Paz, no venganza

El rehén israelí liberado, Matan Zangauker, se reúne con su madre, Einav Zangauker, tras estar retenido en Gaza desde el letal ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, como parte de un intercambio de prisioneros y rehenes y un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás, en Reim, Israel, el 13 de octubre de 2025 - PHOTO/ Fuerzas de Defensa de Israel vía REUTERS

La amenaza de un nuevo conflicto en este mundo convulso que nos toca vivir va tapando informativamente a los anteriores hasta que se produce alguna novedad relevante que nos recuerda que no debemos olvidar lo que está ocurriendo

Recorrer dos años después los kibutz de Israel que sufrieron el ataque terrorista de Hamás permite analizar con datos más concretos y contrastados las dimensiones de una masacre doblemente cruel. Por un lado, por el ensañamiento de sus autores con civiles indefensos, con los cadáveres de las víctimas, especialmente jóvenes con agresiones sexuales espeluznantes. Y por otro, por su intención de contarlo en directo, de demostrar el daño terrible que estaban infligiendo a los israelíes, sabiendo, por supuesto, que sus actos criminales iban a provocar una reacción contundente y devastadora por parte de Israel.

La gente se abraza junto a una pancarta con fotos de rehenes en la plaza de los Rehenes, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que Israel y Hamás acordaron la primera fase de un alto el fuego en Gaza, en Tel Aviv, Israel, el 9 de octubre de 2025 - REUTERS/ RONEN ZVULUN

Han pasado más de dos años de aquel 7 de octubre y algunas de las personas que perdieron a seres queridos, que sufrieron como rehenes durante muchos días, se esfuerzan en contar su horrible experiencia. No dejan de sorprender cuando afirman, con convicción y rotundidad -como es el caso de Karina, cuyo marido fue asesinado cuando defendía a su familia- que no quieren venganza, que quieren vivir en paz, aunque reconocen que no quiere volver a vivir en un lugar donde los recuerdos y sufrimientos están todavía muy recientes.

Karina lamenta mucho la muerte de civiles en Gaza; cuenta cómo ella y sus dos hijos estuvieron secuestrados allí, viviendo con una familia en un cuarto oscuro. Pero insiste en que la venganza no le devolverá a Ronie, su marido, y reclama un futuro en paz, sin amenazas ni violencia para nadie, pero con la seguridad de que no haya ni la más mínima opción de que pueda repetirse un ataque como el sufrido el 7 de octubre.

Ruby Chen y Hagit Chen, padres del sargento de primera clase y soldado rehén israelí-estadounidense Itay Chen, quien, según el Ejército israelí, murió en combate defendiendo el kibutz Nir Oz durante el ataque mortal de Hamás del 7 de octubre de 2023 y cuyo cuerpo fue llevado a Gaza, saludan durante el funeral de Itay Chen en Tel Aviv, Israel, el 9 de noviembre de 2025 - REUTERS/ RONEN ZVULUN

Más de 1.200 muertos y 251 secuestrados de los que solo 168 han regresado con vida; una vida que tiene que superar muchos traumas, como los que sufren miles de civiles palestinos usados por los terroristas de Hamas como escudos humanos.

Un nuevo Oriente Medio está en marcha. La influencia de Irán y de sus grupos terroristas ha disminuido notablemente. Israel está frustrando los intentos de Hezbolah por reorganizarse y rearmarse en Líbano.

Estados Unidos lidera una opción de paz y de reconstrucción con gran apoyo internacional y la determinación es que esta oportunidad para estabilizar de una vez la región no se vea frustrada por los intereses de los radicales y de los que necesitan la violencia para su propio beneficio.