Pakistán reabre su espacio aéreo

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Pablo Rubio

Pie de foto: Pakistán abre su espacio aéreo 5 meses después de la escalada militar con India. 

Las relaciones entre Pakistán e India continúan en una fase de distensión. El Ejecutivo de Islamabad, presidido por Imran Khan, ha tomado la decisión de reabrir totalmente su espacio aéreo a la aviación civil. Las rutas de las aerolíneas comerciales podrán volver a atravesar con toda libertad cielo paquistaní cinco meses después. Pakistán cerró una porción de su espacio aéreo en febrero de este año después de un ataque aéreo de la India, dirigido sobre un campo de entrenamiento del grupo insurgente Jaish-e-Mohammed situado en la localidad de Balakot, fronteriza con la región de Cachemira. Cuarenta paramilitares murieron en el bombardeo.

Los ataques y contraataques desde el aire entre Pakistán e India fueron frecuentes durante las semanas posteriores al episodio de Balakot. Las relaciones diplomáticas entre ambos países se encontraban entonces bajo mínimos, erosionadas, además, por la retórica nacionalista tanto de Khan como del primer ministro indio Narendra Modi. Una vez que la escalada se hubo destensado relativamente, a partir de finales de abril, Pakistán permitió reaperturas parciales de las operaciones en algunos de sus aeropuertos principales.

Las sanciones, no obstante, han seguido obstruyendo gran parte del tráfico procedente del país vecino. Existe la posibilidad de que la medida anunciada hoy por la Autoridad de Aviación Civil paquistaní contribuya al proceso de normalización de las relaciones con India, siempre complicadas debido a las disputas sin resolver sobre Cachemira. La orden de reapertura total tiene efecto inmediato y ha corrido a cargo de la Autoridad de Aviación Civil. La comunicación se ha conocido cerca de las cinco de la madrugada, hora española.

Pie de foto: Vista aérea del centro de operaciones en el aeropuerto de Karachi, Pakistán 3 de febrero de 2017. REUTERS/CAREN FIROUZ

Las aerolíneas respiran

La prohibición decretada en su día por Islamabad ha venido afectando, en particular, a las compañías indias de tráfico aéreo civil. Pakistán es zona de paso obligado de las rutas con destino a los países de Oriente Próximo, Europa o América. El rodeo que los pilotos se han visto obligados a dar no ha salido barato. Recientemente, el ministro de Aviación del Gobierno de Nueva Delhi, Hardeep Singh Puri, informó al Parlamento de su país sobre el coste económico de la medida. Según el ministro, entre la estatal Air India y las aerolíneas de bajo coste SpiceJet, IndiGo y GoAir, las pérdidas totales ascienden a alrededor de 80 millones de dólares (unos 5.500 millones de rupias). Al coste económico debe añadirse el coste medioambiental derivado de unos trayectos más largos y, por ende, de una mayor quema de combustible.

El Ministerio de Aviación Civil de la India ha reaccionado positivamente al cambio de política de sus homólogos paquistaníes. En un tuit retuiteado por el ministro Puri, la institución ha celebrado el alivio que la medida supondrá para las diferentes líneas aéreas. Igualmente, otras compañías con un volumen de operaciones notable en la región, como la kazaja Air Astana, se verán beneficiadas en el futuro inmediato por el levantamiento del veto. De hecho, según la información del software de navegación Flightradar24, las compañías han podido retomar las rutas anteriores a la prohibición y la circulación normal ha quedado restablecida en la zona fronteriza.

El bloqueo impuesto por el Gobierno de Pakistán también ha afectado negativamente a PIA (Pakistan International Airlines). La línea aérea estatal ha tenido que cancelar y rediseñar numerosas rutas nacionales e internacionales. La maltrecha estructura económica paquistaní, anquilosada y dominada por los regímenes militares que han controlado tradicionalmente la esfera política, queda ahora algo más abierta al exterior. No es seguro, sin embargo, que la medida genere efectos de calado, dada la gravedad de la situación. Hace dos meses, el Fondo Monetario Internacional concedió un rescate económico a Pakistán por una cuantía de 6.000 millones de dólares.