Irán y Reino Unido tensan su relación por otro incidente en el golfo Pérsico

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Raúl Redondo

Pie de foto: Petroleros en el estrecho de Ormuz el 21 de diciembre de 2018. REUTERS/HAMAD I MOHAMMED

Reino Unido ha aumentado el nivel de alerta respecto a sus buques comerciales por el último suceso relacionado con un petrolero británico que se enfrentó al bloqueo que querían imponer tres embarcaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, situación ante la que tuvo que intervenir una fragata británica para defender al barco afectado.

La fragata HMS Montrose se vio obligada a tomar posición para defender la integridad del carguero The British Heritage, que se dirigía a Irak, en el citado estrecho de Ormuz ante la supuesta amenaza de los elementos de la marina iraní. Hubo una advertencia verbal desde el navío británico que, según el Ministerio de Defensa británico, provocó que las unidades iraníes se apartasen para ceder el paso al petrolero afectado.

“En contra del derecho internacional, tres embarcaciones iraníes intentaron impedir el paso de un buque comercial, el British Heritage. Esto obligó al HMS Montrose a tomar posición y hacer una advertencia verbal a las naves, que han procedido a apartarse”, señaló el Ministerio de Defensa en un comunicado oficial.

Pie de foto: Mapa que muestra el recorrido del 6 al 11 de julio del petrolero British Heritage que tres barcos iraníes "intentaron impedir" a través del estrecho de Ormuz, según el Gobierno británico, pero que fue negado por Irán. AFP/AFP

Por su parte, la fuerza naval de la Guardia Revolucionaria (cuerpo de élite del Ejército iraní) y el ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, negaron cualquier relación con el intento de captura del petrolero británico en aguas del estrecho de Ormuz. “Las patrullas de la Guardia Revolucionaria en el Golfo Pérsico no han tenido encuentros con navíos extranjeros, incluidos británicos, durante las pasadas 24 horas”, insistió a través de un comunicado la propia Guardia Revolucionaria.

En este punto, el Ministerio de Exteriores británico trató de mostrar firmeza y rebajar tensiones por esta situación peliaguda y se limitó a indicar que sostiene su compromiso para “mantener el derecho a la libre navegación, de acuerdo con las leyes internacionales”; a través de las palabras de Jeremy Hunt, secretario de Estado de Exteriores del actual Ejecutivo británico, incluido en la lista de posibles candidatos a suceder a Theresa May en el liderazgo dentro del seno de los conservadores británicos.

Este incidente sigue provocando el auge de la inseguridad y tensión en la zona del golfo Pérsico tras varios episodios acaecidos en el territorio o relacionados con países de la región, lo que ha aumentado la inquietud y la inestabilidad en esa área. El último de ellos relacionado con la detención en Gibraltar de un petrolero iraní que transportaba crudo a Siria, la cual fue calificada de “ilegal” por parte de Abbas Mousavi, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán.

El buque fue interceptado por un destacamento de la Marina británica, acusado de llevar petróleo a Siria, país en guerra y que está sujeto a sanciones impuestas por la Unión Europea (UE). Las autoridades gibraltareñas expusieron, en un comunicado del ministro principal del Peñón, Fabián Picardo, que la embarcación Grace 1 y su cargamento fueron interceptados después de que hubiese “motivos razonables” para creer que estaban “infringiendo” las sanciones de la UE. Algo que provocó que el régimen de los ayatolás convocase al embajador británico, tras denunciar la ilegalidad que para los iraníes suponía esta acción.

Pie de foto: Un buque patrulla de la Armada Real Británica vigila el petrolero Grace 1, sospechoso de transportar crudo iraní a Siria, mientras está anclado en aguas del territorio británico de ultramar de Gibraltar, el 4 de julio de 2019. REUTERS/JON NAZCA

Con anterioridad, se han producido otros graves sucesos que han ido agravando la situación, como el ataque a dos buques comerciales en el golfo de Omán, el sabotaje a cuatro petroleros en aguas de Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el puerto de Fujairah, atribuidos a agentes proiraníes, agentes que integran organizaciones terroristas como la de los hutíes, guerrilla chií patrocinada por Irán que opera en la guerra de Yemen para socavar al Gobierno yemení y que ha lanzado diversos ataques con drones y misiles a infraestructuras de almacenaje de petróleo y armamentísticas de Arabia Saudí (gran rival suní de Irán) e, incluso, al aeropuerto saudí de Abha.

Ofensivas que han acrecentado la inestabilidad e inseguridad en la zona de Oriente Medio. Una escalada que se aceleró a partir del conflicto generado con Irán tras la imposición de sanciones económicas y políticas al régimen persa por parte de EEUU después de que el Ejecutivo de Donald Trump se saliese en 2018 del acuerdo nuclear del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), pacto firmado en 2015 entre Irán, EEUU, Alemania, Francia, China, Reino Unido y Rusia para controlar el desarrollo del programa nuclear iran