Protestas en Irán alcanzan universidades y ciudades en quinto día de tensión
- Universidades y cierre académico
- Escalada de enfrentamientos y represión
- Batalla informativa y evolución al 2 de enero
Lo que comenzó el 28 y 29 de diciembre con una huelga de los comerciantes del Gran Bazar de Teherán, en protesta por el colapso de la moneda y la creciente inflación, se ha convertido en un desafío sostenido a nivel nacional contra la teocracia gobernante.
Al tercer día, las protestas se habían extendido mucho más allá del bazar y habían adquirido un carácter claramente político. Se informó de manifestaciones en toda la provincia de Teherán y en ciudades como Shiraz, Isfahán, Kermanshah, Hamedan, Arak, Rasht, Qeshm, Khorramabad, Fasa y Kuhdasht. Las concentraciones nocturnas se convirtieron en una característica definitoria, con manifestantes que participaban en rápidas concentraciones callejeras y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Se difundieron ampliamente consignas como “Muerte al dictador”, “Muerte a Jamenei” y “Este es el año de la sangre: Seyed Ali será derrocado”, lo que supuso una ruptura decisiva con las reivindicaciones puramente económicas.
Universidades y cierre académico
Las universidades se convirtieron en importantes focos de tensión. Los estudiantes de varios campus de Teherán se unieron al levantamiento, coreando consignas que rechazaban la humillación y la represión. La noche del 31 de diciembre, agentes vestidos de civil y operativos de inteligencia irrumpieron en una residencia femenina de una importante universidad de Teherán y secuestraron a varias estudiantes.
Esto provocó protestas inmediatas en el campus y avivó aún más las tensiones. Poco después, las autoridades anunciaron el cierre de las universidades, una medida que se interpretó ampliamente como un intento de cortar un motor clave de la movilización y evitar la coordinación entre los estudiantes y los comerciantes en huelga.
La redada provocó fuertes reacciones por parte de figuras de la oposición. En una declaración el 1 de enero, la Sra. Maryam Rajavi afirmó que el ataque al dormitorio femenino ponía de manifiesto el temor del régimen a la movilización estudiantil, en particular al papel de las mujeres jóvenes. Argumentó que el uso de la fuerza, las detenciones y la intimidación reflejaban el colapso de una autoridad que intentaba mantener el control mediante el miedo, y pidió a los estudiantes y a los ciudadanos que actuaran colectivamente para resistir la represión y evitar nuevas detenciones.
Escalada de enfrentamientos y represión
Los enfrentamientos se intensificaron durante el cuarto y quinto día. En Fasa, los manifestantes irrumpieron en la oficina del gobernador, lo que provocó que la Guardia Revolucionaria abriera fuego y desplegara helicópteros en un intento de intimidar a la población.
En Kuhdasht, las autoridades locales reconocieron que un miembro de la Basij había muerto y varios miembros del personal de seguridad habían resultado heridos durante los enfrentamientos. En Lordegan, las fuerzas de seguridad dispararon directamente contra los manifestantes, matando al menos a dos e hiriendo a otros, mientras que los edificios gubernamentales y los bancos sufrieron daños importantes.
Batalla informativa y evolución al 2 de enero
Junto a la represión física, se ha hecho evidente una batalla informativa organizada. Numerosos informes y comparaciones de vídeos verificados revelan los intentos de actores vinculados al régimen de introducir consignas a favor de la monarquía en las imágenes de las protestas y en los vídeos difundidos en Internet. Estos esfuerzos buscaban presentar el levantamiento como favorable al retorno al sistema del Sha.
Los manifestantes sobre el terreno rechazaron repetidamente estas provocaciones, respondiendo con cánticos que se oponían explícitamente tanto a la antigua monarquía como al actual régimen clerical, entre ellos “Muerte al opresor, ya sea el Sha o el Líder”. Las pruebas de manipulación de audio y de imágenes recicladas ponen de relieve una estrategia deliberada de desinformación destinada a dividir el movimiento.
A medida que Irán se acerca al sexto día de disturbios, el 2 de enero, la persistencia de las protestas durante el periodo festivo, su expansión a las universidades y ciudades provinciales, y el claro rechazo tanto a las dictaduras pasadas como a las actuales sugieren un movimiento que sigue siendo resistente, definido políticamente y dificil de contener por las autoridades.