estos puntos cuando su seguridad se ve amenazada, como ha sucedido durante estos últimos cuatro meses.

Sin embargo, la EIA expone que las posibilidades de sortear el estrecho de Ormuz son limitadas. De hecho, como recoge la Administración, solo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos tienen oleoductos alternativos que les permiten enviar crudo fuera del golfo Pérsico evitando dicha zona. Sin embargo, su capacidad operativa se ve limitada al utilizar dichos oleoductos. Así, en 2018, la capacidad total disponible de trasvase de crudo entre los dos países se estimó en 6,5 mb/d. Por las vías alternativas, solo circularon 2,7 mb/d, dejando cerca de 3,8 mb/d inutilizados que podrían haber utilizado la ruta del estrecho de Ormuz.

Además, el oleoducto Este-Oeste (puerto de Yanbu – mar Rojo) utilizado por Arabia Saudí, de una extensión de 1.200 kilómetros, ha sufrido ataques con drones y aviones no tripulados por parte de los hutíes que han obligado a cerrar temporalmente dicha vía. No obstante, el país del Golfo sigue avanzando en su determinación de reducir sus exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por lo que, a finales de julio, Al Falih anunció los planes saudíes de incrementar la capacidad del oleoducto Este-Oeste en un 40% durante los dos próximos años, lo que supondrá que 7 mb/d circulen por esta vía. 

Otras opciones que contemplan los países exportadores de crudo pasan por la utilización del puerto turco de Ceyhan, como está planteando Irak, o la construcción de nuevos oleoductos que conecten con la región con los puertos de Siria, Líbano o, también, Arabia Saudí.