Geopolítica de la creación de crisis

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, se reúne con comandantes y un grupo de miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Teherán - Oficina del Líder Supremo de Irán/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS
Irán se posiciona como el "corazón geopolítico en crisis", enfrentando desafíos clave que afectan su estabilidad regional y global
  1. Irán: epicentro de la crisis y la guerra en la región
  2. Reparar el pasado

El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que la activación del "mecanismo snapback" (restablecimiento automático de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU desde 2015) contra la República Islámica era un hecho. En una entrevista con el canal 12 de Israel, afirmó: "Aplicaremos el mecanismo de snapback y esta medida será seguida por todos los que apoyan esta decisión". La decisión, tardía, es inevitable. Cualquier nuevo aplazamiento solo daría al régimen una nueva oportunidad para intensificar la represión interna y avivar la belicosidad y la crisis en la región. 

Sin las revelaciones de la resistencia iraní —en particular, el descubrimiento de instalaciones nucleares clandestinas desde 2002—, el régimen actual estaría hoy más cerca de la capacidad de producir un arma nuclear y situaría al mundo aún más al borde de la guerra y la crisis. El rechazo reiterado de las ofertas de la Troika europea (Francia, Alemania y Reino Unido) ha demostrado que este régimen nunca ha tenido la intención de abandonar su programa nuclear, y Europa se ve obligada a recurrir al "snapback". La realidad es que, si la política de acomodación y la suspensión de las resoluciones no hubieran perdurado durante la última década, hoy no estaríamos expuestos a una guerra acompañada de tanta matanza y destrucción. 

Logotipo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la bandera iraní - REUTERS/ DADO RUVIC 

Irán: epicentro de la crisis y la guerra en la región

En la literatura geopolítica contemporánea, algunos Estados son identificados como “focos de inestabilidad” (instability hubs) o “exportadores de inestabilidad”. La República Islámica de Irán, tanto por su propensión a generar crisis como por su posición geoestratégica (Golfo Pérsico y estrecho de Ormuz, conexiones con el Cáucaso y Asia Central, y fronteras con Irak y Afganistán), ha sido durante los últimos cuarenta años uno de los principales focos de tensión en la región. 

Teóricos como Barry Buzan, en el marco del enfoque de “seguridad regional", explican que una potencia revisionista puede arrastrar a todo el “complejo de seguridad regional” a la inestabilidad, y que esta inestabilidad se propaga más allá de las fronteras mediante mecanismos de contagio (spillover)

El concepto de “inestabilidad por desbordamiento” (spillover instability) se verifica plenamente en el comportamiento regional de Irán. Tras el levantamiento de la “Primavera Árabe”, el régimen iraní intervino directamente en Siria para impedir el contagio de los movimientos de protesta hacia el interior del país. Esta intervención dio lugar a enfrentamientos masivos que causaron cientos de miles de muertos y millones de desplazados, y acabó provocando la entrada de la aviación rusa en el conflicto. Incluso después de importantes ataques químicos, Guta (2013), Khan Sheikhoun (2017) y Duma (2018), que causaron la muerte de cientos de civiles, Occidente no respondió de manera decisiva. 

Este silencio y esta inacción tuvieron consecuencias más amplias. Rusia, sin temor a la disuasión, anexionó Crimea en 2014, y luego estalló la guerra en Ucrania. Posteriormente, Moscú se benefició de la ayuda militar iraní, en particular en forma de drones y misiles. Aún hoy, los ataques con drones en Ucrania y los informes que señalan incursiones de drones hasta territorio rumano, miembro de la OTAN, demuestran que la disuasión europea se encuentra de nuevo a prueba. 

Miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán - REUTERS/ MORTEZA NIKOUBAZ

Reparar el pasado

El impacto de la guerra y la crisis no se ha limitado a Oriente Medio, sino que también ha afectado a parte de Europa. La destrucción y las masacres continúan y, en muchos casos, el principal beneficiario ha sido el régimen iraní. Sin embargo, aún no se observa la voluntad suficiente para erradicar las causas de estas crisis. El proceso que se inició en Irán se extendió primero a la región y ahora afecta de manera evidente a Europa. 

El proyecto nuclear, junto con otros instrumentos de intervención, ha servido como componente de una estrategia de disuasión y generación de crisis, lo que ha supuesto un alto coste humano y político para las poblaciones iraníes y regionales. Aunque el régimen parece ahora acorralado y, para el 95 % de los iraníes, la cuestión central ya no es si el régimen seguirá en el poder, sino cuándo se irá, aún no es demasiado tarde para reparar el pasado y prevenir nuevos desastres