Netanyahu, imputado por fraude, cohecho y abuso de confianza

El primer ministro en funciones de Israel ha sido acusado por el fiscal general Avichai Mandelblit en las tres causas que tiene abiertas
Netanyahu es el mandatario que más años ha ocupado el cargo de primer ministro de Israel. La justicia amenaza ahora su hegemonía

PHOTO/YEFIMOVICH  -   Netanyahu es el mandatario que más años ha ocupado el cargo de primer ministro de Israel. La justicia amenaza ahora su hegemonía

La posición de Benjamin Netanyahu continúa debilitándose. Con el líder centrista Benny Gantz haciéndole sombra en el terreno político, el cerco judicial sobre el hombre fuerte de Israel en los últimos años se va estrechando. El fiscal general del Estado Avichai Mandelblit ha imputado al primer ministro por delitos de fraude, cohecho (sobornos) y abuso de confianza. El mandatario, que está gobernando en funciones el país hebreo, tiene abiertas tres causas por presunta corrupción.

Netanyahu se convierte, así, en el primer jefe de Gobierno de Israel en ser imputado estando en el cargo. La Fiscalía ha confirmado los cargos por los fraude y abuso de confianza en los tres casos. Además, ha presentado la acusación de sobornos en uno de ellos, el controvertido ‘caso 4.000’. Hasta el momento, la estrategia del primer ministro ha consistido en negar todas las acusaciones que se le han achacado. Sin embargo, con la imputación formal pendiendo sobre su cabeza, podría enfrentarse a un total de diez de años de prisión por sobornos, la acusación más grave.

La primera investigación abierta contra Netanyahu es el denominado ‘caso 1.000’. Se investigan los regalos que el dirigente y su familia de parte del productor cinematográfico Arnon Milchan a cambio de beneficios fiscales. Este modus operandi, según la instrucción, se prolongó durante prácticamente una década entera.

La segunda es el ‘caso 2.000’, que debe determinar qué relación tenía el primer ministro con Arnon Moses, director del diario Yedioth Ahronoth, el primero de Israel en términos de tirada. El interrogante principal consiste en dilucidar si el rotativo dio un trato preferente a Netanyahu y el Likud; a cambio, el Ejecutivo habría maniobrado para facilitar una mayor difusión al periódico. En esta pieza, el ejecutivo Sheldon Adelson, que se hizo célebre en España cuando se planteó el proyecto Eurovegas a las afueras de Madrid, ha sido un testigo clave.

La tercera causa es el ‘caso 4.000’, el que más resonancia pública ha tenido, que investiga comportamientos similares a los que figuran en el dossier del ‘caso 2.000’. La Fiscalía busca probar cómo el grupo de telecomunicaciones Bezeq, con Shaul Elovich a la cabeza, disfrutó de privilegios fiscales a cambio de convertir el informativo ‘Walla’ en el altavoz de Netanyahu. Esta dinámica delictiva se habría producido, presuntamente, entre los años 2015 y 2017, periodo durante el cual el primer ministro asumió la cartera de Comunicaciones.

El escrito de acusación, según la agencia EFE, ha sido puesto a disposición de la defensa para que pueda preparar el juicio oral. Mientras no exista una sentencia firme en su contra, Netanyahu no está obligado por las leyes israelíes a dimitir de su cargo. Incluso, puede solicitar la inmunidad ante la Knesset, la cámara legislativa del país. 

No obstante, el panorama se le presenta complicado. Israel se ha instalado en la interinidad. Hasta el momento, tanto el líder del Likud como Benny Gantz se han mostrado incapaces de sumar los suficientes apoyos para ser investidos y el país se encamina hacia unas terceras elecciones. Sin embargo, es posible que algunos aliados potenciales del Likud se planteen su apoyo a la lista de su contrincante si no da un paso atrás. Está previsto que el mandatario ofrezca una intervención pública en las próximas horas para valorar la decisión del fiscal Mandelblit.