Las dinámicas de desarrollo de África en la senda de la Agenda 2063

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Alex Erquicia

Pie de foto: Presentación del Informe África con Mario Pezzini, Marta Blanco y Manuel Escudero. PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LOPEZ

La visión de África como continente de oportunidades es una de las narrativas que más se repiten estos días impulsando la mirada colectiva al continente más allá de los lugares comunes. Así el desarrollo económico y sostenible del continente, visto como una realidad geográfica no nacional, está en línea con la Agenda 2063 de la Unión Africana, con el objetivo principal de integrar y transformar el continente a través del fortalecimiento de las instituciones públicas nacionales e internacionales.

De esta manera, sector público y privado se pueden preparar para el 'boom' demográfico que viene del continente: los habitantes de África se duplicarán de 1.200 millones en 2016 a 2.500 millones en 2050. En otras palabras, según las proyecciones, el continente acapara casi la mitad del crecimiento de la población mundial, que se produce, principalmente, en áreas urbanas. Actualmente, el 40% de la población de África vive en ciudades, en comparación con solo el 14% que lo hacía en 1950.

La presentación de la primera edición del informe 'Dinámicas de Desarrollo de África: Crecimiento, empleo y desigualdades', elaborado, en colaboración, por la Comisión de Asuntos Económicos de la Unión Africana y el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sirvió para profundizar en esos objetivos (el informe se puede leer online). Busca dejar los tópicos atrás, como el hecho de que, en África, las migraciones son un fenómeno esencialmente intracontinental: cuatro de cada cinco migrantes se quedan en el continente y solo uno llega a Europa.

El informe examina las relaciones entre esos tres fenómenos - crecimiento económico, empleo y desigualdades - en África al asegurar que "a pesar del fuerte crecimiento del continente, los empleos de calidad siguen siendo escasos (282 millones de trabajadores tienen un empleo vulnerable) y las desigualdades altas". Así se constata que el crecimiento económico sigue sin reflejarse en el bienestar social.

El encargado de liderar la presentación en la sede de la CEOE en Madrid fue Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la OCDE y consejero especial del secretario general de la OCDE para el Desarrollo, que al comienzo de su intervención se preguntaba "¿Qué recursos de política pública puede atraer la inversión? Primero fortalecer a las Pymes que ya se encuentran operando. En segundo lugar, potenciar los mecanismos para que las dinámicas de negocio sean más positivas. Y en tercer lugar formalizar el trabajo que hoy es informal", aseguró Pezzini.  

Pie de foto: Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la OCDE. PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LOPEZ

Con ese objetivo claro, el informe presenta la oportunidad perfecta para la profundización de la integración regional y las cadenas de valor regionales que si se producen de una manera efectiva puede proporcionar oportunidades considerables para la diversificación de las exportaciones, dado que actualmente los bienes intermedios representan menos del 15% del comercio de África.

La cuestión de la financiación irrumpe como el principal escollo en el camino de aprovechar las dinámicas de desarrollo de África con el objetivo de que la Agenda 2063 se materialice. "La ayuda al desarrollo se está reduciendo y esa fuente de de financiación no tiene perspectivas a largo plazo", reflexionaba Pezzini durante su ponencia. Su respuesta a esta cuestión, que afecta a muchos gobiernos internacionales, es que la fuente de financiación debe venir de los impuestos. "Muchos países necesitan impulsar una reforma fiscal como una de las funciones de la política pública", dijo el director del Centro de Desarrollo de la OCDE. Según él, los países extranjeros pueden jugar un papel activo en ayudando a un proceso de reforma fiscal.

Es bien conocido que muchos de los países en desarrollo se enfrentan con grandes pérdidas que se derivan de su incapacidad para gravar las actividades económicas y la creación de valor generados dentro de sus fronteras por parte de las empresas multinacionales. Por ello Pezzini destacó la iniciativa impulsada en 2015 llamada Inspectores fiscales Sin Fronteras (TIWB, por sus siglas en inglés), una iniciativa conjunta de la OCDE y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

"Las otras dos fuentes de financiación son las remesas de los que han emigrado del continente, que hace que una parte considerable de África sea financiado por la diáspora, y la otra, la inversión extranjera que todavía está en niveles muy bajos", cerraba Pezzini.

"No soy partidario de la ayuda al desarrollo sino de la cooperación al desarrollo y este es un ejemplo práctico de cómo se puede producir", declaró Paulo da Silva, embajador de Guinea Bissau en España y decano del Grupo de Embajadores Africanos (GEA) acreditados en España. Aseguró que los paradigmas de seguridad e inseguridad no ayudan a potenciar las relaciones entre los países.

Por su parte, Marta Blanco, presidenta de CEOE Internacional, señaló el papel que desarrollan las más de 1.600 empresa españolas en ese continente, "una presencia no muy numerosa pero que tiene afán de elemento tractor para que en los próximos años aumente su número considerablemente", aseguró. En esa línea resaltó la importancia que tiene para la CEOE, desde hace tiempo, el continente africano y la labor que realizan para potenciar las sinergias con el empresariado español. Las transformaciones estructurales de las empresas deben encaminarse al aumento de productividad para conseguir así que su crecimiento sea sostenible. España busca las maneras de ir más allá del enfoque en los países del norte de Africa y hoy busca relaciones comerciales en Africa subsahariana.

Pie de foto: Foto de familia de la presentación del informe “Dinámicas de Desarrollo de África: Crecimiento, empleo y desigualdades”. PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LOPEZ

También intervinieron Raimundo Robredo, director general para África del MAUC, y José Segura, director general de Casa África, quien recalcó que el que el informe fuera elaborado conjuntamente por la OECD y la UA es "vital para conocer cómo los africanos realizan sus propios diagnósticos y apuntan a las soluciones necesarias para responder a este gran reto del que habla el informe: la creación de empleo de calidad como apuesta para acabar con las desigualdades".

El informe propone diez acciones, 'policy recommendations', que se sustentan sobre tres pilares: el desarrollo económico sostenible, el desarrollo social, y el desarrollo institucional. Ellas son decisivas para el futuro del continente.

Con todo, el informe analiza las políticas actuales de desarrollo y presenta una nueva narrativa sobre el desarrollo de África, evaluando el desempeño económico, social e institucional a la luz de los objetivos de la Unión Africana plasmados en la Agenda 2063. Durante toda la presentación se hicieron referencias a China, su pasado marcado por la pobreza y su presente como potencia económica mundial. Por ese motivo, muchos de los ponentes aseguraban que dentro de veinte años muchos empresarios e inversores querrán ir a África, cuando será más difícil invertir porque habrá mucha más gente interesada. Por ello mismo, el momento es ahora.

En definitiva, el continente necesita estrategias de desarrollo más coherentes y que den prioridad a la mejora de las políticas públicas para hacer frente a los desafíos de crecimiento, de empleo y a las desigualdades provocadas por el notable crecimiento de África.