Después de la Resolución 2797: ¿cómo construye Marruecos su versión de autonomía?

Encuentro Empresarial España-Marruecos
La Resolución 2797 de las Naciones Unidas plantea a Marruecos un gran desafío para transformar la iniciativa de autonomía en un modelo práctico, teniendo en cuenta la especificidad de las regiones del sur y preservando la unidad del Estado

No pasó un momento antes de que el discurso del rey Mohamed VI llegara inmediatamente después de que se emitiera la decisión para confirmar que ha llegado el momento de pasar de la teoría a la práctica, y de mostrar la capacidad del estado para lidiar rápidamente con este desafío.

Una vez esta guía, las características de la nueva fase comenzaron a tomar forma sobre el terreno. Reuniones sucesivas de los asesores del rey con los líderes del partido, y otras que incluyeron a los ministros de Asuntos Exteriores e Interior con centrales sindicales. 

Con estas reuniones, Marruecos entraba ya en una fase operativa destinada a construir una versión actualizada de la iniciativa a través de una amplia consulta nacional. El objetivo ya no es redactar un documento para uso diplomático, sino elaborar una iniciativa con consenso interno que se presentará a las Naciones Unidas.

A medida que este diálogo se expande, surge una pregunta legítima del público: ¿El estado se conformará con los partidos y los sindicatos, o la siguiente etapa verá la participación de grupos más amplios de la sociedad?

Las primeras reacciones sugieren que la puerta permanece abierta a la sociedad civil y a los actores locales, específicamente en las provincias del sur, porque el fortalecimiento de la legitimidad interna de la iniciativa requiere la participación de círculos más amplios en el diálogo. 

Con esta expansión gradual de la participación, destaca la importancia del marco constitucional que regula el proceso de descentralización; ya que la Constitución de 2011 llevó a cabo profundas reformas que sentaron las bases del regionalismo avanzado, y por supuesto incluyeron las provincias del sur.

Hoy en día, esas reformas no parecen haber sido aisladas del contexto, sino que han formado un pre-terreno que facilita la transición hacia el detalle de la autonomía y permite la transformación de las ideas generales en pasos aplicables dentro de una referencia constitucional existente. 

Algunos observadores también creen que este camino puede requerir, en una etapa posterior, enmiendas constitucionales adicionales para ajustar con mayor precisión los mecanismos de descarga de la iniciativa.

Al observar las experiencias de autonomía en otros países, observamos que las regiones generalmente no tienen independencia internacional y no gestionan archivos soberanos como la Defensa o los Asuntos Exteriores. Esto es lo que la iniciativa marroquí, en su marco general, busca guardarse al formular sus detalles más adelante. 

A cambio, a las regiones se les otorgarán poderes enmarcados en la economía, el desarrollo, los servicios y otros. Sin embargo, la experiencia internacional confirma que los textos por sí solos no son suficientes, pero debe haber un plan claro para implementar los poderes y evitar la superposición.

De ahí lo que Marruecos parece estar moviendo hoy; las reuniones ampliadas no son solo una consulta política, sino un intento de formular detalles precisos: ¿quién está preocupado y por qué? ¿Cómo distribuir los poderes financieros y administrativos? ¿Cómo se gestionan los sectores y los recursos? ¿Y cómo lo hacen los dispositivos locales de manera efectiva? 

Todo esto con el objetivo de producir un modelo práctico y coherente, que se beneficie de experiencias globales, pero formulado en línea con la especificidad marroquí y la plena soberanía.

Cabe señalar en un punto importante que el modelo marroquí es radicalmente diferente de la mayoría de los modelos de autonomía en el mundo. 

La iniciativa marroquí no se presenta como un desarrollo administrativo dentro de un estado estable, sino más bien como una solución a un conflicto político que duró más de cincuenta años. Por lo tanto, combina un amplio mandato para la población local con un énfasis en la unidad del estado, en una fórmula que intenta conciliar las necesidades de estabilidad con las demandas de la población.

En este sentido, la iniciativa puede leerse como un proyecto gradual y realista, en el proceso de tener en cuenta el contexto marroquí y beneficiarse de las experiencias comparativas sin ser una copia del mismo. A medida que el debate interno evoluciona en el próximo período y el círculo de participantes se expande, se vuelve prematuro adoptar una posición final, y es más importante observar cómo se formulan los detalles que determinarán el futuro del modelo cuando se presente en su forma final a la comunidad internacional.

Dr. Amal Jabour, escritora y periodista jordana