El Sáhara marroquí y la resolución 2797: ¿por qué la neutralidad de Mauritania ya no es suficiente?
Con la expansión de la inestabilidad en sus fronteras, Mauritania se ha vuelto más sensible a cualquier cuestión regional que afecte directamente a su seguridad nacional. Esta situación ha llevado recientemente al presidente Mohamed Ould Ghazouani a llamar a la vigilancia y a reforzar la presencia militar en las zonas fronterizas, en un intento por controlar las fronteras y evitar que el caos se extienda desde la región vecina.
Además de la tensión en sus fronteras, Mauritania se enfrenta internamente a tensiones políticas y partidistas y a una presión económica cada vez mayor, lo que le plantea un doble desafío si sigue gestionando sus asuntos regionales con el enfoque anterior, especialmente en cuestiones que afectan a su seguridad nacional. Por lo tanto, parece que Mauritania se ve hoy obligada a revisar sus posiciones respecto a los grandes asuntos de seguridad en su entorno regional, en el que los mapas de las alianzas regionales e internacionales están cambiando a un ritmo sin precedentes.
En este contexto, el tema del Sáhara marroquí se perfila como uno de los más delicados para Mauritania, dada su proximidad a sus fronteras y la política de neutralidad positiva que Nouakchott ha adoptado históricamente para mantener el equilibrio en sus relaciones con Marruecos y Argelia. Sin embargo, la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el pasado mes de octubre, que consideraba la propuesta de autonomía de Marruecos como la solución más realista para poner fin al conflicto, y que instó a la celebración de negociaciones entre Marruecos y el Polisario, con la participación de Mauritania y Argelia, brinda a Mauritania la oportunidad de definir su posición, teniendo en cuenta su seguridad interna y externa, especialmente en vista de los continuos ataques del Polisario cerca de sus fronteras y la tensión en el Sahel y Malí.
Esto significa que la resolución n.º 2797 proporciona a Mauritania una referencia internacional que le ayuda a aclarar su postura sobre un tema delicado que afecta a su seguridad nacional, en un momento en que la región está experimentando cambios acelerados, entre los que destacan el deterioro de la situación de seguridad en la región del Sahel, el auge del gobierno militar y el cambio de alianzas, además del estancamiento de la Unión del Magreb y la creciente competencia internacional entre Estados Unidos, China, Rusia y Turquía por los puertos, la energía y los recursos escasos, así como la configuración del mapa de las cadenas de suministro, con el auge de las milicias armadas apoyadas por varias partes y el auge de la presencia del ISIS y Al Qaeda, todo ello exige a Mauritania un enfoque más audaz hacia el tema del Sáhara marroquí en particular.
Por lo tanto, la llamada del Ministerio de Asuntos Exteriores de Mauritania a actualizar su doctrina exterior, anunciada hace unos días por su ministro, Mohamed Salem Ould Merzouk, es un paso notable en este momento concreto. ¿Significa esto que Nuakchot es consciente de la necesidad de aclarar su postura en cuestiones delicadas como el Sáhara Marroquíy de garantizar la coherencia de su política exterior con los cambios regionales e internacionales?
Parece que la respuesta radica en que la declaración refleja la conciencia, dentro de las instituciones decisorias, de que la antigua política ya no puede permitirse la ambigüedad ni la indecisión, en referencia a que la antigua doctrina diplomática ya no es adecuada en un mundo que es testigo de una intensa competencia entre las grandes potencias, lo que requiere la adopción de una diplomacia más pragmática, basada en la definición clara de los intereses antes de construir alianzas.
Creo que este llamamiento refleja un intento de Mauritania de reajustar su brújula diplomática en una región que ya no puede permitirse esperar. Aquí es donde la resolución 2797 se presenta como una oportunidad para Nuakchot: le proporciona una cobertura diplomática para aclarar su posición sobre el tema del Sáhara de una manera calculada y le permite redefinir su neutralidad de manera práctica y realista, en consonancia con su orientación hacia la modernización de su doctrina exterior hacia un pragmatismo múltiple, en el contexto de la competencia internacional en su entorno.
Sin embargo, otros consideran que el paso de Nuakchot hacia la modernización de su doctrina diplomática solo refleja su transición de una política de evitación de riesgos a una política de gestión de riesgos, y que continuará con su enfoque de «neutralidad positiva» respecto al tema del Sáhara y apoyará la vía de la ONU, tal y como se establece en la resolución 2797, lo que le permitirá mantener su posición como país equilibrado y moderado, para evitar el coste de tomar partido en un conflicto regional complejo.
Parece que Mauritania está a punto de salir de la zona gris en su política exterior, especialmente con los cambios en el Sahel y las presiones de la realidad regional y la seguridad de sus fronteras septentrionales, directamente relacionadas con el tema del Sáhara marroquí. La pregunta hoy no es si cambiará su política, sino cómo reformulará su neutralidad en una región que no puede esperar. El Sahel y sus tensiones le imponen vigilancia y cautela para proteger su seguridad nacional, y la modernización de la doctrina no servirá de nada sin una postura decisiva y audaz sobre el tema del Sáhara, como primera prueba de la seriedad de este cambio.
Dra. Amal Jabbour, escritora y periodista jordana