Más allá de un desfile

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Diego Urteaga

Pie de foto: Ministerio de Defensa español.

El próximo 14 de julio, con motivo de la celebración de la fiesta nacional francesa, las Fuerzas Armadas españolas volverán a estar presentes en el desfile que recorrerá los Campos Elíseos de París. El Ministerio de Defensa ha confirmado, además de la presencia de miembros del Ejército de Tierra, de la Armada y de la Guardia Civil, la participación de dos aviones del Ejército del Aire y cuatro helicópteros del Ejército de Tierra. La delegación española, que estará encabezada por el propio Pedro Sánchez – siempre que las negociaciones de la investidura se lo permitan – y la ministra de Defensa, Margarita Robles, vendrá a confirmar la buena sintonía existente en el ámbito de la defensa entre París y Madrid.

La invitación a participar en el desfile se circunscribe a los miembros de la Iniciativa de Intervención Europea, de la que el presidente galo, Emmanuel Macron, es el principal promotor. Se verá, por tanto, una representación de Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Estonia, Holanda, Portugal, la propia Francia, Reino Unido y Finlandia, la última en incorporarse a la iniciativa el pasado noviembre.

La presencia española, tal y como se ha anunciado por el Ministerio, será posiblemente la más numerosa, en un reconocimiento añadido por la labor de apoyo logístico que reciben las tropas francesas desplegadas en África por parte de las Fuerzas Armadas españolas y el compromiso que nuestros soldados tienen con la paz y estabilidad, en muchos casos trabajando mano con mano con nuestros aliados franceses. Es destacable, también, que la unidad del Ejército de Tierra elegida para participar en el desfile forme parte de la Brigada Galicia VII, pues puede deducirse un agradecimiento a la labor que desempeñaron durante el ataque al Centro de Adiestramiento de Koulikoro (Mali) de la EUTM - Mali del pasado febrero.

Ante el vacío que está dejando Italia por su situación política, España lleva varios años utilizando la política de defensa para mostrarse como un aliado clave en la escena europea para el eje franco alemán. Lo fue con la activación de la PESCO. Lo ha sido recientemente con la entrada desde el inicio y en igualdad de condiciones con Francia y Alemania en el proyecto FCAS – Future Combat Air System –, que será el eje de la aviación militar europea durante las próximas décadas. Y lo ha sido también de la citada Iniciativa de Intervención Europea. En estas dos últimas iniciativas, Italia se ha quedado fuera.

Ante la urgencia de apoyar al Gobierno maliense en 2012, París chocó con la excesiva lentitud de las instituciones europeas y acabó lanzando en 2013, en solitario, pero bajo paraguas de Naciones Unidas, la operación Serval, más tarde transformada en Barkhane, cubriendo todo el Sahel (julio de 2014). París se asegura con esta Iniciativa de Intervención Europea crear un marco que, sin carácter vinculante ni necesidad de consensos, muestre la “disposición” de una decena de países a apoyar futuras intervenciones ante situaciones de similares características a las que justificaron la operación francesa en Mali. Es, por tanto, con esta reciente iniciativa francesa, la IEI, con la que España puede estrechar aún más la cooperación militar en el flanco sur, clave para estos los dos países europeos.

Pie de foto: Ministerio de Defensa español.

El importante papel que tendrán las fuerzas armadas españolas el próximo 14 de julio está, pues, justificado tras años de colaboración militar en África y otros teatros de operaciones – en el marco OTAN, UE o coaliciones ad hoc – con nuestros socios franceses. Además de las misiones no ejecutivas de la Unión Europea en las que participan ambos países – EUTM - Mali y EUTM - RCA –; o las ejecutivas como Atalanta – lanzada en 2008 por iniciativa hispanofrancesa –, en el Índico; o Sophia, en el Mediterráneo, actualmente España lleva a cabo dos misiones de apoyo a las tropas francesas como son el destacamento Marfil en Dakar, Senegal, y el destacamento Mamba en Libreville, Gabón.

Con el destacamento Marfil, España apoyó prácticamente desde el comienzo la operación Serval francesa. Se contribuyó al despliegue de las tropas galas y se favorecieron las operaciones aéreas. Posteriormente, se ha seguido apoyando la operación Barkhane – que absorbió la anterior misión ampliando su zona de acción– y a la operación EUTM - Mali de manera logística. Adicionalmente presta apoyo a MINUSMA, la operación de Naciones Unidas, o a la Fuerza Conjunta G5 Sahel.

La labor del destacamento Mamba ha sido muy similar. El objetivo de esta fue también apoyar en un principio otra operación francesa, la operación Sangaris, que tenía lugar en República Centroafricana. Actualmente, se sigue contribuyendo principalmente a las acciones “operativas” de los elementos franceses desplegados en Gabón – fundamentalmente de asesoramiento y formación en varios países de la región – y al transporte dentro del teatro de operaciones de la operación Barkhane, pero también, de forma complementaria, se actúa con las operaciones de la UE y de la ONU, EUTM - RCA y MINUSCA respectivamente.

Desde que estas misiones bilaterales entre España y Francia comenzaran hace más de seis años, las cifras que dejan son tremendamente ilustrativas. En el destacamento Mamba se han producido más de 2.000 salidas que suman 5.300 horas de vuelo para el transporte de alrededor de 15.000 militares y cerca de 2.000 toneladas de material. Por su parte, el destacamento Marfil, suma 5.000 horas de vuelo en 1.900 salidas, en las que se han transportado a más de 25.000 militares y casi 4.000 toneladas de material. Estos movimientos suponen aproximadamente algo más del 30% del transporte aéreo intrateatro francés, lo que indica el importante papel que desempeñan nuestras Fuerzas Armadas para las misiones francesas en el escenario africano. Recordando, además, que, aunque este apoyo a las tropas galas es el predominante de ambos destacamentos, no es el único que lleva a cabo.

La numerosa participación de las Fuerzas Armadas españolas en el desfile del 14 de julio es, por ello, significativa y responde al estrechamiento de la cooperación en materia de defensa con Francia a todos los niveles. A nivel operacional con los ejemplos de los destacamentos Mamba y Marfil, pero también de los apoyos que puedan surgir a raíz de la firma de la IEI. A nivel industrial, con el aumento de proyectos conjuntos como el A400 y la sexta generación de aviones de combate. Y, por último, también a nivel estratégico con la apuesta por fijar una postura común a través de la Visión 360º de la OTAN – con la que se busca aumentar la seguridad del flanco sur que tanto preocupa a ambos países –, o el papel que han tenido París y Madrid en el impulso de la PESCO y la apuesta por una mayor integración europea en el ámbito militar, clave de la próxima legislatura comunitaria. En un contexto, además, favorable, con la salida de Reino Unido de la UE y el distanciamiento de Roma respecto a Bruselas, España se coloca como un aliado de primer orden en materia militar para el Ejecutivo francés.