Una senadora marroquí afirma que “la prostitución contribuye a la economía del país”

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Por Rachid Elalamy
Foto: La senadora marroquí Khadija Zumi se opone a la criminalización de las prostitutas.
Khadija Zumi, senadora  del Partido Istiqlal (PI, nacionalista), declaró esta semana durante una sesión en la Cámara de Consejeros (Senado), en Rabat, que “la prostitución contribuye a la economía del país, y hay que tener la valentía de reconocerlo”. La parlamentaria nacionalista, que pertenece a una formación conservadora, aseguró que no está a favor de la prostitución, pero consideró que no hay que echar toda la culpa de este fenómeno a las mujeres, como generalmente se suele hacer en Marruecos. En su intervención parlamentaria, Zumi criticó duramente el comportamiento de la denominada Policía de  la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, una unidad especial constituida por agentes femeninas que persiguen la prostitución en los centros turísticos de Marrakech. Los islamistas y los sectores más conservadores del país saludaron esta iniciativa de la Wilaya (provincia) de Marrakech, pero algunos colectivos sociales se manifestaron en contra, porque consideraron que criminaliza a las mujeres que se dedican a la prostitución, no persigue las redes que la promueven y la unidad policial especial recuerda las prácticas represivas que se llevan a cabo en países musulmanes muy conservadores como Arabia Saudí e Irán  La diputada mostró su malestar por las redadas de esta unidad policial, que calificó de “racistas y discriminatorias”,  y recordó que el Corán no hace distinción sobre la prostitución entre mujeres y hombres. Según la senadora, el combate contra la prostitución en Marruecos atenta contra la “dignidad” de las mujeres, porque considera a las prostitutas como delincuentes y no como víctimas de una dura situación económica y social. Sobre esta cuestión, el diario ‘Akhbar Al-yaoum’ dio la noticia de que un informe de la ONU  sobre el tráfico de personas en Marruecos denunció la pésima situación de muchas mujeres jóvenes marroquíes que ejercen la prostitución en países del Golfo Pérsico. En el caso de los Emiratos Árabes Unidos, desde 2002, unas 2.500 marroquíes han ejercido la prostitución en este país tras haber caído en manos de redes criminales ubicadas en Rabat y Casablanca. Muchas de esas  mujeres viajaron a los países del Golfo engañadas, según denunció el Observatorio de la Comunidad Marroquí Residente en el Extranjero.
 
Las mujeres, en casa
Por otra parte, el primer ministro islamista, Abdelilah Benkirane, declaró que prefiere que las mujeres de su país no trabajen y se queden en casa, porque así cumplirán con “el papel sagrado y divino con que Dios las creó y habilitó”. Así lo dijo el jefe del Gobierno y líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) en la Cámara de Representantes (Parlamento). Benkirane reivindicó el papel de las mujeres como “lámparas” en las familias, y preguntó a los parlamentarios: “¿No sabéis que cuando las mujeres salieron de sus casas, las casas se apagaron?”.  En la misma línea, dijo que “gracias al cariño, la comida, la bebida, la atención y el control de vuestras madres habéis crecido y os habéis convertido en hombres y mujeres”. Benkirane lamentó que exista “una modernidad que quiere anular esta dimensión y hacer de la mujer, hombre; y del hombre, mujer”. Y advirtió: “No nos culpéis porque damos gran importancia a la dimensión familiar. Si esto es un error, lo aceptamos y nos enorgullecemos de nuestro error”. Las palabras del primer ministro islamista fueron muy criticadas en las redes sociales, pero, además, se contradicen con los retos que se han marcado diversos ministerios, que buscan promover la igualdad de sexos, como recomienda la ONU en los Objetivos del Milenio. El martes de esta semana,  el presidente del  Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de Marruecos, Dris Yazami, presentó el último informe de su organismo ante el Parlamento, en el que lamentó “las limitaciones del acceso al mercado de trabajo” de las mujeres.