Turquía adiestrará en su territorio a los rebeldes sirios que combaten a los yihadistas

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Por Samira Maaluf 
Foto: Un grupo de combatientes kurdos en Siria. 
 
Turquía ha aceptado que la coalición internacional liderada por Estados Unidos use sus bases militares en la  guerra contra los yihadistas del Estado Islámico (EI), según  anunció este lunes Susan Rice, la principal asesora en materia de seguridad del presidente Barack Obama. Sin embargo, el Gobierno turco informó  en una nota de la oficina del primer ministro, Ahmet Davutoglu, que “no hay ningún nuevo acuerdo sobre Incirlik. El uso [de la base] continúa en el marco de los anteriores acuerdos. Hay demandas y expectativas [del lado estadounidense] y las negociaciones continúan”.“Hay un acuerdo sobre la formación [militar] de la oposición, pero no está claro dónde y cómo serán entrenados”, reconoció el Gobierno de Ankara.  Este comunicado matizó las afirmaciones  de Susan Rice a la cadena de televisión estadounidense NBC, pero no las desmintió tajantemente. Turquía es partidaria de una intervención militar terrestre en Siria para frenar el avance del EI, porque considera que los bombardeos de las posiciones yihadistas en el país árabe no son suficientes para derrotar a los terroristas. Pero los dirigentes turcos no están  dispuestos a intervenir en solitario en Siria, a pesar de las protestas callejeras que los kurdos de Turquía protagonizaron la semana pasada para denunciar la inacción  de Ankara frente al asedio de la ciudad siria de Kobane, donde vive una mayoría kurda. Así las cosas, Susan Rice señaló que  Estados Unidos aplaude la consecución del nuevo acuerdo, que incluye la utilización de la base aérea de Incirlik, ubicada en el sur de Turquía, cerca de la frontera con Siria. La coalición liderada por Estados Unidos ha estado bombardeando a terroristas del Estado Islámico, que tienen el control de una parte del territorio tanto en Irak como en Siria, desde agosto en el primer caso y desde hace unas semanas en el segundo. En Siria, el principal foco en los últimos días ha estado en la ciudad de Kobane, cerca de la frontera con Turquía, donde fuerzas kurdas han intentado contener el avance de los combatientes yihadistas, lo que ha llevado a 200.000 refugiados a cruzar la frontera 
 
Cuatro semanas de asedio 
Los yihadistas asedian Kobane desde hace casi cuatro semanas en duros combates que han dejado más de 500 muertos, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. En los últimos días, El EI consiguió  finalmente entrar en la localidad y hacerse con el control de casi la mitad de ella. Las fuerzas kurdas, integradas en las Unidades de Protección Popular (YPG), se han visto superadas por el armamento del que dispone el Estado Islámico por lo que han pedido ayuda a Turquía cuyos tanques apostados en la frontera son testigos de la dramática situación en Kobane. Por su parte, la Casa Blanca declaró  que no permitirá que las tropas estadounidenses se vean arrastradas a otra guerra en Irak, de donde el presidente Barack Obama retiró las fuerzas militares  en 2011 tras ocho años de ocupación. En cambio,  el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, sugirió en una entrevista  que las tropas estadounidenses podrían tener que asumir un mayor papel junto a las fuerzas iraquíes sobre el terreno en el futuro. El alto mando estadounidense fue el primer jefe militar que admitió que harán falta tropas sobre el terreno para eliminar a los yihadistas. Dempsey calculó que  habría que contar con la participación de unos 12.000 o 15.000 militares iraquíes, armados debidamente, y llegado el caso con asesoramiento sobre el terreno de fuerzas estadounidenses o de otros países de la coalición internacional. “Si llegamos al punto en el que creo que nuestros asesores deberían acompañar a las tropas iraquíes en ataques contra blancos específicos [del EI], se lo recomendaré al presidente”, declaró el general ante el Comité de Servicios Armados del Senado.  Desde que Estados Unidos inició  los bombardeos selectivos contra el EI,  el pasado 8 de agosto, el grueso de las fuerzas de este grupo yihadista apenas se ha visto dañado. Por eso muchos militares estadounidenses y de otros países creen que no se podrá derrocar al EI sin la intervención  de tropas terrestres en Irak y Siria.