Sáhara: una oportunidad para la paz
Durante demasiado tiempo, el debate ha estado encerrado en un esquema reduccionista que opone dos visiones presentadas como excluyentes. Sin embargo, la realidad saharaui ha evolucionado profundamente. El pueblo saharaui no es uniforme ni inmutable. Una mayoría cada vez mayor aspira hoy a una solución pacífica, pragmática y acorde con las realidades políticas regionales. Esta aspiración encuentra su expresión más creíble en el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), que encarna una alternativa responsable y constructiva.
La resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas establece un marco claro: alcanzar una solución política mutuamente aceptable tomando como base la propuesta de autonomía marroquí. Esta orientación coincide plenamente con el enfoque del MSP, que desde su creación defiende un compromiso histórico basado en la autonomía, la democracia local y la preservación de los derechos culturales y políticos de los saharauis.
Ante las posturas rígidas y las pretensiones de representación exclusiva, el MSP recuerda una verdad fundamental: ninguna organización puede confiscar la voz de todo un pueblo. El Sáhara es pluralista, y esta diversidad debe reconocerse si se quiere construir una paz verdadera. El MSP propone una vía intermedia, realista y equilibrada, lejos de las lógicas de confrontación que han prolongado inútilmente el conflicto.
La reunión de Madrid no debe reproducir los callejones sin salida del pasado. Una solución creíble exige la inclusión de todas las fuerzas saharauis sinceramente comprometidas con la paz. Al abogar por el diálogo, el compromiso y el espíritu de responsabilidad, el MSP abre una nueva perspectiva: la de una solución política que garantice la dignidad de los saharauis y asegure la estabilidad del Magreb.
En el contexto internacional actual, la autonomía se perfila claramente como la opción más realista y la más adecuada para pasar definitivamente página al conflicto. La época de los dogmas y las exclusivas ha quedado atrás. El futuro del Sáhara se construirá con aquellos que privilegian el pragmatismo y la reconciliación.
En este sentido, el Movimiento Saharaui por la Paz representa hoy una verdadera oportunidad histórica. Escuchar su voz e integrar su visión en los esfuerzos diplomáticos en curso no solo es deseable: es una condición indispensable para lograr finalmente una paz justa, duradera y beneficiosa para toda la región.