Marruecos y la toma de decisiones: la acción estratégica en la defensa real de Palestina

Operación humanitaria de Marruecos de ayuda médica, dirigida a la población palestina de Gaza - PHOTO/ARCHIVO
La incorporación de Marruecos al Consejo de Paz impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump ha generado un debate intenso entre quienes la interpretan como una alineación automática y quienes la consideran una expresión de diplomacia pragmática y cálculo estratégico

Sin embargo, los hechos demuestran que Rabat no ha modificado su posición histórica sobre Palestina, no ha negociado el estatus de Jerusalén y sigue defendiendo la solución de los dos Estados. La diferencia radica en el método: Marruecos opta por actuar desde dentro de los espacios de influencia, en lugar de limitarse a discursos emocionales o consignas simbólicas. 

La política exterior no se construye sobre la base de la retórica, sino sobre el equilibrio de intereses, la coherencia estratégica y la capacidad de transformar principios en acciones concretas. En este sentido, Marruecos ha elegido ser un actor influyente en los foros de decisión, en lugar de una voz marginal en el escenario internacional. 

Paralelamente, la sociedad marroquí ofrece un modelo singular en el ejercicio de las libertades públicas. Desde el 7 de octubre, las manifestaciones de apoyo a Palestina y a Gaza se han desarrollado sin restricciones significativas, reflejando un equilibrio entre la libertad de expresión y la estabilidad institucional. Este contraste resulta evidente frente a otros países donde la solidaridad popular es reprimida o instrumentalizada políticamente. 

Esta convergencia entre una diplomacia estatal basada en el realismo político y una sociedad civil activa refuerza la posición de Marruecos como actor regional creíble. La causa palestina no es únicamente una línea oficial de política exterior, sino una convicción compartida por amplios sectores de la sociedad. 

Las acusaciones de que Marruecos ha abandonado a Palestina suelen provenir de actores que carecen de influencia real en los procesos de decisión internacionales. En ausencia de poder efectivo, el ruido mediático sustituye a la acción diplomática, y la desinformación se convierte en una herramienta política. 

Palestinos desplazados, que huyen del norte de Gaza debido a una operación militar israelí, se desplazan hacia el sur después de que las fuerzas israelíes ordenaran a los residentes de la ciudad de Gaza evacuar hacia el sur, en el centro de la Franja de Gaza, el 16 de septiembre de 2025 - REUTERS/ MAMOUD ISSA

Por el contrario, Rabat mantiene una estrategia discreta pero constante, basada en el uso de sus relaciones internacionales para contribuir a la estabilidad regional y defender los derechos palestinos a través de canales diplomáticos operativos, no mediante la confrontación estéril. 

Lejos de tratarse de una maniobra improvisada, esta línea responde a una tradición diplomática fundada en el equilibrio, la previsión y el pragmatismo. Marruecos sabe cuándo presionar, cuándo negociar y cuándo actuar con discreción, una flexibilidad estratégica que incomoda a sus detractores. 

En un sistema internacional dominado por los intereses, quien no asegura su lugar en las mesas de decisión queda relegado a la irrelevancia. Marruecos ha consolidado su posición sin renunciar a su identidad ni a sus principios históricos. 

La política eficaz se construye en los espacios donde se toman las decisiones, no en la lógica del espectáculo mediático. Y Marruecos ha demostrado que la acción estratégica, silenciosa pero constante, es más efectiva que cualquier discurso grandilocuente cuando se trata de defender una causa justa.

Abdelhay Korret, periodista y escritor marroquí