Sáhara Occidental: para una mediación creíble, la voz saharaui debe abrirse por fin al pluralismo

Los representantes en la ONU de Estados Unidos, Argelia y China, durante la sesión - PHOTO/ONU
El conflicto del Sáhara Occidental busca abrir espacio al pluralismo saharaui y sumar nuevas voces como el Movimiento Saharaui por la Paz para una solución realista y duradera

La reciente declaración del ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, en la que expresaba la disposición de su país a apoyar una mediación política entre Marruecos y el Frente Polisario, fue acogida como una señal de apaciguamiento regional. Pero plantea una pregunta esencial: ¿se puede seguir imaginando una solución duradera al conflicto del Sáhara Occidental reproduciendo el mismo esquema bilateral que ha fracasado durante casi cincuenta años? 

Si Argelia ha construido su democracia sobre la pluralidad política, ¿no es hora de que reconozca ese mismo derecho a una representación diversificada del pueblo saharaui? 

Desde la adopción de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, 2025, el marco de las Naciones Unidas ha cambiado. El Consejo aboga ahora por soluciones políticas realistas, basadas en el compromiso y la gobernanza local, rompiendo así con el rígido enfoque del referéndum que durante mucho tiempo ha congelado las posiciones. Este giro obliga a todos los actores, incluida Argelia, que hoy se presenta como facilitadora, a reconsiderar los parámetros del proceso de paz. 

Ahmed Attaf, Ministro de Asuntos Exteriores de Argelia - REUTERS/ EDUARDO MUÑOZ

Durante décadas, la representación saharaui ha estado monopolizada por una sola formación. Sin embargo, la evolución política y social de la región muestra que ahora existe una pluralidad de voces saharauis, portadoras de visiones divergentes, a veces complementarias, pero sobre todo legítimas. 

En esta dinámica se inscribe el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), nacido del rechazo a los extremos y de la voluntad de proponer una tercera vía. Lejos de la retórica rígida, el MSP se ha impuesto como un actor portador de una visión pragmática e inclusiva, coherente con las orientaciones de la resolución 2797. 

El MSP ha presentado un documento inédito: el "Estatuto especial del Sáhara", una propuesta institucional articulada en 54 artículos. Este texto se inspira en modelos internacionales reconocidos y propone una autonomía avanzada en el marco de la soberanía marroquí, con: 

  • Una Asamblea saharaui elegida, dotada de amplios poderes 
  • Un ejecutivo local responsable ante este parlamento 
  • Una gestión local de los recursos naturales 
  • Garantías para la identidad, la lengua y la cultura saharauis 
  • Un sistema de gobernanza moderno, adaptado a las realidades regionales 

A diferencia de otros documentos elaborados por actores externos, se trata de una propuesta redactada por saharauis para saharauis, lo que le confiere una legitimidad política singular

Intervención de Hach Ahmed Bericalla, primer secretario del Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), durante la Cuarta Comisión de la Organización de las Naciones Unidas - PHOTO/ATALAYAR

Apoyar una mediación entre Rabat y el Polisario puede ser un gesto útil, pero a condición de admitir que la época en la que se podía reducir al pueblo saharaui a una sola organización ha pasado. Los cambios en curso —políticos, sociales, generacionales— imponen una lectura más amplia del ámbito saharaui. 

Por ello, una mediación realmente constructiva debe basarse en tres pilares: propuestas marroquíes modernizadas, en consonancia con la 2797; un diálogo con el Polisario, que sigue siendo un interlocutor histórico; y la integración de las nuevas fuerzas saharauis, entre las que destaca el MSP. 

Ignorar este pluralismo equivaldría a prolongar el estancamiento, en un momento en que el Sahel y el espacio sahelosahariano ya no pueden permitirse la inestabilidad crónica

El conflicto del Sáhara Occidental ya no se reduce a un duelo. Se ha convertido en una cuestión de gobernanza, seguridad regional y representación política. La resolución 2797 ha abierto una oportunidad única: la de construir una solución basada en la realidad, no en la nostalgia de los paradigmas del pasado. 

Para aprovecharla, hay que aceptar una idea sencilla, pero que se ha descartado durante demasiado tiempo:  la paz solo puede surgir de una representación saharaui plural, inclusiva y auténtica. 

El MSP ofrece hoy en día la expresión más estructurada de ello. Reconocerlo no significa marginar a nadie, sino integrar una realidad política que se ha vuelto ineludible. 

Si Argelia realmente desea contribuir a una solución duradera, su mediación deberá ser la de tres voces, y no solo dos: la de Rabat, la del Polisario y la de aquellos saharauis que durante mucho tiempo han permanecido en silencio, pero que ahora están decididos a ser parte activa de su destino