El trumpismo y los nuevos riesgos geopolíticos para España
Según la formación, este alineamiento no solo daña la imagen exterior de España, sino que también podría abrir la puerta a escenarios que afecten directamente a su seguridad y a su soberanía territorial, especialmente en los territorios no peninsulares como Canarias, Ceuta y Melilla.
De acuerdo con declaraciones recogidas por medios españoles, Podemos considera que la adhesión de la derecha española a una lógica de intervenciones unilaterales al margen del derecho internacional —como ocurrió en el caso de Venezuela durante la presidencia de Trump— contribuye a debilitar el sistema jurídico internacional, que históricamente ha servido como escudo para los Estados de poder medio. Cuando la fuerza sustituye a la ley, las fronteras dejan de ser una realidad jurídica estable y pasan a convertirse en objeto de negociación política.
Desde la perspectiva de Podemos, no se trata simplemente de una discrepancia ideológica con la derecha, sino de una deriva política que puede sentar “precedentes peligrosos”, facilitando que actores regionales o internacionales justifiquen presiones o reclamaciones sobre territorios españoles especialmente sensibles.
En este sentido, el partido subraya la “vulnerabilidad geopolítica” de las Islas Canarias, un archipiélago situado en una zona marítima rica en recursos naturales, que incluye minerales estratégicos y posibles reservas de gas y petróleo. Este contexto convierte al territorio en un foco de interés creciente en medio de la competencia internacional por el control de recursos.
El mensaje de Podemos es claro: cuando Madrid respalda políticas que rompen con los principios del derecho internacional en el exterior, debilita —consciente o inconscientemente— los fundamentos que protegen sus propios intereses internos. El derecho internacional no es solo una referencia ética, sino una herramienta política esencial para los Estados que no disponen de una superioridad militar o económica decisiva.
En esta línea, la portavoz de Podemos en Canarias, la diputada Noemí Santana, ha vinculado la situación actual con la experiencia de la Marcha Verde de 1975, según su interpretación, advirtiendo de que la tolerancia frente a las violaciones del derecho internacional en escenarios lejanos puede acabar repercutiendo en la seguridad española. “Lo que hoy se justifica en Caracas, mañana podría trasladarse a Canarias”, señaló, en referencia a la lógica de los dobles raseros que rige las relaciones internacionales.
Este discurso refleja una visión crítica de la política exterior española bajo la influencia de la derecha, que, según Podemos, no se ajusta a los intereses estratégicos de Madrid, sino que la empuja hacia un escenario de mayor tensión e incertidumbre. A diferencia de Estados Unidos, España carece del mismo margen de maniobra y necesita un orden internacional estable, basado en normas y no en la imposición de la fuerza.
Por ello, el partido insiste en que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar sigue siendo el principal marco legal para garantizar la soberanía marítima y proteger los derechos económicos de los Estados. Asimismo, insta al Gobierno español a adoptar una postura más firme en defensa de sus intereses estratégicos, alejándose de alineamientos ideológicos coyunturales que puedan debilitar la posición negociadora de España a nivel regional e internacional.
La crítica de Podemos no se limita a advertir sobre los riesgos, sino que también ofrece un diagnóstico más profundo sobre la transformación del sistema internacional: el paso de un mundo regido por normas a otro dominado por la lógica del poder y las transacciones. En este contexto, la importación del “trumpismo” a la política española no sería simplemente una opción ideológica, sino una apuesta arriesgada que pone en juego logros en materia de soberanía construidos durante décadas de respeto al derecho internacional.
La conclusión implícita en el discurso de la izquierda canaria es que la soberanía no se protege con eslóganes, sino con un compromiso firme con la legalidad internacional. Cualquier deriva que justifique intervenciones ilegítimas, independientemente de sus motivaciones, corre el riesgo de convertir a los territorios españoles más sensibles en fichas de una partida geopolítica que supera sus capacidades de control y sus márgenes de decisión.
Abdelhay Korret, periodista y escritor marroquí