Los cristianos coptos: una minoría en peligro en Egipto

El país ocupa el puesto número 16 en el ránking mundial de persecución a esta confesión
Cristianos asisten a la procesión de los epitafios del Viernes Santo frente a la Iglesia Ortodoxa Griega de San Jorge, en el barrio del Viejo Cairo de la capital egipcia, el 26 de abril de 2019

AFP/AMIR MAKAR  -   Cristianos asisten a la procesión de los epitafios del Viernes Santo frente a la Iglesia Ortodoxa Griega de San Jorge, en el barrio del Viejo Cairo de la capital egipcia, el 26 de abril de 2019

Egipto ocupa el puesto 16 en el ránking mundial de persecución a los cristianos, según el estudio World Watch List 2019 de la organización estadounidense Open Doors. En el país presidido por Abdel Fattah al-Sisi residen 9,5 millones de personas que profesan esta religión, frente a los 99,3 millones de habitantes totales. Esto supone un 90% de confesión musulmana, mayoritariamente suní, y tan solo un 10% de cristianos que, además, pertenecen a la Iglesia Copta -o Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría- fundada en Egipto en el siglo I d.C. por el apóstol San Marcos. “Los coptos son el pueblo cristiano e indígena de Egipto, descendientes directos de los antiguos egipcios, un pueblo con quizás la historia más larga registrada”, recoge el Centro Británico de la Iglesia Copta.

En esta línea, el informe de Open Doors explica que, “aunque el cristianismo tiene raíces profundas en Egipto desde hace siglos, antes del advenimiento del islam en el norte de África, los cristianos son, a menudo, discriminados y tratados como ciudadanos de segunda clase en el Egipto moderno”.

De acuerdo con el estudio, la situación que viven los cristianos en Egipto se puede definir de la siguiente forma: “La cultura islámica alimenta la discriminación religiosa y crea un ambiente que hace que el Estado sea reacio a respetar y hacer cumplir los derechos fundamentales de los cristianos”. En la clasificación que mide el nivel de persecución, el país obtiene 76 puntos sobre un total de 100, lo que está considerado como “muy alto”, dentro de un barómetro cuya categoría máxima es persecución extrema, donde se encuentran los once primeros países -Corea del Norte, Afganistán y Somalia conforman el podio-. La puntuación de 76/100 está vertebrada en seis parámetros, que conforman un perfil determinado: 95% de violencia, 79% de vida nacional, 79% de vida familiar, 69% de vida privada, 64% de vida comunitaria y 65% de vida de la iglesia. Es este último punto el que ha marcado los últimos incidentes, con los incendios de dos iglesias en la última semana.

Una mujer egipcia durante una ceremonia en la iglesia del Príncipe Tadros, en la provincia de Minya, en el sur de Egipto, el 3 de noviembre de 2018
AFP/ MOHAMED EL-SHAHED - Una mujer egipcia durante una ceremonia en la iglesia del Príncipe Tadros, en la provincia de Minya, en el sur de Egipto, el 3 de noviembre de 2018 

La más reciente ha tenido lugar este miércoles 16 de octubre. El templo de San Jorge, localizado en la ciudad de Mansoura, en la gobernación de Daqahlia, ha sufrido un incendio en su planta superior que ha dejado un balance de cinco personas heridas, según ha informado el medio local Al Masry Al Youm. Las causas, de acuerdo con las fuentes de seguridad, apuntan a un cortocircuito eléctrico, que habría provocado que saltaran chispas que se encendieron rápidamente debido a las paredes de madera. La pérdida más reseñable de este incendio es una biblioteca repleta de libros antiguos con gran valor espiritual, pues muchos de ellos habían sido escritos por los padres fundadores de la iglesia.

Esta misma semana, el lunes 14 de octubre, otro templo resultó afectado. Fue el caso de Mar Gerges, en la ciudad de Helwan, un suburbio localizado al sur de El Cairo. El edificio quedó totalmente dañado: la estructura sufrió daños irreparables y el interior del templo se convirtió en cenizas. Así, los lienzos que decoraban las paredes, el mobiliario como los bancos y los sillones, y las reliquias y tesoros religiosos quedaron destruidos. El periódico local, Egypt Today, publicó que las causas del fuego se desconocían, si bien explicó que las seis dotaciones de bomberos que se enviaron tardaron “varias horas” en controlar el incendio, lo que da cuenta de la magnitud de las llamas.

Ya en el mes de julio, concretamente el día 10, se produjo un gran incendio en la iglesia de San Pablo, ubicada en El Cairo. El fuego estalló de forma repentina, según apuntaron los medios locales, y se desplegaron 20 camiones cisterna para contener las llamas, que devoraron dos plantas del templo. Las causas del incendio no se han esclarecido hasta el momento, y todas las hipótesis permanecen abiertas, incluyendo la sospecha criminal.

Familiar de los cristianos coptos egipcios que fueron decapitados por yihadistas en la playa de la ciudad libia de Sirte en Libia en 2015, en la Iglesia de los Mártires el 15 de mayo de 2018
AFP/IBRAHIM EZZAT - Familiar de los cristianos coptos egipcios que fueron decapitados por yihadistas en la playa de la ciudad libia de Sirte en Libia en 2015, en la Iglesia de los Mártires el 15 de mayo de 2018

En este sentido, cabe destacar que los coptos han sufrido fuertes ataques explícitamente por su confesión. En noviembre de 2018, Daesh lanzó un ataque contra un autobús de pasajeros, repleto de cristianos coptos, que dejó un balance de 8 personas fallecidas y 13 heridos -cabe recordar, en este punto, que este grupo terrorista le ha declarado la guerra abierta a esta confesión religiosa-. Meses antes, en julio del año pasado, los cristianos de la aldea de Minya fueron atacados por una multitud por una publicación en Facebook, que estos últimos consideraron una blasfema. Hace dos años, en diciembre de 2017, tuvo lugar un ataque que colmó las portadas internacionales: un hombre armado abrió fuego contra los fieles de una iglesia de la capital, El Cairo, matando a once personas. Ese año -2017- fue uno de los más sangrientos en la historia reciente del país en cuanto a ataques dirigidos contra los coptos se refiere: 73 personas perdieron la vida en sendos atentados cometidos en Tanta (28 muertos), Alejandría (17 muertos) -estos dos, atribuidos a Daesh, tuvieron lugar el 9 de abril, semanas antes de la visita del papa Francisco al país- y Menia (28 muertos). Las técnicas utilizadas van desde la utilización de bombas hasta ofensivas de hombres armados. 

En cuanto a la violencia familiar, Open Doors alerta de que es “una tendencia emergente que supone una verdadera causa de preocupación”. Según la organización International Christian Concern, un converso cristiano fue asesinado el pasado domingo 6 de octubre en Egipto por su propia familia, de confesión musulmana. La víctima publicó en su perfil de Facebook pruebas de su reciente adhesión a la religión cristiana. Los conversos “son vistos como apóstatas, lo que significa que el descubrimiento público de su conversación los hace vulnerables a ser víctimas de un asesinato por honor”, se indicó al respecto en un comunicado de la entidad.

“Esta es la realidad para los coptos en Egipto hoy: se enfrentan no solo a la amenaza de grupos terroristas como Daesh, sino también al hostigamiento o asalto diario de otros egipcios, que ven a los cristianos como impuros y herejes, y que a menudo difunden rumores falsos”, advierte el analista Marlo Safi en National Review. Cabe recordar, en este punto, que la inseguridad de la comunidad copta en Egipto aumentó considerablemente a partir del año 2014, cuando Daesh se fortaleció en Siria e Irak y comenzó a atacar a las minorías de la región.

Un hombre cristiano copto egipcio hace coronas de hojas de palma para ser usadas por los adoradores durante las celebraciones del Domingo de Ramos en el distrito de Mokattam de la capital egipcia, El Cairo
AFP/KHALED DESOUKI - Un hombre cristiano copto egipcio hace coronas de hojas de palma para ser usadas por los adoradores durante las celebraciones del Domingo de Ramos en el distrito de Mokattam de la capital egipcia, El Cairo

Pero no solo este grupo terrorista ha protagonizado los episodios violentos, sino que también han entrado en escena los Hermanos Musulmanes, sometidos a una guerra sin cuartel por las autoridades egipcias, que buscan reducir la influencia islamista en el país a través de las detenciones de sus líderes. “La guerra de Sisi contra el terrorismo ha dejado a la Hermandad Musulmana acorralada, pero el radicalismo de la organización persiste: odian a los coptos, odian a Al-Sisi, y en algún nivel profundo, la mayoría de ellos se odian a sí mismos”, señala el presidente de la Comunidad Protestante de Egipto, Andrea Zaki, al New York Post. “La Hermandad y otros radicales tienen un plan para atacar a los cristianos, de vez en cuando y especialmente cuando el presidente se reúne con funcionarios extranjeros, para avergonzar al gobierno central”, recalca Zaki.

Este escenario ha sido definido por Open Doors de la siguiente forma: “Parece que Egipto está en un camino de vuelta al punto de partida en los días de Hosni Mubarak [presidente entre 1981 y 2011 que se dedicó a erradicar a los Hermanos Musulmanes]. Uno no puede evitar sentir una sensación de déjà vu al notar que otro hombre militarmente fuerte está tomando medidas energéticas contra la Hermandad Musulmana y está enfrentando una insurgencia armada por militantes islamistas”, todo ello encaminado a la aspiración del Gobierno del presidente Al-Sisi, que “quiere proyectarse como garante de la estabilidad, el orden y la seguridad de los cristianos”.

El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi con el papa copto Tawadros II, durante la Misa de Nochebuena en la nueva "Catedral de la Natividad de Cristo", el domingo 6 de enero de 2019
PHOTO/AP - El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi con el papa copto Tawadros II, durante la Misa de Nochebuena en la nueva "Catedral de la Natividad de Cristo", el domingo 6 de enero de 2019

De esta forma, el Ejecutivo de El Cairo ha aprobado -desde 2017 hasta el 23 de septiembre de este año- 1.171 licencias para construir iglesias o edificios asociados, de un total de 3.370 solicitudes presentadas en este periodo. Sin embargo, esta cifra se enmarca en una tendencia de desaceleración, como ha denunciado la organización Barnabas Fund. En el último lote, se validaron solo 62 licencias, el menor dato desde el mes de marzo, cuando se aprobaron 152. El estudio de Open Doors estipula, en esta línea, que “los cristianos de todos los orígenes aún enfrentan dificultades para construir iglesias o encontrar un lugar para adorar junto con otros creyentes”. 

La presidenta de Coptic Voice, Sara Salama, asegura que, si bien el presidente egipcio ha conseguido avances en la protección de esta minoría, todavía queda mucho camino por recorrer: “Al-Sisi, quien ha mejorado la retórica pública sobre los cristianos en el país al alentar la convivencia pacífica, debe tomar más medidas sobre el terreno para provocar un cambio positivo”, concluye la líder.